Semana entre Navidad y Año Nuevo

Semana entre Navidad y Año Nuevo

por Leonor Aguilar

vainillas - torta

 

En mi infancia decir Diciembre era sinónimo de abuelos. Acabado el año escolar viajábamos a la ciudad que nos vio nacer y nos quedábamos en casa de mi abuela favorita que nos cuidaba y soportaba todas nuestras ocurrencias de niños, nada tranquilos por cierto. Mis padres debían retornar a San Luis por sus obligaciones laborales, y entre idas y venidas todo entraba en el mismo bulto: Navidad, mi cumpleaños, Año Nuevo y Reyes.

Mi abuela Ana, Anita para mí, era la personificación de la ternura. Si hoy tuviera que pensar en cómo llamar a una abuela como las que describen los cuentos, sin duda le pondría su nombre porque daba cabalmente en ese ideal. Lamentablemente su corazón le daba malos días. Nosotros lo sabíamos y cuando se presentaban esos momentos tratábamos de no molestar y aliviarle el trabajo.

En esas condiciones llegó la Navidad, y ese año no hubo ayudantes de cocina con manitos llenas de frutas abrillantadas preparando pan dulce. Y tan sólo dos días después estaba estrenando mis seis años en la misma situación. Yo podía entender que no hubiera un festejo teniendo a mis padres en otra ciudad y a mi abuela con una crisis de salud, y eso no me preocupaba ni me quitaba el sueño, más bien pretendía verla andar nuevamente cantando, o hablándole a sus plantas a la hora de calmarles la sed y contestando los cientos de preguntas que se me ocurrían mientras la acompañaba en sus tareas.

Pero para ella ese día no fue uno más. Me dijo que no se sentía en condiciones de ponerse a batir una masa y hornear, pero que una niña debía tener siempre su torta de cumpleaños. Tomó vainillas, las embebió en un almíbar perfumado, y armó un entramado con ellas y dulce de leche entre piso y piso. Finalmente volcó chocolate sobre la torre que había acomodado en una bandeja y colocó encima las seis velitas de color rosado para que pudiera pedir mis deseos antes de soplar. También puso en mis manitos un obsequio que tenía escondido a la espera de ese día, sabiendo que pasaría esa fecha en su hogar.

Imposible olvidar ese cumpleaños. Fue sencillo y bello. No había otros amigos más que mis hermanos, pero sobraba un amor infinito, de ese amor que no tiene par y deja huella, amor de un ser que la vida nos presta por un tiempo para que podamos sentir algo que no podríamos imaginar hasta que nos toque vivirlo como adultos desde el otro lado del mostrador.

Esa fue mi última Navidad y mi último cumpleaños con ella. La vida me la arrebató medio año después y en esa casa jamás volví a sentirme igual.

Va mi recuerdo feliz como un homenaje a quien siempre trae a mi memoria los momentos especiales de estas fechas  que tenían su nombre grabado con fragancias de pan dulce,  ensalada de frutas y amor a manos llenas. Una persona que derritió en un chocolate mi rebeldía con toda la ternura que puede existir en el mundo, sin imaginar que esa nena tendría que comprender al poco tiempo que la vida da y también quita, y que las presencias y ausencias no dependen de un deseo pedido en un pesebre a las doce o al soplar sus velas cumpleañeras, porque viven en un mundo que existe más allá de nuestra voluntad. Queda su legado en la memoria de aquello que quiero ser y hacer ahora que estoy próxima a recibirme de abuela.

ENTRELAZANDO SUEÑOS

ENTRELAZANDO SUEÑOS

Colaboración de Martha de Roca

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Iveth  Guandique una chica universitaria con grandes deseos de vivir y comerse al mundo, fue invitada a una reunión clandestina que se realizaría el día sábado de esa semana.

Como siempre se presentó  a la hora indicada y comenzó a escuchar la propuesta estudiantil.

“COMPAÑEROS, ES MOMENTO DE UNIRNOS Y EXIGIR CAMBIOS FUNDAMENTALES PARA ESTE PEQUEÑO PAÍS DONDE IMPERA EL HAMBRE Y LA MISERIA”  gritaba este joven idealista de ojos pardos y mirada dura. Llamado Jorge.

