Lanzamiento oficial de LEA

Lanzamiento oficial de LEA, la nueva librería virtual de Centroamérica para el mundo

ebook

 

 

https://www.leaebook.com/Index.aspx?l=es-ES

 

Sandra Mirza Echeverría directora de la editorial explica que es LEA:
–  Como librería y editorial ofrecemos a los escritores una vitrina única hacia TODO el mundo. La posibilidad de que millones de lectores en lengua hispana puedan conocer sus obras, en formatos diseñados de forma profesional y de lectura amigable, LEA esta disponible en Google Play y Apple Store.

LEA es un rincón virtual con una selecta librería para los amantes de la lectura.

 

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Presentación del libro “El oligarca rebelde”

 

 

 

marvin - libro- presentación

El escritor Marvin Galeas publicó su más reciente libro: “El Oligarca Rebelde”, una novela histórica basada en el secuestro del empresario Jaime Hill a manos de miembros de la guerrilla, durante el conflicto armado.

poetastrabajando se complace se presentar esta novela a nuestra comunidad y amigos

 

oligarca - presentacion

oligarca - fin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

para acceder cómodamente a la lectura de las hojas de presentación y fin de la novela deben pinchar sobre la imagen

 

Presentación de “El oligarca rebelde” en el programa “Viva la mañana”, Canal 2 de El Salvador

Fuente: Canal 2 de El Salvador

 

Entrevista en canal 19, presentando el libro

Fuente: Canal 19 de El Salvador

 

El libro “El Oligarca Rebelde” está a la venta en la librería “La Ceiba”, y en el resto de librerías de El Salvador. Para quien lo quiera autografiado debe llamar al  22 46 33 00. Pronto se brindará información de venta en Estados Unidos y Canadá

 

95 – Portada

 

 

95-portada- nov

 

17/ 11 / 06   –   17 / 11 / 15

Es un mundo encendido en el anhelo,
un juego de palabras enhebradas,
calor, complicidad en las miradas,
aromas a café, sueño y desvelo.

Es el Norte y el Sur en un pañuelo,
un encuentro de voces enlazadas,
un abrazo de letras apretadas
fundiendo en rojo tinto fondo y cielo.

Es la entrega sentida del poeta,
el presente de alguna mente inquieta,
aprender, enseñar, seguir andando,

es la mano tendida hacia el artista
es ArTv, las salas, la revista,
es mi casa: poetastrabajando.

Leonor Aguilar

Noveno aniversario de poetastrabajando.com

Noveno aniversario de poetastrabajando.com

 

twyab

 



La satisfacción de tener un foro Poético literario o de cualquier otro campo no se encuentra en el número de miembros, según me lo ha venido repitiendo un “administrador ” que se toma de tarea sacar pecho de su gran comunidad, casi cotidianamente. No, mucho menos una satisfacción individual. La satisfacción es colectiva, es comunitaria.

Nuestra satisfacción ha sido la de haber formado, durante estos nueve años, una comunidad que ha llegado al grado de ser familia. Un grupo unido, un grupo respetuoso, un grupo que cree y practica los valores humanos. Otra de nuestras satisfacciones es haber encontrado amigos y compañeros que a pesar de las distancias, nos acercamos por pasiones idénticas: Las letras, el arte.

En nueve años hemos creado diferentes proyectos y los hemos logrado: concursos literarios, publicación de un libro, ayudar a niños de familias de pocos recursos con incentivos económicos y materiales del arte y para el arte, nuestro premio es ver el resultado positivo en las vidas de estos niños.

Vale mencionar la repartición de libros en áreas rurales con bibliotecas distantes, en estos momentos estamos, ya que contamos con el permiso del mandatario de mi ciudad natal, la creación de mini bibliotecas que se pondrán en algunos puntos públicos de la ciudad, con el objetivo de acercar el libro y el hábito de la lectura, por vías y métodos que lo faciliten.

