Diana y Acteón

Diana y Acteón

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Diana y Acteón es uno de los pas de deux más difundidos en los últimos años del siglo XX aunque su creación data de muchas décadas atrás. Por haber sido pensado para destacar el virtuosismo de sus protagonistas, es uno de los pas de deux más elegidos por las estrellas de la actualidad lo que contribuyó a hacerlo popular.

El ballet “La Esmeralda”, fascinante y romántica obra de Jules Perrot sobre el libro de Víctor Hugo “Nuestra Señora de París”, data de mediados del siglo XIX sobre música de Cesare Pugni. Petipa había sido fiel a las ideas románticas de Perrot, pero acuciado por los gustos del público decidió ampliar los consabidos dos actos y llevarlos a tres e introdujo en la ampliación fragmentos de gran virtuosismo deseado por el público ruso. Eran verdaderas interpolaciones con música adicional que encargaba el maestro Petipa a otros compositores, a quienes daba estrictas órdenes sobre la métrica y el ritmo de estos fragmentos. Ciertamente, sólo debían tener por objeto la exaltación y perfección técnicas de cada paso coreográfico. Para sustentar musicalmente el pas de deux, Petipa encargó la música al notable compositor y director de orquesta italiano Riccardo Drigo, quien vivía en San Petersburgo y colaboró con el Ballet Imperial hasta 1917, momento crítico de Rusia, en que decidió salir de ese país y retornar a su Padua natal.

Cuando este ballet fue remontado en Rusia por el mismo Perrot obtuvo gran éxito, de manera tal que Marius Petipa decidió, a fines del siglo XIX, subirlo nuevamente al escenario, y con ánimo de llevar el festejo y la ovación a sus principales estrellas diseñó el pas-de-deux de “Diana y Acteón”, que si bien no tiene absolutamente nada que ver con el famoso jorobado de Notre Dame, la aparición de estos dioses de la mitología griega en medio de una historia medieval realizando proezas sobre el escenario formaba parte del espectáculo esperado por el público asistente.

En “Diana y Acteón” pueden observarse ciertas características de la producción musical de Drigo: influencia operística italiana, perfecto soporte musical de la coreografía, ritmo exacto, ciertos momentos de grandilocuencia musical que pueden alternarse con momentos melodiosos de gran sensibilidad y ternura, uso del arpa como elemento meloso en la partitura.

Este pas de deux fue retomado ya avanzado el siglo XX por la ex bailarina del Ballet Imperial Agrippina Vaganova, famosa pedagoga que sistematizó y ordenó los conocimientos técnicos de la escuela rusa después de producida la revolución de 1917. Ella, por contraposición a la mayoría de sus colegas, se quedó en el suelo natal y su nombre lleva hoy la antigua Escuela Imperial de Ballet de la calle del Arquitecto Rossi, de San Petersburgo. Vagánova incursionó sobre las formas que Petipa dio a este pas de deux dotándolo de pasos de gran elevación y toques de acrobacia, en un estilo muy propio del ballet que primó en la Unión Soviética hasta su desaparición política en 1990.

 

Who cares?

Who cares?

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Who cares? (¿A quién le importa?)  Es un ballet creado por George Balanchine con música de George Gershwin, 16 canciones compuestas entre 1924 – 1931, y orquestación de Hershy Kay. Estrenado por el New York City Ballet el 7 de febrero de 1970, en el New York State Theater, Lincoln Center con vestuario de Barbara Karinska e iluminación por RonaldBates; que se realizó en un primer momento y sin decoración, pero a partir de noviembre 1970 con el paisaje por Jo Mielziner.

Es un brillante homenaje a Nueva York, en especial al siempre despierto Manhattan, entre los rascacielos se propicia el romance y la diversión. La coreografía nos lleva a la exuberancia de la vida en la ciudad.
Balanchine capturó maravillosamente, con una coreografía coreografía elegante, sofisticada y variada, el espíritu de la época del jazz, incorporando elementos de bailes como el charleston y el foxtrot de la década de los años 20 y movimientos de danza jazz.

Este ballet a veces es llevado en su “Versión Concierto” que consiste en los solos y pas de deux de los bailarines principales : The man i love, I’ll build a starway to paradise, Embraceable you,Fascinatin’ rhythm, Who cares?, My one and only, I got rhythm (para todos los bailarines).