Cuando un hombre de cincuenta años llamado  Leopoldo pidió la palabra, comenzó “ HACE TREINTA AÑOS EXACTAMENTE DIJO ESTE HOMBRE LLAMADO LEOPOLDO YO TENÍA LOS MISMOS IDEALES QUE USTEDES Y QUERÍA CAMBIAR AL MUNDO Y LUCHAMOS TANTO QUE NOS FUIMOS A UNA GUERRA CIVIL,  MURIENDO MUCHOS COMPAÑEROS NUESTROS.” LOGRAMOS EL OBJETIVO VENCIMOS,  QUE PASÓ  LUEGO,  PASO JÓVENES LO QUE USTEDES ESTAN VIVIENDO NO SE TERMINO LA POBREZA, NI LA EXCLUSIÓN, NI LA FALTA DE OPORTUNIDAES, NI EL ESTUDIO GRATUITO, NI SERVICIOS EXCELENTES DE SALUD, SIGUIÓ IGUAL PORQUE LOS QUE LLEGARÓN AL PODER SE CORROMPIERON Y ESTAN COMO LOS DE ANTES ENRIQUECIENDO ILICITAMENTE  E IGNORANDO AL QUE NO COME,  YO LOS INVITO A TODOS USTEDES QUE CON SU PLUMA ESCRIBAN, DESPIERTEN AL PUEBLO Y TRANSMITANLE EL DESEO DE APRENDIZAJE Y DE ESTUDIO QUE LES PERMITIRÁ SER LIBRES Y NO LOS ENGAÑARÁN FACILMENTE.

CULTIVEN A LA JUVENTUD PARA SER HOMBRES MEJORES, LLENOS DE CONOCIMIENTO Y DESEOS DE TRIUNFAR Y CADA UNO DE USTEDES SERÁ UN FRUTO LLENO DE SABIDURIA Y CONOCIMIENTO. EJEMPLOS VIVOS A SEGUIR,

IVETH SE LEVANTÓ Y DIJO :  “MUY BIEN DICHO COMPAÑERO, YO SOY UN GRAN EJEMPLO DE ELLO, MIS PADRES EMIGRARÓN DICEN ELLOS PARA TENER UNA VIDA MEJOR, DONDE UNICAMENTE TRABAJABAN COMO AUTOMATAS Y SUFRÍAN MUCHA HUMILLACIÓN POR TRATARSE DE PERSONAS CON TRABAJOS HUMILDES, FUE CUANDO TOMÉ LA DESICIÓN DE REGRESARME Y DE ESTUDIAR DURO, APRENDER MIS COSTUMBRES Y AMARLAS, A LUCHAR  SIN DESCANSO EN MI TIERRA Y A DESCUBRIR LOS TALENTOS Y RIQUEZA DE MI PUEBLO Y A TODA ESTA BELLA TIERRA LLAMADA AMERICA LATINA.

LUCHEMOS SI, POR NUESTRAS TRADICIONES, POR NUESTROS COSTUMBRS Y DARLES VIDA PROPIA, A ENSEÑAR QUE PODEMOS TRIUNFAR SI SOMOS EMPRENDEDORES Y CREATIVOS Y DEMOSTRARLE AL MUNDO QUE SI SOMOS VALIOSOS, LLENOS DE ESA SANGRE DE NUIESTROS ANTEPASADOS, LLENAS DE HONOR Y NOBLEZA.

GRACIAS POR LA INVITACIÒN Y ADELANTE COMPAÑEROS.!

 

Música a gusto de los amigos II

Música a gusto de los amigos de poetastrabajando II

 

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Los temas elegidos para este posteo han sido elegidos por amigos de poetastrabajando

¡Gracias por la colaboración!