Otra de las grandes satisfacciones es ver el éxito con que algunos trabajos de miembros poetas y escritores están logrando en el firmamento de la red cibernética. El número de lecturas que han y van alcanzando, como el caso de el poema “Ellos” de Leonor Aguilar,  que ya sobrepasa, en youtube, desde su publicación el 17 de enero de el 2010 hasta ahora, las dos mil visitas, es un número grande y satisfactorio para un poema; a esto hay que sumarle el número de lecturas de los libros de por ahí en Scribdylan. y el número de lecturas que tienen los textos en los diferentes foros literarios, números increíblemente elevados para poesía y relatos de poetas y escritores que escriben en un foro literario pequeño. A estas satisfacciones se agrega la obtención de un sitio propio para nuestra revista literaria LetrA-Z la extensión mediática cultural de poetastrabajando.com, que, además, ya se acerca a su edición número 100; también debe ser señalado el acelerado crecimiento de nuestro proyecto de enlace cultural en El Salvador y que es inevitablemente halagador.

poetatastrabajando.com es un foro poético literario pequeño con miembros de calidad humana y de gran creación artística. Gracias a todos nuestros miembros y colaboradores por ser Poetas Trabajando.

Russo Dylan Galeas Maynor.

95 – Cosecha

95 - cosecha

CUAL FLECHAZO.  – Jorge Sierra

 CREI, LA IBA A ALCANZAR. – Jorge Sierra

 VENDRA, PARA LLEVARNOS – Jorge Sierra

 TU MIRADA – Jorge Sierra

MIS LIRIOS. – Jorge Sierra

LO NUESTRO NADIE LO HA DE TERMINAR. – Jorge Sierra

SOCORRO– Henrique Mendes

Escribir por escribir… – Silencios Oscuros

“¿qué haré con la fe en este apocalipsis mediático?” – Silencios Oscuros

 NO TIENES LIBERTAD. – Jorge Sierra

 LUNA DE OCTUBRE. – Jorge Sierra

DE TU PUPILA, UNA LAGRIMA CORRIO – Jorge Sierra

AL NO TENERTE CONMIGO. – Jorge Sierra

 

 Verso e Reverso – Soraya Souto

MI META – mestre

QUIERO…!  – mestre

 MAS CAMINOS – Chico Malo

 INVENTOU-SE O POETA – Henrique Mendes

“Solamente una bandera” (Romance) – Roberto Santamaría

 POR TI, HE DE VIVIR. – Jorge Sierra

 HERMOSAS MARIPOSAS. – Jorge Sierra

TU SILUETA. – Jorge Sierra

NO PODIA CREER LO QUE DECIA. – Jorge Sierra

Romancillo fraterno – Leonor Aguilar

 HUMOR MEXICANO…..CALAVERITA Jorge Sierra

QUE BAILEN…!!! mestre

 

 

El desvanecer del alba

El desvanecer del alba

Cuento de Facundo Quiroga

95- cuento-facundo-

    La estación del año llegó con su típico clima fresco de invierno. Aquellas vacaciones en la costa no serían iguales a las anteriores.

Dejamos la ciudad por la mañana y, prontamente, arribamos a la casa con vista al mar. El color del agua se había oscurecido y la claridad de las nubes dificultaba el abrir de los ojos. Tomé la mochila y me dirigí hacia el sendero de madera que comunicaba la casa con la playa. Al estar frente a la puerta blanca de madera, un escalofrío recorrió mi cuerpo y esperé a que mis padres llegaran a mi lado. Al golpearla, esperamos a que nos atendieran. Del lado de adentro se escuchaban sollozos y murmullos que impedían entender lo que se decía. Se escuchó el girar de las llaves y lentamente fue apareciendo una mujer alta, de rubia cabellera que caía en pronunciadas ondulaciones hasta la altura de los codos y que vestía de colores oscuros. Sus ojos marrones estaban hinchados y el pañuelo que llevaba en sus manos, completamente húmedo.

-¡Oh, perdón! Son ustedes, ¡qué alegría!-la mujer se abalanzó sobre mi madre en un fuerte abrazo y continuó llorando.-No quería recibirlos así, es que no paro de pensar en ella. No puedo creer que hace dos meses se haya ido y… siga acá.

-No te preocupes, Patricia. Estamos aquí para acompañarte en este inmenso dolor.

-Gracias, ustedes siempre tan… compañeros con nosotros.-se acomodó junto a la puerta y extendió el brazo para darnos la bienvenida.-Siéntanse como en su casa.