En la noche del estreno el conductor era Robert Irving y el pianista fue Gordon Boelzner; la orquestación sólo se había completado por dos canciones, Strike Up the Band y I Got Rhythm. Manos Clap Yo ‘se realizó una grabación hecha por George Gershwin

Los planes que Balanchine tenía pensando en la colaboración de Gershwin se vieron frustrados por la prematura muerte del compositor en 1937. Treinta y tres años más tarde, Balanchine escogió de Gershwin diecisiete canciones de Broadway musicales para este ballet.

El alcalde John V. Lindsay entregó la noche del estreno a Balanchine la Medalla Handel de la ciudad de Nueva York máximo galardón cultural.

La misma, en 3 partes, pero se puede ver con mejor definición

Hachiko

 

Hachiko

 

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La película, basada en una historia real, narra la lealtad de un perro llamado Hachiko. Parker Wilson, un profesor universitario que da clases de música, recoge un día a un perro de origen japonés y raza Akita, al que encuentra abandonado en una estación. Como nadie lo reclama, se lo lleva a su casa. Parker va descubriendo entonces los entrañables lazos que pueden unir a una persona y a un animal.  Apodado “Hachi”, este perro acompaña a su amo, Parker (Richard Gere), a la estación de tren cada mañana para despedirse de él, y luego regresa cada tarde para darle la bienvenida. Pero su rutina se ve rota por una desgracia. La historia de Hachi nos muestra la devoción de un perro fiel a su amo y cómo el más simple de los actos puede llegar a ser el más grande gesto.

Remake de la película japonesa “Hachiko monogatari” (1987) dirigida por Seijirô Kôyama y basada en la historia real de un perro tan fiel a su dueño que iba todos los días a esperarlo a la estación. Actualmente, en esa estación, existe una estatua de bronce erigida en su honor.

Título original: Hachi: A Dog’s Tale (Hachiko: A Dog’s Story) aka
Año: 2009
País: Estados Unidos
Género: Drama
Director: Lasse Hallström
Guión: Stephen P. Lindsey (Remake: Kaneto Shindô)
Música: Jan A.P. Kaczmarek
Fotografía: Ron Fortunato
Reparto: Richard Gere, Joan Allen, Sarah Roemer, Jason Alexander, Cary-Hiroyuki Tagawa, Erick Avari, Davenia McFadden, Robert Capron, Kevin DeCoste, Bates Wilder, Robbie Sublett, Rob Degnan, Tora Hallstrom
Productor: Grand Army Entertainment / Inferno Distribution / Shochiku Kinema Kenkyû-jo

Rebelión en la granja

Rebelión en la granja

 

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Rebelión en la granja es una versión cinematográfica de la novela (1945) de George Orwell del mismo nombre que representaba una alegoría política sobre la revolución bolchevique y el posterior sistema comunista. La película cuenta la historia de cómo los animales de una granja organizan una elaborada y exitosa revuelta contra su dueño humano. Jones es un tirano borracho, que maltrata día a día a los animales.

Caballos, cerdos, ovejas y muchos animales más, planean la rebelión para instaurar en la granja sus propias normas y liberarse de la dictadura del humano. Pasará el tiempo, y los animales tendrán que combatir con los cerdos, que pasaran a ser los nuevos tiranos, responsables de un sistema opresor y despiadado.

Una noche, cuando el granjero Jones se ha ido a dormir borracho, todos los animales de la Granja Manor deciden luchar contra el hombre que los maltrata. Los animales planean una rebelión para acabar con la dictadura actual, se hacen con la granja: instauran sus leyes y sus propias normas, pero no será fácil crear un nuevo sistema político. Con el tiempo los cerdos se convertirán en los nuevos tiranos creando un sistema opresor y despiadado.

Título original Animal Farm
Año:1999
País:Estados Unidos
G{enero: Drama
Director: John Stephenson
Guión: Alan Janes & Martyn Burke (Novela: George Orwell)
Música: Richard Harvey
Fotografía: Mike Brewster
Reparto: Pete Postlethwaite, Alan Stanford, Caroline Gray, Gail Fitzpatrick, Jimmy Keogh, Noel O’Donovan, Gerard Walsh, Jer O’Leary
Productora: Hallmark Entertainment

La viuda valenciana

La viuda valenciana

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La viuda valenciana es una obra de teatro de  Lope de Vega, escrita entre 1595 y 1600, y publicada en 1620, en la Parte XIV de sus comedias.

