Margot Fonteyn

A 100 AÑOS DEL NACIMIENTO DE MARGOT FONTEYN

Margaret Evelyn Hookham nació en Reigate, más conocida como Margot Fonteyn, nació en Reigate, Surrey,  Inglaterra,  el 18 de mayo de 1919.  Margot Fonteyn fue una de las más grandes bailarinas del siglo XX. Marcó un camino para varias generaciones y le dio un rostro de éxito a una Gran Bretaña malherida por la Segunda Guerra, además de poner al Royal Ballet en el mapa del mundo. Hoy  cumpliría 100 años.

Creció en Shanghai, tomó clases desde los cuatro años y a los diez su madre, Hilda Hookham, la llevó a Inglaterra para probar su talento.

Cuando tenía 14 años audicionó en el Vic-Wells Ballet, donde hizo su debut en 1934 bailando unos de los copos de nieve de El Cascanueces. Para 1939 ya había interpretado muchos de los roles principales de los ballets clásicos: Aurora en La bella durmiente, Giselle en Giselle y el difícil rol Odette – Odile de El lago de los cisnes. El coreógrafo inglés Sir Frederic Ashton creó varias os ballets  especialmente para ella, a quien consideró una de sus musas y su relación duró 25 años. La carrera de Fonteyn continuó en ascenso y hacia el final de 1950 había interpretado casi todos los roles principales de los ballets clásicos.

En 1956 contrajo matrimonio con Roberto de Arias, diplomático panameño, y su vida se dividió entre bailar y cumplir los roles de la esposa de un embajador. Cuando Rudolf  Nureyev escapó de Rusia en 1961, la coreógrafo Ninette de Valois lo invitó a bailar en Londres con Fonteyn.

Tras la invitación del Royal Ballet a Nureyev para hacer Giselle, que los vio salir a saludar 23 veces, Fonteyn y Nureyev bailaron juntos 18 años.

Con Nureyev, Fonteyn  desarrolló  una pasión interpretativa diferente originada en la sensualidad de un Nureyev 19 años más joven.  Ensayaban, se divertían, comían, pasaban horas juntos. Un gran contraste con su vida marital junto al diplomático panameño Roberto “Tito” Arias, un hombre difícil y violento. Tito, admirador de Fidel Castro, renunció como embajador en Gran Bretaña para organizar una revolución en Panamá, involucrando a Fonteyn en la compra y contrabando de armas, lo que le valió el paso por una cárcel panameña y ser deportada. Tito huyó a Miami

En 1964, Tito Arias sufrió un atentado que lo dejó tetrapléjico y casi sin habla. Margot, que iba a divorciarse, decidió permanecer a su lado. Corría de Covent Garden a su hotel con dedicación absoluta hasta su muerte, en 1989.

Cuando enfermó de cáncer jamás lo mencionó y, casi sin recursos, continuó activamente en la danza. Nureyev se hizo cargo de sus tratamientos hasta el final. Fonteyn murió en Panamá el 21 de febrero de 1991. Recibió, entre otras, la condecoración Dama del Imperio Británico.

126 – Portada

Pagando antiguas locuras
y ahogando mi triste queja
volví a buscar en la vieja
aquellas hondas ternuras
que abandonadas dejé.
Y al verme nada me dijo
de mis torpezas pasadas,
palabras dulcificadas
de amor por el hijo,
¡tan sólo escuché!

Besos y amores…
Amistades… bellas farsas
y rosadas ilusiones
en el mundo hay a montones
por desgracia…
¡Madre hay una sola!…
Y aunque un día la olvidé
me enseñó al final la vida
que a ese amor hay que volver.

Y nadie venga a arrancarme
del lado de quien me adora
de quien con fe bienhechora
se esfuerza por consolarme
de mi pasado dolor…
Las tentaciones son vanas
para burlar su cariño;
para ella soy siempre un niño,
¡Benditas sus canas!
¡Bendito su amor!

José de la Vega

Desejos poéticos

DESEJOS POÉTICOS

por Flor Brasil (Brasil) 

Tua voz forte e sincera
Foi um belo canto sedutor
Hipnotizador teu sorriso e olhar!

Era esperado e sem saída descobrir
Teus sabores, sonhos, tua vida!
Aos poucos fui descobrindo teus segredos

De teus lábios sussurravam verdades
Sussurravam prazeres ou talvez devaneios
Horas depois fui caindo em uma cilada
E me vi perdida, me perdi em teus beijos!