Nos dirigimos hacia la iluminada sala de estar y nos sentamos en los sillones. Frente a mí se encontraba un amplio ventanal con vista al mar. Contemplé cómo las olas rompían fuertemente generando una espesa espuma gris y luego se retiraba para formar otras. Paulatinamente, me fui perdiendo en mis pensamientos y dejé de escuchar las palabras de mi madre hacia Patricia. Noté que varias gaviotas se estaban reuniendo alrededor de algo que se hallaba en la orilla. De pronto, las aves comenzaron a batir sus alas y me di cuenta de que lo que se encontraba en el centro era la figura de una niña pequeña con un vestido rosado y un listón blanco escondido en sus cabellos. Sentí un impulso por correr hacia ella y ver si estaba bien. Sin embargo, ella se volteó y, con la ayuda de sus brazos, se levantó. Comenzó a correr en círculos, con un brazo arriba y el otro abajo, como si sostuviera un cometa. De pronto, el listón que se escondía en sus rizos dorados, se desprendió de ellos y, con la fuerza del viento, huyó hacia las olas. La niña, al notar que la cinta se alejaba, abrió sus manos dejando escapar el invisible barrilete y corrió hacia el mar. Una enorme ola cayó sobre ella y dejé de verla por varios segundos. Apoyé mis manos en los brazos del sillón y, cuando iba a levantarme, nuevamente el círculo de gaviotas apareció y, al batir las alas, allí se reencontraba la niña.

-Pablo, vamos a almorzar.-mi madre interrumpió mis pensamientos y me trajo a la realidad.

-Pero…-balbuceé, mas me percaté que todo había sido producto de mi imaginación.

Luego de almorzar, mi padre salió a caminar con Sebastián, el esposo de Patricia, mientras que mi madre lavaba los platos con su amiga.

-Hijo, ¿puedes ir a hacer algo a otro lugar? Debemos charlar en privado.

Salí de la cocina y me dirigí hacia el cuarto que me habían asignado. De pronto, escuché un susurro que provenía de la habitación adyacente. Me asomé lentamente y vi a la pequeña del listón. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y quedé perplejo.

-Alba juega sola porque nadie quiere jugar con ella. Ya nadie quiere a Alba.-mencionaba la chica hacia sí misma. Decidí regresar a la cocina para contárselo a Patricia, pero antes de entrar, me detuve y escuché la conversación.

-“…y no sé por qué no se va. Juega en su cuarto todos los días y sin previo aviso comienza a gritar. No quiero que se marche, quiero tenerla acá. Por eso le he dicho que se mantenga…”

-Lo sé, Patricia. Pero así es como debe ser, es el ciclo de la vida.

-Si ella se va, yo muero.

Repentinamente, sentí una corriente de aire fría que venía de la oscuridad del pasillo y, de improviso, apareció Alba, la niña. Pasó lentamente a mi lado, sin apartar la vista de enfrente. Al verla, su madre se arrodilló contra el suelo y estiró los brazos, y mi madre dio un leve salto en el banco de madera.

-Mami, no me siento bien.-le informó con un débil tono en la voz.

-Lo sé, hija. Lo sé. Ya no quiero que te sigas sintiendo de esta forma, pero es que nunca encuentro el modo de decírtelo.

-Yo pienso que es por mi soledad, siempre me dejas sola por tu trabajo y no estás mucho tiempo conmigo como otras niñas lo están con sus madres.

-Hija, lo lamento tanto…tanto. Es mi culpa como madre, por no cuidarte. No haberte cuidado.-explicó resaltando la última oración.-Sin embargo, ya es hora de decirte la verdad.-una lágrima se desprendió del rabillo de su ojo y bajó acariciando su mejilla.-Tu malestar no tiene cura…-tomó las manos de la pequeña entre las suyas y sus palabras salieron débilmente.-Tú ya no estás con vida, eres un espíritu. Pero no te preocupes, no de los malos que muestran las películas sino un espíritu bueno, eres como un ángel. Lo siento tanto por no haberte cuidado en su debido momento.

-No te preocupes, mami. Yo siempre te querré, sin importar los errores que cometas. Tu necesidad de tenerme cerca y el amor que sentías por mí fue lo que siempre me sostuvo aquí. Gracias, mami.-la niña rodeó con sus brazos el cuerpo de su madre y le susurró al oído:-“Ésta es la forma en la que quería despedirme, diciéndote que te quiero, mami.”

La mujercita desapareció paulatinamente y, junto a ella, la escena que estaba presenciando.