La trama, basada en una novella del escritor italiano Matteo Bandello, se centra en torno a Leonarda, una mujer bella y aún joven que acaba de perder a su marido. Leonarda se muestar firme en rechazar los acercamientos amorosos de sus pretendientes Otón, Valerio y Lisandro, no por fidelidad al recuerdo de su marido sino por conservar su libertad. Hasta que Camilo, un apuesto caballero, se cruza en su camino. A partir de ese momento, perseguirá su nuevo objetivo, aunque siempre manteniendo las apariencias.

Fidel Antonio Cortez

Fidel Antonio Cortez

 
 

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Actor teatro Sol del Río 32, egresado de Artes escénicas del CENAR 1976, le gusta disfrutar la música del silencio que lo transporta a su infancia terrena en Salcoatitán, pueblo que ama y que con sus personajes y anécdotas siempre lo acompañó en el exilio y en las migraciones vividas
 
 

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Platiquita

 
 
Don Chilo, pensativo, descansaba en la tarde en su patio esperando como de costumbre a Don Licho, viendo y jugando con un surco de hormigas que caminaban cargando unas hojitas y las migajas de pan a las que les  abría caminitos con un palito.

En eso escuchó la tosecita de Don Licho que un poco cabizbajo se le acercó como de costumbre, señalando al sol con su mano alzada y soltando suavemente y con respeto ancestral su ¡Buenas le dé Dios compadre!…

Don Chilo, atento, alzó la mirada y correspondió como debía. ¡Buenas compadre! … pues yo mire, tratando de entender cosas de la vida y jodiendo con estas hormigas… Oiga compadre…de repente así, (hace como que espanta una mosca en la cara), me ha dado en pensar de cuando me decían… ¡que los hombres no lloran!

Don Licho lo mira pensativo. No sólo es cuestión de ser o no ser hombre, compadre… es cosa de sentimientos, de sensibilidad… de ser hombre sensible, dijo contundente…

Don Chilo algo incómodo por lo que escuchó… No me joda, compadre, es que yo no pude llorar cuando murió mi nana…¡y no es que no la quisiera!

Don Licho. – Mire compadre. Usted está igual que mi agüelo que no pudo llorar la muerte de su nana… Don Licho elevó su mirada y suspiró nostálgico su recuerdo… él decía que quizás del susto se le pasmaron los llantos y se los tragó, pero bolo le agarraba la chillona…

Los dos se vieron a los ojos y calladitos con la vista siguieron el surco de hormigas que llevaban hojitas y migajas de pan
 
Fidel Antonio Cortez

94 – Portada

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No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino,
retrocede para seguir avanzando hacia el mar,
se equivoca el agua que, por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta,
se equivoca la que por no morir bajo la tierra renuncia a la vida.

No se equivoca el niño que gatea porque quiere caminar,
se equivoca el que por temor a equivocarse no gatea y no aprende a caminar.

No se equivoca el hombre que ensaya por distintos caminos para alcanzar su meta,
se equivoca el que por temor a equivocarse no camina.

No se equivoca el hombre que busca la verdad y no la encuentra;
se equivoca el que por temor a errar deja de buscarla.

No se equivoca el hombre que pierde la vida por jugarla en serio,
se equivoca el que, por temor a perderla, la pierde en vano sin jugarse nunca.

No se equivoca el pájaro que ensaya el primer vuelo y cae al suelo,
se equivoca el que por temor de caerse renuncia a volar y no abandona el nido.

Sólo temen equivocarse los que no aceptan que ser hombre es eso:
estar buscándose a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por lo encontrado, sino por haber buscado honestamente,
y no te castigarán por lo no encontrado, sino por no haber buscado.