Adriana Guty

Celeste Hernández

Roxana Muriel

Josefina Tévez

Karen Cesia Erroa

Marce Ferman

Rosa Álvarez

Vekilili Perdomo

Evelin Paniagua

Karen Alfaro

Pamela Sánchez

Lesly Perdomo

Evelyn Miron

Armix Coreas

Michell Coreas

Agustina Láinez

Gayaneh

Gayaneh

 

Gayane

Gayaneh (diversamente escrito “Gayne”, “Gayaneh” y “Gayane”) es un ballet en cuatro actos con música de Aram Khachaturian. Fue compuesto en 1942 sobre un libreto de Konstantin Derzhavin, y coreografiado por Nina Anísimova. La partitura fue revisada en 1952, y en 1957 con un nuevo libreto. Fue estrenado por el Ballet Kirov en Perm (Rusia) el 9 de diciembre de 1942. Los bailarines principales fueron: Natalia Dudínskaya (Gayanéh), Nikolái Zubkovsky (Koren), Konstantín Serguéyev (Armén), Tatanya Vecheslova (Nuné) y Borís Shavrov (Giko). El diseño de escena original corrió a cargo de Natán Altman (escena) y Tatyana Bruni (vestuario).

Posiblemente Gayaneh sea la partitura más lograda de Aram Khachaturian. Su argumento presenta algo muy propio de la época soviética. Se desarrolla al sur de Armenia, en un koljós soviético durante la Gran Guerra Patria contra el nazismo. Gayaneh, heroína recolectora de algodón, se ve en la patriótica obligación moral de denunciar a su marido por deslealtad hacia sus compañeros. Al final todo se soluciona y vuelve a casarse, ahora sí, con quien debe –un oficial del Ejército Rojo- y en la celebración se tocan numerosas danzas tradicionales.

Cualidades argumentales y estilísticas hicieron de Aram Khachaturian un compositor muy querido, respetado e influyente en la antigua Unión Soviética. Al año siguiente del estreno de esta obra fue galardonado con el Premio Stalin.

En 1943, Kachaturian recopiló tres suites orquestales. En la tercera incluyó una de las piezas más conocidas del compositor y de la música clásica, la Danza del sable. Esta danza es un movimiento del ballet que evoca una danza de espadas armenia, en la que los bailarines muestran su habilidad con los sables. Su sección central incorpora una canción tradicional armenia de Gyumri. Dado su ritmo vivo, la Danza del sable se ha ganado un sitio en el repertorio concertante y ha sido adaptada en varias ocasiones en música popular.

Es una pena el abandono en el tiempo del resto de la música, porque el ballet tiene muchos momentos destacables de sabor folclórico más allá de la danza del sable. La historia se resuelve en elogios a la amistad entre los diversos pueblos de la Unión Soviética, un acontecimiento que le dio a Khachaturian mucho espacio para explorar los ritmos y las texturas de la música tradicional de Asia Central. Dos de las otras danzas en el II Acto evocan un de kurdos, y en general Gayaneh hizo mucho para inspirar a una cepa folclórica en la música soviética de posguerra aun cuando su compositor sufrió condena a manos de matones culturales stalinistas.

Gayaneh disfrutó de varias reposiciones en los años posteriores a su composición. Una muestra de la riqueza de la música y su popularidad es que el compositor extrajo tres suites orquestales de la música durante y después de la composición del ballet.

Danza del Sable, una de esas melodías de éxito que continuamente tarareamos pero no sabemos ni de donde viene ni a quien corresponde.

 

 

 

Cascanueces

Cascanueces

 

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El Cascanueces ha pasado a ser el ballet tradicional de la época de Navidad. fue estrenada el 17 de diciembre de 1892, en el legendario teatro Mariinsky de San Petersburgo bajo la coreografía original de Lev Ivanov, el libro de Marius Petipa y la música de Piotr I. Tchaikovsky.

La primera historia que se conoce está basada en el libro de cuentos para niños de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann de 1816 titulado: “El Cascanueces y el Rey de los ratones”. Sin embargo, el argumento que daría vida al famoso ballet de de Tchaikovsky, deriva de una adaptación que Alejandro Dumas (padre) hiciera del texto de Hoffmann.

El director de los Teatros Imperiales de Rusia, Ivan Vsevolozhky-, entusiasmado con el doble éxito alcanzado por el compositor Pyotr Tchaikovsky, con los ballets La Bella Durmiente y La dama de Picas, le encargó la realización musical de El Cascanueces.

El argumento fue realizado por el director del ballet de San Petersburgo, Marius Petipa, quien adaptó el cuento original de Hoffman a partir de la historia escrita por Alexander Dumas padre.