Perdi-me em teus beijos ardentes
Beijos com anúncios de paixão, algo intravenoso
Irresistíveis beijos!

Perdi a conta, foram muitos!
Cilada do destino e me apaixonei!
Coração frágil com sede de paixão, amor, vida!

São desejos poéticos e poetas anseiam o inalcançável
Mas tu não estás inalcançável!
Estás aí e eu aqui e nos queremos!

Sucumbimos aos nossos lábios, toques, mãos…
Agora, sou tua e és meu!

Diez años sin Benedetti

DIEZ AÑOS SIN MARIO BENEDETTI


Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 y murió el 17 de mayo de 2009 en Uruguay. Formó parte de la generación del 45 en ese país junto a nombres como Juan Carlos Onetti, Ángel Rama e Ida Vitale.

De origen humilde, Benedetti se cambió varias veces de escuela y no pudo terminar sus estudios secundarios.

Desde entonces, trabajó en diferentes oficios como vendedor, taquígrafo y contable, además de traductor.

En 1946 se casó con Luz López Alegre, con quien sostuvo un matrimonio de 60 años. 

Su obra, traducida a más de 25 idiomas, abarca géneros como poesía, novela, cuento, crítica y ensayo. Además, su estilo ha sido dócil a la musicalización, de manera que sus letras han sido inmortalizadas en las voces de los cantantes Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Soledad Bravo y muchos más.

Ha recibido numerosos reconocimientos, entre los que podemos nombrar: la Orden Félix Varela (Cuba, 1982), el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional (Bruselas, 1987), la medalla Gabriela Mistral (Chile, 1995) y la medalla Pablo Neruda (Chile, 2005). Asimismo, recibió la distinción Honoris Causa en la Universidad de la República en Montevideo (2004) y VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (España, 1999).

Falleció el 17 de mayo de 2009 en Uruguay. 

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HAGAMOS UN TRATO

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

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TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
por fin
me necesites.

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TE QUIERO

Tus manos son mi caricia 
mis acordes cotidianos 
te quiero porque tus manos 
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro 
contra la mala jornada 
te quiero por tu mirada 
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía 
tu boca no se equivoca 
te quiero porque tu boca 
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero 
y tu paso vagabundo 
y tu llanto por el mundo 
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola 
ni cándida moraleja 
y porque somos pareja 
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso 
es decir que en mi país 
la gente viva feliz 
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos.

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VICEVERSA

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante

quizá más lo primero
que lo segundo
y también 
viceversa.

La condición del león

LA CONDICIÓN DEL LEÓN

por Andrés Torres Scott (México)



El león dijo al elefante, al hipopótamo y al rinoceronte:

—Ordenen a las hembras cuidar a los críos y conseguir la comida. Mientras tanto, vayamos de paseo por la sabana y luego vamos a beber a la cantina del chango.

Creía, iluso león, que todos eran de su condición. 

A la gallina que come huevo…

A LA GALLINA QUE COME HUEVO…

por Felipe Guzmán (El Salvador)

Pocas veces en la vida he conocido personas con el talante de Jacinto Cornuto. Mientras fuimos vecinos, fue un aficionado enfermizo a los binoculares (lentes de larga vista), pese a que, precisamente, su amor a estos artefactos le acarreó serios conflictos sociales.

Según él me contó, su afición nació cuando tenía escasamente 8 años, a mediados de los setentas. Fue un tío suyo quien le regaló los primeros binoculares. La alegría de mi amigo Jacinto por tal posesión era desbordante, y no resistió la tentación de llevarlos a la escuela para presumir ante sus compañeros. Me contó Jacinto que uno de sus compañeros, mientras manipulaba el artefacto, lo dejó caer accidentalmente, rompiéndole un cristal. Jacinto, trastornado por la cólera, la emprendió a golpes contra su compañero. Tal fue la golpiza que fue expulsado de la escuela sin más. Así, con este suceso, la terrible manía queda sembrada; y así  arranca su calvario. En lo posible, Jacinto adquiriría cada vez binoculares de mejor calidad y mayor alcance, sin importarle las consecuencias sociales.