Juan René Trossero

94 – Cosecha

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Decisiones – Leonor Aguilar

 Objeto de deseo – Leonor Aguilar

 JAMAS ME AVERGONZARE DE MIS RAICES. – Jorge Sierra

¡GRACIAS TOTALES! – Zorro del Desierto

MIRE A LA NOCHE TENDER. – Jorge Sierra

“La historia del amor de mi vida” – Silencios Oscuros

ESA CHIQUILLA. – Jorge Sierra

El mismo sueño – bilpfm4V

MONTANHA – Henrique Mendes

FRENTE AL MAR. – Jorge Sierra

ESTA TARDE. – Jorge Sierra

UN PAR DE ENAMORADOS CORAZONES. – Jorge Sierra

AMISTAD. – Jorge Sierra

 SEÑORA – Jorge Sierra

“Los falsos caballeros” (soneto) – Roberto Santamaría

 Indivisíveis – Flor Brasil

Refugiados – Soraya Souto

Una nueva realidad

Una nueva realidad

Cuento de Facundo Quiroga

 

cuento

    La expedición para explorar la existencia de vida en otro planeta comenzó ese treinta de julio. El gobierno lo planeaba desde hacía años pero se debía crear enormes y potentes naves espaciales para poder viajar en años luz y que resistieran a cualquier cambio de temperatura. Nos abrochamos los cinturones y miramos a través de la ventana. Nuestras familias nos despedían vigorosamente balanceando un brazo de un lado a otro. Observé a mi compañera de asiento, le sonreí y nos tomamos de las manos. Cerré los ojos, esperando el gran despegue. Escuché el ruido de las turbinas encenderse. Respiré hondo, conté hasta tres y, velozmente, la nave despegó mientras me hundía en el asiento debido a su potente impulso de largada. Prontamente nos encontrábamos rodeados de un manto negro con pequeñas manchas blancas. Asombrado, pegué mi rostro contra la ventana y contemplé la diversidad de colores brillantes que me brindaba aquella vista. La velocidad de la nave generaba que ellos se mezclaran y todo pareciese un extraño sueño. A lo lejos percibí la Estrella de la Vida, más grande de lo que se veía en nuestro planeta. Cuando nos permitieron sacar el cinturón de seguridad, me dirigí al final de la nave para echarle un último vistazo a mi querido mundo. Los anillos que lo rodeaban hacían que luciera más pequeño y que su color rojizo perdiera su tono. Tal vez, si encontrábamos un planeta con mejores recursos, podríamos perfeccionar el nuestro. Esa expedición marcaba el comienzo de una nueva era.

Unos gritos de algarabía provocaron que me despertara exaltado. Al observar el rostro de mis compañeros, comprendí de inmediato: habíamos hallado un nuevo planeta. Los tres meses de viaje habían valido la pena. Rápidamente, salté hacia la ventanilla y lo busqué entre la negrura que lo rodeaba. Me llevé una gran decepción una vez que lo encontré. No era más que un círculo marrón, casi negro. La nave comenzó a rodearlo y pensé que quizás su color cambiaría, sin embargo, siguió siendo el mismo. Desde la cabina del piloto, se escuchaba la computadora hablar, la cual decía que el descenso sería tranquilo. Lentamente, nos fuimos inclinando hacia adelante, como si fuese una bajada en una empinada montaña rusa, y comenzamos a introducirnos en la oscura atmósfera de ese planeta. Pasamos varios minutos dentro de una nube la cual, con tan sólo verla, producía náuseas y mareos. De pronto, todo eso quedó atrás y contemplamos una extensa ciudad con rascacielos que buscaban la infinidad. Ésta, rodeaba la costa de un océano negro con algunas partes azuladas, que era lo único que le daba color a aquel nuevo mundo. Detrás de la ciudad, se encontraba un extenso terreno aburado, el cual pudo haber sido una especie de selva en algún pasado lejano. Cuando nos fuimos acercando, pudimos percibir movimiento. Nos miramos maravillados, aquel planeta presentaba, probablemente, los recursos que buscábamos para salir de la crisis que paulatinamente estábamos generando. Buscamos una zona despejada para hacer posible el aterrizaje. Nos preparamos con los trajes especiales, los cuales contenían tanques de oxígeno para varias horas. Cuando la nave se detuvo en un aeropuerto abandonado, los seres vivos, que se encontraban en el perímetro del lugar, comenzaron a acercarse, intrigados. Fui el segundo en descender, detrás de mi compañera de asiento, y al ver el aspecto de aquellas “personas”, di un respingo que posiblemente ellos lo habrían notado. Eran seres con un cráneo extremadamente largo hacia atrás. Sus narices predominaban en sus rostros y de ellas salían largos y gruesos pelos negros. Sus tórax eran anchos y elevados y sus estómagos hinchados. A pesar de que yo estaba con el traje antitérmico, sentía el calor en el aire, el cual los obligaba a que anduviesen sin prendas. Sus altas orejas tapaban sus calvas cabezas. A medida que nos acercábamos, notaba la diferencia de sus ojos con los nuestros. Esos eran más brillantes pero con sus venas marcadas y, sus largas pestañas gruesas, los ocultaban un poco. Cuando estuvimos a unos metros del que se nos aproximó a darnos la bienvenida, varios de ellos largaron extrañas carcajadas, se encorvaron para reírse hacia sus adentros y otros salieron corriendo por miedo a nosotros.