Muchos obstáculos ocasionaron que la obra llegara a estrenarse con más de un año de retraso a la fecha esperada. Tchaikovsky  no terminaba la partitura, mientras que Marius Petipa sólo pudo acudir a los primeros ensayos cuando cayó enfermo, y su asistente Lev Ivanov tuvo que terminar la coreografía.

El 30 de enero de 1934  el ballet completo llegó a montarse en un escenario fuera de Rusia. Fue el Sadler’s Wells Theatre de Londres quien encargó a Nikolay Sergeyev la puesta en escena, basándose en los cuadernos de apuntes traídos de San Petersburgo.

A partir de este montaje, el ballet El Cascanueces adquirió una creciente fama y popularidad en occidente. En la actualidad, es una tradición el montaje de este ballet en cada temporada navideña.

Este es un ballet que se mueve en el misterio. Su libreto, concebido por Lev Ivánov, cuenta una historia de sueños, batallas entre el bien y el mal, reinos encantados y, sobre todo, ese tan querido por los niños: el reino de los dulces.

La historia tiene lugar en Alemania aproximadamente en 1850, en la casa del juez Stahlbaum, quien junto a su esposa y sus hijos Clara y Fritz ofrece una fiesta en la víspera de Navidad a la que están invitadas las familias más respetables de Nuremberg; entre los invitados figura el  padrino de Clara: Herr Drosselmeyer, un excéntrico  fabricante de relojes y fantásticos juguetes mecánicos, quien asiste a la reunión con un plan ya que tendrá que ser esa noche en la que se destruya el maleficio que recae sobre su querido sobrino.

Para la fiesta, el padrino de Clara llega cargado de sorpresas. De una gran caja saca un arlequín y una muñeca que baila. Clara desea quedarse con la muñeca pero su madre le explica que no puede quedarse con ella.

En entonces cuando su padrino les entrega los regalos: un Cascanueces de madera a Clara y a su hermano  Fritz, un Rey de los Ratones. A Clara la encanta el Cascanueces y juega con él durante toda la fiesta, pero Fritz, celoso, lo rompe. Drosselmayer coloca al Cascanueces en una cama de juguete y lo venda.

Finalizada la fiesta, los invitados abandonan la casa y Clara decide dormir abrazada a su cascanueces, pero su madre le pide dejarlo junto al árbol. En medio de la noche, Clara va a ver a su Cascanueces. En ese preciso instante, el reloj anuncia la medianoche y como una sombra aparece el Sr. Drosselmeyer envuelto en su capa. Todo cambia, las murallas, los juguetes y los soldados crecen, entra “el Rey de los Ratones” seguido de enormes animales de su misma especie que enfrentan a los soldados.

Los soldados de plomo cobran vida e inician una batalla contra los ratones. El Cascanueces se levanta de la cama y dirige la batalla, apuntando con los grandes cañones que arrojan balas de dulce. Clara ayuda a ganar la batalla lanzando una de sus zapatillas al Rey de los Ratones y consigue ahuyentarlos.

El Cascanueces cae después de la batalla, agotado; Clara corre en ayuda de su feo Cascanueces demostrándole todo su amor. Es entonces cuando la maldición desaparece ya que ella lo ha amado sin importarle su aspecto físico.

Drosselmeyer se siente tan feliz que concede a Clara el deseo soñado por todo niño: Viajar al país de los dulces; así los tres juntos emprenden un largo viaje. En su trayecto son sorprendidos por la reina de las nieves, quien les invita a observar el baile que realizan sus copos en cada nevada invernal.

Clara fascinada continúa su viaje en un trineo de oro  hasta llegar al reino de los dulces donde los espera el Hada de Azúcar para obsequiarles con una gran fiesta  en la que muñecos de todo el mundo danzarán en honor a ella, a la vez que el hada de azúcar y Cascanueces bailan un hermoso Paso a dos.

Finalmente, el mundo de ensueño de Clara se desvanece y ella se despierta dándose cuenta que todo ha sido un sueño. Sus padres van a buscarla para que salga al portón a despedir a su padrino Drosselmeyer quien junto con Daniel, el sobrino, regresa al taller de relojes y muñecos.