 

Abrí mis ojos completamente cuando sentí que el auto se hundía en un pozo y volvía a salir. Al final de la carretera, se visualizaba la casa en la costa. Mi padre comenzó a rodearla para dejar el auto junto a la entrada con vista al mar. Al enfrentarnos con el mar, nos encontramos con un grupo de ambulancias y varios policías tomando nota. Patricia, vestida de colores oscuros, lloraba desconsoladamente junto a su marido. En la arena había una camilla hospitalaria con un pequeño cuerpo tapado y varios enfermeros a su alrededor. Sobre sus cabezas, las gaviotas volaban en círculo. Aquel sueño, paso a paso, señalaba el camino de la realidad.

Exorcizado

 

Exorcizado

cuento de Andrés Torres Scott

aatorrescott

 

Abro los ojos. Mi mejilla pegada a un suelo de duela. Babeo. El aire falta, no puedo moverme, no siento los brazos ni las piernas. Mi lengua está tiesa, sabe a metal. A ácido, como si acabara de vomitar. Tengo moruzas en mi boca… Sube por mi tráquea un sabor pastoso y ácido que quema. La baba escurre por la comisura de mi boca contra el suelo, la escucho gotear sobre el piso de madera.

Hay voces a la distancia, sonidos incongruentes que apenas semejan incoherencias. Gritos, chillidos, aullidos de una, quizá dos personas.

Siento mi cuerpo y la posibilidad de mover mi mano derecha. Mano que está extendida hacia atrás. Intento moverla, no puedo. Miro mi otra mano frente a mi cara. El verla me da ánimo para intentar moverla. Solo lo consigo después de un rato y mucho esfuerzo. Despacio me pongo de rodillas, tengo un dolor abdominal que me paraliza, siento puntos de dolor, como si me hubieran apaleado, también me duele la espalda. El dolor me dobla. Me abrazo el vientre, ya puedo mover las dos manos.

Escucho otra vez los gritos, chillidos de pena… No. Quizá son de odio, coraje.

Alcanzó a ponerme de rodillas y observo alrededor. No. No debía de estar en este lugar… Es el pasillo de una casa, un segundo piso a todas luces, un tragaluz en el techo permite que los rayos solares iluminen mi rededor y me permiten ver lo que hay ahí.

Siento el cuerpo lleno de quemaduras, pero no tengo nada dañado en mi piel, no me veo herida alguna. Me toco con cuidado, hay dolor intenso sobre mi pecho y puedo identificar con precisión milimétrica varios puntos en los que me arde el cuerpo, sobre todo en cuello y hombros. Parece que me han quemado, siento que me han arrojado gotas de aceite hirviente con una antorcha encendida y salpicado todo el cuerpo.

Un grito de terror proviene de la habitación más cercana, me pone los pelos de punta:

—¡Sal! ¡Lárgate maldito!

Me pongo de pie. Más por el miedo que por tener fuerza, doy dos pasos hacia la habitación de donde provienen los gritos. Decido dar fin a toda esta incógnita y empujo la puerta con fuerza. La dejo abierta de par en par, pero la escena que observo me confunde más.

Las tres personas dentro del cuarto han volteado a dónde yo estoy, pero en realidad noto no me ven. Lo sé porque me ignoran, solo miran hacia la puerta abierta, sorprendidos.

Me encuentro en una habitación común y corriente con sus típicos muebles: cama, dos mesitas de noche, tocador y luna. Recostado en la cama, casi sentado, se encuentra un hombre sin camisa, fuerte, guapo, joven, quizá cercano a los 30, sería de mi estilo si no me sintiera tan mal. Él está fatigado y de su boca escurren rastros de un vómito amarillo espeso, muy espeso y con trozos de no quiero saber qué.

Frente a su cama está otro hombre. Parece sacerdote por la sotana y el Rosario colgado sobre el pecho, este tiene una Biblia gorda y abierta en las manos. El sacerdote se acerca a mí, es decir, a la puerta recién abierta, noto que traspasa mi cuerpo y azota la puerta para cerrarla.

No, no puede ser… ¿soy un fantasma? ¿Morí? Ni siquiera supe cómo ni cuándo. Decían que así es. Mi padre decía que soy distraído, pero no saber qué ya me morí nunca estuvo entre mis planes.

No entiendo nada. Frente a mí, en la otra esquina de la habitación está una delgada mujer de pie, despeinada, suda a chorros, lo noto, ella tiembla de miedo y en los ojos se le ven marcas de no haber dormido y de llorar bastante. Pobre, me causa pena. Ella viste pantalones negros y blusa blanca y en la mano lleva… lleva una vasija de cobre o de oro y un pequeño palo… No, momento. No es una vasija, no. Ni es un palo.