-Buenos días.-probé diciendo, por si entendían nuestra lengua.

-Han vuelto por nosotros, ¿no es así?-preguntó con una voz ronca.

-No comprendo a qué te refieres.-contesté con un leve alivio de que pudiéramos entendernos.- Nosotros somos de la galaxia Holmberg II, a varios años de luz desde aquí, mas gracias a nuestra nave, hemos logrado acortar el lapso de tiempo que nos separa.

-En este planeta la conocemos. La hemos estudiado desde hace varios años y, con la crisis ambiental que tuvimos, mandamos tripulantes hacia esa galaxia y a Andrómeda III a buscar por otro planeta con vida. Sin embargo, nunca volvieron y no tuvimos noticias de ellos.

-¿Hace cuánto fue eso?

-No sabría decirte… ¿un milenio tal vez?-dudó y algo viscoso cruzó ida y vuelta su ojo. Al ver eso, quedé boquiabierto y me alejé un poco. -No te preocupes por el ojo, si es lo que te impresionó. Debido a la gran contaminación de mercurio por la mega minería y otros gases presentes en el aire a causa de las industrias y otros factores, nuestro organismo ha tenido que adaptarse al entorno. Nuestros ojos desarrollaron una membrana que aparece cuando éste se reseca o en el momento en que varios gases se están adhiriendo a él. Nuestro cuerpo era normal, como el de ustedes. Incluso hasta nuestra conducta ha cambiado, como podrás notar. Muchos de ellos están algo “afectados mentalmente”.-dijo en un leve susurro, cubriéndose la boca con la mano. Es más, nuestros huesos son frágiles debido a que los rayos del sol débilmente cruzan las nubes. Y, lo peor de todo, hay una gran cantidad de muertes infantiles durante el día. La población se ha reducido hasta un setenta por ciento a causa de la falta de agua, especialmente.

-Conozco esta historia y es la principal contada a los niños de nuestro planeta para que aprendan a cuidarlo antes de que sea tarde… se dice que nosotros somos descendientes de los protagonistas de ella. Sin embargo, no creo que sea este el planeta al que se referían. Decían que era un planeta verde, lleno de vida, tanto animal como humana y vegetal. Sus océanos eran azules, algunos incluso turquesa, con abundantes arrecifes de distintos colores y…-me detuve observando el horizonte, imaginándome aquella bella imagen.-Mas éste es completamente distinto.

-Es que, de hecho, ese planeta era y es el nuestro modificado negativamente. Estás, en efecto, en el planeta Tierra.

Al escuchar estas palabras, caí en la realidad de que si no tomábamos conciencia prontamente, entraríamos en el mismo problema que ellos y, de un modo imposible, lograríamos resolverlo. Por eso, tomé su frágil brazo y le pregunté:

-Si yo te ayudo con tu planeta, ¿tú me ayudas con el mío?

-Trato hecho.-respondió. Acto siguiente, mi compañera rodeó su brazo con el de él y juntos fueron entrando a la nave mientras otros tripulantes se unían a mí y comenzábamos a idear el plan de rescate de la Tierra y de nuestro planeta.