Mientras dormías

Mientras dormías

 

mientrasdormias

 

Sandra Bullock es Lucy, una solitaria trabajadora del metro, enamorada de un pasajero muy guapo que ve todos los días. Un día Peter tiene un accidente en el metro y, aunque Lucy le salva la vida, queda en estado de coma. Cuando va a visitarlo al hospital, y los familiares de Peter creen que ella es su prometida, Lucy no se atreve a decirles la verdad. La situación se complica porque Jack, el hermano de Peter, empieza a sospechar que Lucy no es la novia de su hermano.De repente se ve celebrando la Navidad en casa de la familia del hombre y enamorada de su hermano, Jack. Pero cuando el hombre sale del coma, Lucy se encuentra en la peor situación de su vida.

 

Título original: While You Were Sleeping
Año: 1995
Género:  Comedia romántica
País:  Estados Unidos
Director: Jon Turteltaub
Guión: Daniel G. Sullivan & Fredric Lebow
Música: Randy Edelman
Fotografía: Phedon Papamichael
Reparto: Sandra Bullock, Bill Pullman, Peter Gallagher, Peter Boyle, Glynis Johns, Jack Warden, Micole Mercurio, Monica Keena, Jason Bernard, Michael Rispoli, Ally Walker, Marcia Wright
Productora: Hollywood Pictures / Caravan Pictures
Premios: 1995: Globos de oro: Nominada Mejor actriz – Comedia o musical (Sandra Bullock)

 

80 años del Ballet de Uruguay

El Ballet Nacional de Uruguay celebró sus 80 años

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El Ballet Nacional de Uruguay celebró su cumpleaños número 80 con dos funciones de gala internacional en la que participaron artistas invitados del Teatro Colón de Buenos Aires, de la Compañía de Danza de Sao Paulo y del Ballet de Santiago de Chile.

El estreno del Ballet Nacional uruguayo tuvo lugar el 23 de noviembre de 1935 bajo la dirección del coreógrafo Alberto Pouyanne, con la obra “Nocturno Nativo”, con música de Vicente Ascone y coreografía del propio Pouyanne.

El Auditorio Nacional Adela Reta de Montevideo ha sido el escenario en el que, bajo la dirección del maestro Julio Bocca, el 23 y 24 de Noviembre se presentaron conmemorando el nacimiento de este ballet que ha alcanzado su plenitud artística los últimos cinco años a las órdenes del artista argentino.

Las funciones incluyeron títulos que la compañía ha interpretado desde que Bocca asumió como director del cuerpo de baile del país sudamericano, en marzo de 2010. “Para un país como Uruguay tener un ballet con 80 años de historia ininterrumpida, y si a eso agregamos que el año que viene la Orquesta Sinfónica cumple 85, es un hito para festejar”, expresó a Efe Jorge Orrico, presidente del Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos (Sodre), organismo del que depende el ballet.

Asimismo, destacó Orrico que este octogésimo aniversario toma a la institución en un momento de “auge total”, debido a que en términos de cifras la prensa argentina calificó a Montevideo como “el lugar de la escena y la danza”, en donde unas 280.000 personas han presenciado las diversas obras del Sodre en este año.

En ese contexto, el presidente del Sodre remarcó que “el desafío” para la institución en el próximo año será superar los 300.000 asistentes e impulsar las giras por el interior de Uruguay, sin descuidar los periplos internacionales como el que este año han llevado al ballet a Colombia, Tailandia e Israel con notable éxito de público y crítica.

El programa de la gala del 80º aniversario estuvo conformado por las obras Bayadera, Leaves are fadin, Esmeralda, Giselle, Nuestros valses, In the midddle, Corsario, Sinfonietta, Mesías, El lago de los Cisnes, Trazos Without words y Don Quijote. En estas dos presentaciones, el Ballet Nacional del Sodre estará acompañado por la Orquesta Sinfónica, el Coro Nacional y la Escuela Nacional de Danza.

Durante los actos de celebración, Julio Bocca recibió el título de Caballero de la Orden de las Artes de Francia y la medalla Delmira Agustini de Uruguay, por parte del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, y la embajada de Francia y en base a su aporte a la cultura a lo largo de su extensa trayectoria.