Para 1990 un estafador le vendió unos binoculares con defecto de fábrica. Jacinto, enloquecido de furia, buscó al incauto estafador y le propinó una golpiza de tales dimensiones, que terminó con el vendedor en el hospital y con mi amigo en la cárcel.

Para 1998, su esposa de turno (una mujer de cierta belleza, pero aficionada a la mariguana) en una de sus crisis de adicción vendió los binoculares y le hizo creer a Jacinto que algún ladronzuelo había entrado a la casa. Pero mi amigo descubrió el engaño y, como era su costumbre, sin reflexionar, le dio «su merecido». Esto le costó unos días en la cárcel y su matrimonio, que en realidad no era gran cosa. Y así, sucesivamente, mi amigo Jacinto navegó de tumbo en tumbo, a veces ahogándose, a veces despeñándose. Y todo por los malditos inoculares.

Ya para el 216, los nuevos lentes de mi amigo Jacinto eran verdaderamente una maravilla. Lentes de gran alcance: 30X50. Marca Tasco. Equipados con su trípode, estabilizador de movimientos y una pantalla con sistema de grabación. Mi amigo, muy entusiasmado, nos mostró su portentosa adquisición.

— Tasco es de las mejores marcas… y son de largo alcance… y graban todo lo que yo enfoque… podés ver una rata que esté en mi casa desde el volcán.

Y para el día siguiente, Jacinto nos invitó al volcán para apreciar la ciudad desde la cúspide.

El día llegó y nos fuimos, acompañados de otros vecinos: Jorge y Alfonso. Y, en efecto, se apreciaban muy bien pequeños detalles en la ciudad: el parque Simón Bolívar con sus prostitutas matutinas, los nombres de los almacenes, los huelepegas de los contornos del Mercado Central… Y entonces… Jacinto comenzó la búsqueda de su casa… la encontró…

— ¡Miren! Ahí está Picotín (era su perico)… y también Leoncio (era su perro)… hasta los aguacates del palo se ven… ricos son esos aguacates…

Todos, en torno del equipo, apreciábamos en la pantalla las distintas escenas. De repente, Leoncio comenzó a mover alegremente su cola y a caminar hacia el baño. Fue en este punto que vimos a un hombre, refajado con una toalla, salir del baño; detrás de él, una mujer, justamente la mujer de Jacinto.

Y se acabó la diversión. Jacinto guardó su equipo y dio la orden de retirada.

— Vámonos a la M… Las mujeres son unas P… Ya no respetan a los maridos… Al llegar a la casa voy a matar a esa P… Y a Leoncio lo voy a colgar del palo de aguacate.

Y entre refunfuños y gritos subimos al carro. Presintiendo una desgracia, le cedí mi puesto delantero a Jorge; yo tomé asiento en la parte trasera.

La calle del volcán venía bajándola como loco. Justo por la curva del restaurante La Pampa argentina, Jacinto se volvió y nos dijo: «Nunca compren binoculares». Fue una desgracia: Jacinto no se percata que invada el carril contrario, justo cuando bajaba un camión cafetalero. ¡Terrible impacto! Ahí me regocijé de la sabia decisión al ocupar una posición trasera.

Y una vez más, Jacinto en problemas por unos binoculares: fue a parar al hospital.

Jamás volvió Jacinto a la colonia. Alguien lo vio en el Parque de la Familia. Dijo que muestra una terrible cicatriz en la frente; pero, escuchen ustedes: lo vio con unos binoculares en el pecho colgando de su cuello.

A la gallina que come huevo, aunque le corten el pico.

Franklin Giovanny Pineda

FRANKLIN GIOVANNY PINEDA

Presentación poética de Franklin Giovanny Pineda

profesor en Chapeltique – El Salvador –

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MAESTROS

I

Son el consejo y la fórmula

 limpia de la ciencia,

que brilla en el oriente

con esfuerzo de su herencia.

II

Hemos visto de la luz

que ilumina en Chapeltique

de la maestría que camina

construyendo el futuro que se aplique

III

Se despiertan los libretos,

se presentan los carteles

del que enseña con respeto

y se agilizan los pinceles

IV

Mantienen el orden brillante

como fórmula en la educación,

que va en bien de los estudiantes

y con deleite de solución.

V

Despiertan el carisma del lenguaje

que se estiman construyendo el mensaje

que se aplica con esfuerzo y vocación

de maestros fieles a su servicio por convicción

VI

Maestros son como la estrofa que florece

demostrando las enseñanzas

de las obras que abastecen

en los tiempos de esperanza.