 

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Temazcalli

TEMAZCALLI

 

temazcali

Realidades preciosas haces llover,
de ti proviene tu felicidad,
Dador de la vida,
olorosas flores, flores preciosas,
con ansia yo las deseaba,
vana sabiduría tenía yo
Netzahualcoyotl

 

Era una noche de octubre, en el hermoso firmamento brillaba la luna roja… tan roja como el fuego que daba calor a las piedras que se utilizarían para el temazcal “casita de vapor”, a un lado también hervían en el bote, las hierbas medicinales. A la entrada del temazcal, útero materno de la madre tierra con su respiradero, ombligo o centro del ser, centro del universo, que ya se encontraba cubierto para conservar dentro, el calorcito que albergaría a los humanos.

Ella usaba un vestido blanco de manta, cubría su cabeza con el paliacate o pañuelo rojo, iba descalza, era la abuela que recibiría a todos y dirigiría la ceremonia o lo que es lo mismo, correr el temazcal.

Se iniciaba la tan esperada ceremonia para hacer el sembrado de nombre de una de sus integrantes, que sería “Cozcacuauzihuatl”, quien llevaba flores blancas, moradas, rojas y amarillas para los cuatro rumbos o puntos cardinales, una maceta pequeña de barro con tierra y semilla de maíz para ser plantada, como corresponde a una mexicana.

Por la puerta pequeña, uno a uno, de rodillas, fueron entrando los participantes, por el lado izquierdo, en el sentido de las manecillas del reloj, colocando la frente en el piso en señal de respeto y pronunciando el Ometeotl, y tomando el lugar que la abuela indicaba para cada uno. El piso era de tierra y para no lastimarse, había petates de tule, tejidos a mano.

El hombre de fuego empezó a colocar en el centro las piedras calientes, que durante la ceremonia serían bañadas con el agua de hierbas que provocarían el delicioso calor aromático, una vez cerrado el temazcal, que permitirá la sanación física, mental y espiritual, durante las cuatro puertas, cada una dirigida a uno de los rumbos: Tlahuiztlampa u Oriente, Zihuatlampa o Poniente, Huiztlampa o Sur y Mictlampa o Norte.

Se canta en náhuatl al Creador del universo o Tloque Nahuaque Ipalmenohuani, el señor del cerca y junto, el invisible como el viento. Se medita, se analiza, se conversa con todos los integrantes, se masajea cada uno a si mismo, y se suda en abundancia.

Se realizan las cuatro puertas que corresponden a los cuatro estadios del hombre, niño, joven, adulto y viejo o nacer, crecer, desarrollarse y morir. Cada puerta se abre para recibir un poco de aire fresco y poder continuar con la ceremonia.

Imposible describir la maravillosa experiencia que ahí se vive, solo se debe sentir.

Al final, salimos, nos bañamos con jícara, con agua que se ha serenado toda la noche para templar el carácter, como se hace con el hierro, tomamos te de hierbas frescas y se reparten los dulces mexicanos, tales como alegría o amaranto, palanqueta o cacahuate, ambos con miel para celebrar.

Todo lo realizado, permite reflexionar en lo siguiente: Lo más valioso del ser humano se encuentra en su interno. Iniciar trabajo en el temazcal era el conocimiento de si mismo, y con ello el despertar de la conciencia. Y cuando hay armonía, se vive en paz consigo mismo, y consecuentemente habrá equilibrio y estabilidad emocional personal y en el entorno.

De ahí la admiración y respeto a nuestros antepasados o abuelos, porque precisamente ellos fueron los que crearon y practicaron esta forma de vida y conocimiento.

Con esto, me acepto como soy, con mis aciertos y mis errores, y esto es el verdadero amor, que es la energía más poderosa, que todo lo puede. Y empiezo a sentir la libertad.

Aquí encontramos herramientas que ayudan a vivir con verdad y respeto. Que soy reflejo de los demás, y yo el suyo.

Cada rumbo con su energía trasmiten conocimiento, fortalecen la voluntad, nos transformamos y finalmente trascendemos en el momento de la partida de este plano.

Tomamos conciencia de que somos insignificantes y grandiosos a la vez. Porque al salir es con la cabeza, igual que renacer después de estar en el vientre obscuro y fresco del útero materno, simbolizado por la Nanantzin tlalli o madrecita tierra.

Gracias a los abuelos, nuestros ancestros, en la tierra del Acolhuacan, porque con su legado nos enseñan esencial y profundamente a sentirnos orgullosos de nuestra patria.  Pude sentir su presencia, se pueden ver sus imágenes en el fuego y en las piedras o será que estaba…

Martha Larios