Fuente: La voz del pueblo – Tres Arroyos

Los Últimos días de Pablo Neruda

Los Últimos días de Pablo Neruda según su chofer

 

neruda

Unas cuatro horas antes de que Pablo Neruda muriese de “cáncer de próstata”, el domingo 23 de septiembre de 1973, el hombre que lo cuidaba no pudo cumplir su penúltima misión, interrumpida por los militares: comprarle “un medicamento que, supuestamente, aliviaría el dolor del poeta”. Cuarenta y dos años después, Manuel Araya considera que debe cumplir una última misión con Neruda: “Ayudar a probar su asesinato”. Está convencido de que el poeta no murió por las causas oficiales. Él es el único testigo directo de los últimos días del Nobel de Literatura que sobrevive de aquellos momentos inaugurales del túnel de la dictadura de Augusto Pinochet, iniciado el 11 de septiembre de 1973.

Manuel Araya tenía 27 años aquel domingo, víspera de un viaje de Neruda a México. Unos días que recuerda ahora por teléfono, desde Chile, a sus 69 años. Hacia las seis y media de la tarde, salió corriendo de la Clínica Santa María, de Santiago de Chile, cogió el Fiat 125 blanco y se fue a comprar el medicamento. Cuatro militares con metralletas lo detuvieron. Araya les explicó quien era: “Soy el secretario, el chófer y la persona que cuida de don Pablo Neruda, el Nobel de Literatura, y voy a comprarle un medicamento urgentemente”. Por toda respuesta lo hicieron bajar del auto, recibió insultos, golpes, un disparo en una pierna… Después se lo llevaron a una comisaría donde fue interrogado y torturado, para luego dejarlo en el Estadio Nacional, donde la dictadura enviaba a los opositores para ser maltratados o hacerles desaparecer.

Allí pasó la noche. Al día siguiente, el arzobispo Raúl Silva Henríquez lo reconoció. Tras la sorpresa inicial le dijo: “Manuel, fíjese que anoche murió Pablito, a las diez y media’. Araya exclamó: “¡Asesinos!”. El arzobispo pidió a los militares que sacaran al chófer del Estadio. Algo que solo se logró 42 días después, con ropas prestadas, una barba muy larga y 33 kilos de peso. Su calvario acababa de empezar.

Único testigo

Desde la muerte de Pablo Neruda hasta hoy, Manuel Araya ha estado prácticamente en la sombra, silenciado y, tal vez, se salvó una segunda vez de la muerte, cuando, el 22 de marzo de 1976, su hermano Patricio fue desaparecido al haber sido confundido con él, asegura. No volvieron a saber de él. Para reafirmar su teoría recuerda que mataron a Homero Arce, secretario personal de Pablo Neruda, en 1977. “A todos los colaboradores de Neruda los hicieron desaparecer. Yo soy la parte principal que queda viva”.

“Un día volví a Santiago para no seguir exponiendo a mi familia. Vivía casi escondido en la casa de unos amigos. No tenía carné de identidad, ni de conducir. Nadie me daba trabajo, hasta que en 1977 empecé de taxista. La dictadura terminó en 1990. Dos años después, empecé a trabajar en Pullmanbus, en la parte administrativa, hasta 2006, cuando me jubilé”.

Manuel Araya, en los años de conductor de Pablo Neruda.
Su contacto con Matilde Urrutia, la tercera mujer de Neruda, que falleció en 1985, continuó. “Ella nunca quiso hablar del asesinato. Rompí relaciones con ella por eso. Quedamos enemistados. Yo toqué muchas puertas en todo este tiempo. Incluso al presidente Eduardo Lagos. Nadie me escuchó”.

Llevaba varios años llamando a puertas para contar su versión sin que nadie le hiciera caso: “Ni los políticos, ni los medios de comunicación chilenos; tal vez tenían miedo, no sé por qué”. Hasta que un periodista de la revista mexicana Proceso publicó su historia en 2011. Después, el Partido Comunista y Rodolfo Reyes, sobrino de Neruda, presentaron una querella basada en su testimonio. En 2013, el cadáver del escritor fue exhumado, aunque los médicos forenses no encontraron rastro de veneno.