VII

Vienen concluyendo las cadenas

y construyendo a los niños el agrado,

 es agasajo de una persona

o un poema especial de este estudiante de noveno grado.

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NIÑOS DESAMPARADOS

I

Muchos niños sin infancia

cuántos de ellos sin diversión,

no logra llegarles la diversión,

mucho menos la hospitalización.

II

Durmiendo los hay en las aceras

sin oportunidad de poder soñar

quizás algún día lo puedan lograr

sin la esperanza de hacerlo realidad.

III

Los hay en los basureros

penando para comer,

también en los semáforos

con la esperanza de saciar su sed.

IV

Bajo la mirada de un sol ardiente

viajar de oriente a poniente,

extendiendo sus manos heridas

las calles y avenidas son un callejón sin salida.

V

Los niños no tienen la culpa

del problema social que vive el país,

culpables son los gobiernos

que aprueban leyes para su porvenir.

VI

Necesitamos amor, educación,

vivienda, salud y educación,

 leyes que velen por nosotros

y nos den pronta solución.

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DESDE LA MONTAÑA

I

Vengo bajando desde la montaña

buscando un sitio a la ciudad,

siento que muero de frío,

 no ajusto para el abrigo

II

Si tengo para las tortillas

no tengo para pagar el IVA,

me desespero por trabajar

pero nadie me quiere ayudar.

III

Busco amigos de cuello blanco

¿dónde están? En el FRENTE, ARENA, FISCALÍA,

convertida en cortina de la malversación del día.

¿A quién busco? Al Papa, al ministro, al pastor haciéndose rico con la fe,

al coronel, nunca está en el cuartel,

al presidente que evade el sufrimiento de la gente,

al diputado que siempre está disgustado,

al gerente que se aprovecha de la humildad de la gente,

al juez que condena al que no es,

a los rojos o todos esos,

 igual son de explotadores

IV

Subo de nuevo a la montaña

a buscar mi sitio, encuentro el aire más puro,

la melodía de los pájaros acompañando mi silencio.

Subo de nuevo a la montaña a buscar la lluvia para sanar mis heridas

y el silencio para volver a encontrar el camino.

Películas con personajes envueltos en movimientos obreros

PELÍCULAS CON PERSONAJES ENVUELTOS EN MOVIMIENTOS OBREROS

por Claudio Bringas (Canadá)

Para celebrar el mes de mayo y el Día Internacional de los Trabajadores revisaremos tres excelentes películas que incluyen personajes envueltos en movimientos obreros:

Un Lugar en el Mundo (1992)

            Dirigida por Adolfo Aristarain y estrenada en 1992, esta película narra la historia de una familia que ha vuelto a Argentina luego de haber vivido en el exilio por ocho años en Europa.

        La familia está compuesta por el padre, Mario, interpretado por Federico Luppi, su esposa Ana (Cecilia Roth) y el hijo adolescente, Ernesto (Gastón Batyi).  En vez de radicarse nuevamente en la moderna ciudad de Buenos Aires, ellos deciden vivir en una pequeña comunidad al interior del país donde llevan una vida sencilla, alejada de muchas de las complejidades de las grandes metrópolis. Mario establece una escuela gratuita para niños y ayuda a crear una cooperativa para los agricultores locales, a la vez que Ana trabaja como doctora entregando atención médica a la comunidad, también de forma gratuita.

            A pesar de sus buenas intenciones de ayudar a la gente local, ellos se encuentran una vez más enfrentados a poderosas fuerzas económicas que pueden arruinar sus planes. Andrada, un terrateniente adinerado (Rodolfo Ranni) intenta desbaratir la cooperativa y remover los agricultores de sus tierras con el fin de explotar posibles reserves de petróleo. En este momento llega Hans (José Sacristán), un geólogo español contratado por Andrada para la búsqueda de petróleo. Irónicamente, Hans establece una amistad con Mario y su familia. Es precisamente a través de Hans y sus constantes preguntas y comentarios, que aprendemos de las penurias por las cuales Mario y su familia tuvieron que pasar.