¡Claro!, es un acetre, sí, claro que lo es. Pero, ¿cómo sé que es un acetre y que el palo es…? Es… ¡es un aspersorio! Un instrumento para regar el agua bendita. ¡Cómo lo olvidé?

Y yo no soy un muerto, solo soy un demonio recién exorcizado que tiene que ir a buscar un nuevo cuerpo.

EN QUE QUEDAMOS PELONA… me llevas o….

EN QUE QUEDAMOS PELONA… me llevas o….

por Martha Larios

95- pelona

 

Eres una mujer teñida por el viento recio de la historia.
Y hundiste tus raíces en el humus que te sostiene
en tu grandeza!
Felipe González V

Esa mujer luchaba por su vida, el problema de salud parecía no ceder.  Tenía fiebres muy altas día y noche, ningún medicamento hacía efecto. El médico insistía en internarla pero ella no aceptaba, pensando que si se iba a un hospital, si moriría, porque su pequeño estaba en el kinder y no quería dejarlo con nadie, era su mayor preocupación.

Era una tarde de octubre, sintió como un desmayo, se fue como girando en un torbellino negro, de pronto mucha luz, y se puso de pie. Abrió los ojos, tocó su cuerpo y pensó, que bien me siento ahora, que alivio después de tantos días de pesadilla.

De pronto, mira hacia abajo y para su sorpresa, lo único que ve es una imagen que la impacta, su madre llorando sobre su cuerpo inerte, tratando de revivirla, ya no tenía pulso y no latía el corazón. Y piensa, qué me pasó? Dónde estoy?, empieza a sentir tristeza, angustia y desesperación.

Sigue observando y ve a alguien con una túnica blanca, que la llama. No sabe que sucede, pero no quiere ir. Decide mirar al cielo y llora, con desesperación y logra ver al señor Jesús, y le grita con angustia que por favor, no la deje ir. Pregunta, que hará mi hijo solo en la vida?, qué será de él?

Implora por su vida, y ve una mirada dulce, tierna, compasiva y de gran amor, que no ha logrado visualizar ni en un recién nacido, que baja los párpados, como aceptando la petición. Dulce imagen que permanecerá para siempre en su mente y corazón.

De pronto abre los ojos, y está en su cama, la cara empapada de lágrimas, igual que su madre, quien quiere preguntar algo. Y ella le dice, por favor, hice un viaje muy largo, ya te platicaré, ahora quiero descansar. Y se queda dormida todo el día, mientras su madre vigila su sueño con angustia.

Pasó la noche sin fiebre, y al amanecer, se siente fortalecida, quiere tomar algo, se siente muy débil por los días pasados,  pero por fin, se levanta de esa cama en la que estuvo casi un mes. Empieza a recuperarse rápidamente, sin ningún otro medicamento. Está agradecida con Dios y con la vida. El milagro sucedió, aun está en este mundo.

No era su momento, solo una breve visita al más allá…

LA CARCAJADA DE LA CATRINA

LA CARCAJADA DE LA CATRINA

por Martha Larios

95 -lacarcajadadelacatrina

 

No he construido nada que me puedan robar.
No hay nada que yo pueda perder.
Nada que yo pueda intercambiar,
Nada que se pueda vender.
Yo he decidido viajar,
Yo elegí conocer,
No tengo nada que dejar
Porque he aprendido a vivir
Klaw Diona

La muerte Mexicana o  Catrina, como la llamara el excelente grabador José Guadalupe Posada, caminaba por las calles empedradas de una pequeña ciudad, observando a cada paso, el comportamiento de los transeúntes. Y de pronto soltó una tremenda carcajada.

De qué te ríes?, le preguntó su mejor amiga, llamada Vida, quien desde siempre, la acompaña a todos lados.

Vida, mira nada más a tu alrededor, observa a la raza humana, y te darás cuenta como te desperdician. Les brindas las cosas más hermosas, como son salud, amistad, amor, todo aquello que no se puede comprar con nada.  Tienen penas y preocupaciones normales, que les permiten ser cada vez mejores seres humanos. Y en lugar de consumirte poco a poco, disfrutándote con alegría… te ignoran.

Ambas pasamos desapercibidas. A ti, mi querida Vida, por lo menos te ignoran, continuó diciendo la Catrina, porque de mi, volvió a reir estruendosamente… ni se acuerdan.

Catrina, no digas mentiras amiga mía, dijo Vida.