El caso se ha reavivado por la biografía Neruda. El príncipe de los poetas (Ediciones B), del historiador alicantino Mario Amorós, cuya principal revelación avanzó EL PAÍS el pasado jueves: el informe secreto del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, enviado el 25 de marzo de 2015, al magistrado Mario Carroza Espinosa, encargado del proceso. El documento, basado en pruebas testimoniales y documentales, señala que “resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros” en la muerte del Nobel. Además, un equipo forense internacional investiga la presencia del estafilococo dorado en el cuerpo del poeta. Se trata de un germen que alterado genéticamente y aplicado en altas dosis puede ser letal. El equipo científico se ha fijado marzo de 2016 para dictaminar un caso sin precedentes: descifrar el ADN de ese germen, detectar su área y si fue alterado por algún equipo militar, teniendo en cuenta que la dictadura chilena utilizó armas químicas para eliminar a la gente, reconoció Carroza Espinosa.

El golpe de Estado

Araya nació el 29 de abril de 1946, en el hospital de Melipilla. Fue bautizado como Manuel del Carmen Araya Osorio. Era el primogénito del matrimonio de Manuel y María, que tendría trece hijos. No terminó los estudios, pero con 14 años se trasladó a Santiago. Allí empezó a trabajar en el Partido Comunista. Cuando en 1970 Salvador Allende fue elegido candidato a la presidencia, Araya lo acompañó en las campañas. Todos esos días vuelven ahora a su memoria:

“En 1972, cuando Neruda regresa al país, y deja la embajada en Francia, para ayudar a Allende en el caos que vive Chile, el Partido Unidad Popular me asigna a él. Paso a ser su guardaespaldas, su secretario y su chófer. Con él viví en la casa de Isla Negra. Neruda tenía flebitis en la pierna derecha y cojeaba a veces. Estaba en tratamiento de cáncer de próstata pero no estaba agónico. Era un hombre de más de cien kilos, robusto, de buena mesa y fiestas, y muy cordial y bueno con la gente”.

Historia de un caso

Manuel Araya nació en Melipilla (Chile), en 1946. Con 14 años se fue a Santiago. Empezó a trabajar en el Partido Comunista.
En 1970 con Salvador Allende como candidato a la presidencia forma parte de la campaña.
En 1972 lo asignan como guardaespaldas, secretario y chófer de Pablo Neruda.
El 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado de Pinochet, está con Neruda en su casa de Isla Negra.
El día 12 se instala frente a Isla Negra un buque de guerra con cañones y allanan la casa.
El día 19 Neruda es trasladado a la Clínica Santa María de Santiago. El día 22 el embajador de México acuerda el traslado del poeta a su país.
El día 23 a Neruda, según Araya, le aplican una inyección en el estómago y muere seis horas después.
La noche del 23 Araya es llevado a una comisaría y es interrogado y torturado. 42 días después sale. Vive semiolculto. En 1977 empieza a trabajar de taxista.
En 2011 Araya denuncia el asesinato en la revista Proceso. El Partido Comunista y Rodolfo Reyes, sobrino de Neruda, se querellan y se abre la causa.
En 2016 el magistrado Mario Carroza Espinosa dictará sentencia.
“El 11 de septiembre de 1973, cuando Pinochet da el golpe de Estado, estábamos en Isla Negra. Ese día él iba a hacer una especie de inauguración de Cantalao, unos terrenos que había comprado, en El Quisco, donde quería construir una residencia para escritores de todo el mundo. Pero a las cuatro de la mañana oí la campanita con la que él me llamaba para decirme que acababa de escuchar en una radio argentina que se preparaba un golpe de Estado. Ese día entran en el palacio de La Moneda y asesinan a Allende. Yo había aflojado unos tubos del televisor para que él no viera lo que pasaba. Pero se entera, claro. Todo el país entra en toque de queda. Nos quedamos sin teléfono. Isla Negra se llena de carabineros. ‘Nos van a matar a todos’, decía don Pablo. Hablaba de la Guerra española, de lo que hizo Franco… Neruda se daba valor”.