            Habiendo vivido en varios países, la familia se encuentra en una constante búsqueda de un hogar, dando la sensación de que nunca van a establecerse permanentemente en un lugar fijo. Tuvieron que partir de Argentina por motivos políticos, exiliándose en países como Francia y España, países donde a pesar de tener una tranquila existencia, nunca lograron encontrar su propio lugar, debiendo retornar a Argentina ya que, como lo describe Mario, “nunca se fueron realmente.” No lograron encontrar su espacio en su país natal ni tampoco lo encontraron en Europa, extrañando algo que nunca existió, algo del cual no pudieron estar apartados por mucho tiempo, pero que tampoco han podido establecer completamente en su vida actual.

            El guión, escrito por el mismo Aristarain junto con Alfredo Lecchi y Kathy Saavedra, es sólido, donde cada diálogo que sostienen los personajes es muestra fehaciente de lo multidimensional y complejos que son estos personajes, en particular Hans que es el personaje que entrega la mayoría de las líneas interesantes en el transcurso de la película. Aristarain logra combinar lo mejor del cine norteamericano, la solidez narrativa, con aspectos sociales tan propio del cine latinoamericano. Aristarain entrega su propia experiencia, él mismo habiendo vivido en varios países, conociendo los distintos sentimientos que afloran cuando se vive en el extranjero. Un Lugar en el Mundo logra capturar de manera excepcional los problemas que surgen cuando se añora por una realidad que quizás nunca existió, representando la búsqueda que todos tenemos por buscar nuestro propio espacio, intentando encontrar nuestro pequeño lugar en el mundo. 

Créditos

Año: 1992
Duración: 120 minutos
Dirección: Adolfo Aristarain

Intérpretes:
José Sacristán (Hans), Federico Luppi (Mario), Leonor Benedetto (Nelda), Cecilia Roth (Ana), Rodolfo Ranni (Andrada), Hugo Arana (Zamora), Gastón Batyi (Ernesto), Lorena del Río (Luciana), Mario Alarcón (Juan), Juan José Ghisalberti (Don Gregorio)

Guión: Adolfo Aristarain, Alfredo Lecchi y Kathy Saavedra
Fotografía: Ricardo DeAngelis
Montaje: Eduardo López
Música: Emilio Kauderer- La Camerata Bariloche
Productores: Adolfo Aristaráin, Isidro Miguel y Osvaldo Papaleo

Lugares Comunes (2002)

Con Lugares Comunes, estrenada en el año 2002, Aristarain nos presenta una emotiva historia de un profesor universitario Argentino, Fernando Robles (Federico Luppi) que es obligado a una jubilación forzosa debido a sus ideas políticas (algo que parece un tema recurrente en las obras de Aristarain).

Junto con su esposa española, Liliana (Mercedes Sampietro), asistente social en barrios pobres de la capital Argentina, Fernando ha vivido prácticamente toda su vida en un sólo lugar. Después de una larga carrera académica, Fernando se encuentra desempleado y frustrado. No consigue encontrar nuevo empleo, tanto por sus tendencias políticas de izquierda como por su avanzada edad y la crísis económica del país. Ahora Fernando y Liliana se ven enfrentados a la dura realidad de no poder vivir con una pensión de jubilado y deciden cambiar el rumbo de sus vidas

            Deciden vender su departamento de Buenos Aires y mudarse al campo, a un lugar llamado Villa Dolores para así reducir sus gastos. Aquí, Fernando piensa críar flores y plantas para vender sus esencias a los fabricantes de perfume. Al mismo tiempo que están pasando por estos cambios, Fernando y Liliana decidieron visitar a su hijo Pedro (Carlos Santamaría) que vive una vida de clase media acomodada en España. A pesar de su exitosa carrera, Fernando no le perdona a su hijo el hecho de que haya abandonado sus sueños por una carrera aburrida y para llevar una vida burguesa, donde prima la adquisición de bienes materiales. Fernando, siendo extremadamente idealista, cree que las personas debieran dejar de lado los intereses económicos para poder ejercer una carrera que les apasione y que a la vez sea algo que ayude a la humanidad.

            La tensa relación que vemos aquí entre padre e hijo no es un tema nuevo. Es característico de varias películas de Aristarain, particularmente en Un Lugar en el Mundo (1992).Ahora también vemos como Fernando y Pedro sufren por sus diferencias, con una manera muy distinta de ver la vida, y que los ha llevado a distanciarse. Frente a esta situación, está Liliana que trata de actuar cómo intermediaria y apaciguar la relación entre ellos dos. Sin embargo, Aristarain nos presenta estos problemas intrafamiliares como un aspecto entre tantos otros de la vida humana. La incertidumbre, esperanza y los sueños que Fernando y Liliana sienten son sentimientos que todos tenemos, lo que facilita la identificación del espectador con esta historia.