Bueno, bueno, tienes razón, no precisamente y comentó: ¿Sabes cuando me recuerdan?. Solo cuando sucede lo inesperado en sus vidas o cuando tienen que irse conmigo.

Nooo, dijo Vida,  creo que en México, desde épocas prehispánicas, te recuerdan con alegría, en una fecha en especial, además de lo que tu mencionas.

Ah si, dijo Catrina, la gran celebración, en que me hacen una fiesta grande y hermosa, a donde invitan a todos sus seres queridos que se han ido conmigo. Me gusta mucho, pues es el único país del mundo, donde me celebran de esta manera.

Colocan una gran mesa con el mejor mantel, flores de cempoal-xochitl, pan especial y delicioso,  llamado pan de muerto, encaladillas, dulce de camote morado, otro de tejocote, o de calabaza, tamales, mole. En fin, muchos platillos y postres que solo se degustan en esta ocasión y que eran los favoritos del difunto. Y adornan todo con papel picado en el que plasman mi imagen, y que simboliza la alegría de que estén de visita las almas. Colocan también, la foto del ser querido al que le ofrendan los manjares, una imagen religiosa que simboliza su fe, el agua y sal que recuerda su bautizo y purificación, una veladora para iluminar el alma, encienden copal deliciosamente aromático para que el alma encuentre el camino a la ofrenda y después a su lugar de reposo.

Ah, olvidaba algo más, agregó Catrina, también elaboran calaveritas de azúcar, chocolate o amaranto, con sus nombres y las regalan a sus familiares y amigos.

Además, como en toda ceremonia de sus ancestros, está presente la simbología de los cuatro elementos, sin los cuales el ser humano no viviría, el vaso con agua, la tierra son las flores, el fuego la veladora, el papel picado el viento.

Durante estos días van cambiando las ofrendas para que permanezca bonita y el último día, dos de noviembre, comparten todo con vecinos, familiares y amigos.

Que bonita fiesta, me gusta mucho y la disfruto en grande, pero debe ser muy especial que te festejen, mi querida Catrina!.  Pues tu siempre estás conmigo, pero en verdad, solamente te miran una sola vez, dijo Vida. En cambio conmigo están todos los días, y son muy pocos los que se acuerdan de celebrarme, creo que solamente me recuerdan en la fecha en que nacieron, y tu también estabas presente.

Efectivamente, dijo la Catrina, si fueran más inteligentes, agradecerían cada instante, segundo, minuto, hora, día, mes y año que estuvieran contigo, porque el último minuto, está dedicado solo para mi, y con gran orgullo volvió a mirar a Vida, soltando otra sonora carcajada.

Sin embargo, comentó Vida, sabes a que dedican la mayor parte de su tiempo? A hacerse infelices unos a otros, me desperdician metiéndose en la vida de los demás, en lugar de vivir la propia. Y “viven” con desamor, chismes, críticas, mentiras, hipocresías, etc. o sea, los peores sentimientos.

Pero eso no es todo, dijo Catrina, otros no hacen lo que tu indicas, pero si te despilfarran en borracheras continuas, drogas, y que habiendo maravillas que les ofrece la madre tierra, comen mal, consumen chatarra como trogloditas, imaginando que todo se va a acabar. No solamente te desperdician a ti, también enferman a un cuerpo hermoso con el que deberían estar agradecidos.

Por qué no hacer lo contrario, reír, pedir perdón, gritar al viento, percibir el aroma de las flores, observar la luna, el sol, las estrellas, gozar del frío, del calor, bailar bajo la lluvia, disfrutar una melodía, soltar el llanto, abrazar, besar, amar al extremo, y muchas otras cosas más, que son regalos envueltos en tu magia.
Como ves, le dan muy poco tiempo, a todo lo que vale la pena.

Y después de decir todo esto, todavía agregó Catrina en tono sarcástico, bueno mi querida amiga Vida, sigamos reflexionando durante nuestro eterno caminar, pero, espera, también podemos reir y divertirnos con ellos, para no aburrirnos,  al ver lo tontos que son. Son títeres de sí mismos, de sus congéneres y de las grandes transnacionales que les venden basura a precio de oro.

Y juntas, tomadas del brazo, continuaron su caminar las dos grandes amigas Catrina  y Vida, diciendo “Ilusos, vida y muerte son solo un instante y el momento que viven… es la eternidad”, soltando ambas, una tremenda carcajada.