“Al día siguiente, ponen frente a Isla Negra un buque de guerra con cañones. El embajador de México le ofrece asilo. El día 14 llegan los militares y allanan la casa. Nos asustamos. Neruda habla con su médico, el doctor Roberto Vargas Salazar, que le dice que el 19 de septiembre en la Clínica Santa María se iba a quedar vacía la pieza 406. Los militares no le querían dar el salvoconducto, así es que se tuvo que decir que estaba mal y debía salir para recibir tratamiento; la única forma de sacarlo era por razones humanitarias”.

“El día 19 viajamos en el auto, de Isla Negra a Santiago. Tardamos como unas cinco horas, cuando lo normal eran dos. Fue un día horrible. Nos detuvieron varias veces. En Melipilla nos hicieron bajar y tirar al suelo. Nos hicieron pasar miedo. El hostigamiento fue terrible. Llegamos como a las seis de la tarde. No dejamos solo a Neruda nunca. Todos los días me quedé a dormir por las noches, sentado en una silla, y Matilde en una salita de la entrada principal de la pieza”.

“El día 22 le entregan el salvoconducto y acuerda con el embajador mexicano, Gonzalo Martínez Corbalá, viajar el lunes 24. Ese mismo 22 lo visita en la Clínica Radomiro Tomic y le cuenta que Víctor Jara fue asesinado. Neruda se desespera”.

Un domingo negro

“Al día siguiente, domingo 23, me dice que vaya a Isla negra con La patoja, como le decía a Matilde, a traer el equipaje. Nos vamos y él se queda con su hermanastra Laurita. Cuando estamos casi de vuelta, a las cuatro de la tarde, él llama a la Hostería Santa Helena y pide que le digan a Matilde que se vaya como un tiro para la clínica. Cuando llegamos veo a Neruda con la cara roja. ‘¡Qué pasa don Pablo!’, le pregunto. ‘Me pusieron una inyección en el estómago y me estoy quemando por dentro’, me contestó. Fui al baño, cogí una toalla, la mojé y se la puse en el estómago. Cuando estoy en eso entra un médico y me dice: ‘Como chófer debe ir a comprar Urogotán’, yo no sabía qué era, solo después supe que era para la gota”.

Salió y nunca pudo volver.

“Cuando voy en el auto me interceptan otros dos autos. Se bajan cuatro hombres con metralleta y me golpean. Me dicen de todo: hijo de mi madre, de mi abuela… Les digo quien soy. ‘¡Vamos a matar a los comunistas!’, gritaban. Me llevan a la comisaría y me interrogan y torturan. Querían que les dijera dónde estaban los líderes comunistas, y con quién se reunía Neruda. Les digo que solo se reúne con escritores. Al final me llevan al Estadio Nacional. Al día siguiente el arzobismo Silva Henríquez me da la noticia”.

Manuel Araya, en Isla Negra, este noviembre de 2015. / SEBASTIÁN UTRERAS (EL PAÍS)
En 2011 Manuel Araya dice que Pablo Neruda es asesinado. Se abre el proceso. El cadáver es exhumado en abril de 2013 y en noviembre de ese mismo año el equipo científico dictamina que no ha encontrado rastro de veneno. En enero de 2015 la presidenta Michelle Bachelet designa unos abogados para que investiguen el caso en el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior. Así es como el 25 de marzo envían la conclusión de sus investigaciones al magistrado Mario Carroza Espinosa que lo incorpora en el secreto del sumario.

Manuel Araya espera el veredicto. Su última misión con Pablo Neruda está cumplida. Lo han escuchado. En 2016, ya con 70 años, sabrá en qué termina todo. Ahora en Chile es primavera, como aquellos días de 1973, pero siente frío y afirma: “Estoy más tranquilo que nunca”.

Fuente: Cultura “El País” 

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Música a gusto de los amigos de poetastrabajando

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La música que presentamos en este posteo es la elección de ustedes, nuestros amigos y lectores

¿Qué tema te gusta? Decinos y la agregamos

Winnie Ilopango Hernández

Luciana Luchin

 

 

 

David Mulatillo

 

Laa Andriuu

 

Roxana Muriel Flores

Laa Andriuu

Patricia Hurtado

Myriam Aguilar

Sandra Zablah

Blanca Cecilia González

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