            Aristarain nuevamente nos demuestra su talento, tanto por la solidez narrativa como por entregarle a sus personajes la necesaria calidez humana y profundidad. Vemos los personajes entablando largos diálogos sobre el sentido de la vida y las relaciones humanas, temas tan característicos de este director Argentino. En este sentido, los personajes secundarios, especialmente Carlos (Arturo Puig), entregan la solizez necesaria para complementar esta interesante historia. El comentario social y político obviamente está presente durante toda la película, enfocándose en la crisis económica por la cual atraviesa Argentina, manifestándose en las pocas oportunidades de trabajo y en bajos salarios. Emigrar a otro país es siempre una alternativa, pero aquí es visto con un cierto tono negativo, donde el hijo, Pedro, se ve forzado ha abandonar todo lo que quería para poder obtener un cierto estatus económico.

            Aristarain no se propone resolver estos problemas, sino que simplemente se dedica a explorar estos problemas, de una manera sencilla, humana y efectiva. Lugares Comunes logra entregar una historia entrañable que puede ser disfrutada por un público bastante diverso. Los que están acostumbrados a las historias emotivas de Aristarain, con sólidas actuaciones, no se sentirán defraudados con esta obra, probando que todos los galardones recibidos (un total de 13 premios nacionales e internacionales) han sido completamente justificados.

Creditos:

Dirección: Adolfo Aristarain.
Año: 2002.
Países: España y Argentina.
Duración: 112 min.


Interpretación: Federico Luppi (Fernando Robles), Mercedes Sampietro (Liliana Rovira), Arturo Puig (Carlos Solla), Pablo Rago (Pedro Robles), Yaël Barnatán (Fabiana), Carlos Santamaría (Pedro), Valentina Bassi (Natacha), María Fiorentino (Tutti Tudela), Claudio Rissi (Demedio).


Guión: Adolfo Aristarain y Kathy Saavedra; basado en la novela ‘El renacimiento’ de Lorenzo f. Aristarain.
Producción: Gerardo Herrero, Adolfo Aristarain y Javier López Blanco.
Fotografía: Porfirio Enríquez.
Montaje: Fernando Pardo.
Dirección artística: Abel Facello.
Vestuario: Kathy Saavedra y Valentina Bari.

Machuca (2004)

            Contar la historia de sucesos dramáticos de un país nunca es fácil, especialmente cuando no existe consenso en cuanto a la manera exacta en que ocurrieron los hechos. Latinoamérica, tanto por razones socio-políticas como históricas y económicas, ha aportado muchos casos que han sido llevados a la pantalla grande. Tal es el caso de Machuca, película dirigida por Andrés Wood.  La historia está ambientada en Santiago de Chile, en 1973, durante los días previos al golpe militar que pondría fin al gobierno socialista de Salvador Allende. Aquí nos encontramos con Gonzalo Infante (Matías Quer), un niño de clase media alta que está en su pre-adolescencia, y el cual asiste al colegio privado St. George.

            Aquí se encuentra con las reformas sociales que el director del colegio, Padre McEnroe (Ernesto Malbrán), está intentado impulsar. Influenciado por el idealismo de la Teología de la Liberación y el Marxismo, el Padre McEnroe decide incluir a niños de barrios pobres para que puedan compartir los beneficios de un colegio privado. Gracias a estas medidas, llega Pedro Machuca (Ariel Mateluna), junto con otros compañeros de bajo estatus económico. Rápidamente, Gonzalo y Pedro se convierten en amigos, participando, entre otras cosas, en la venta de banderas políticas durante numerosas protestas callejeras, negocio, donde además participa el tío de Pedro (Luis Dubó) y su vecina (Manuela Martelli).

             Es precisamente la amistad entre estos dos niños, lo que nos permite observar dos mundos totalmente opuestos, que a su vez están entrelazados. Por un lado nos encontramos con el mundo de Gonzalo, una existencia priveligiada, mientras que en el mundo de Pedro la realidad es completamente distinta, donde abunda la escasez, la pobreza y hasta cierto resentimiento hacia las clases priveligiadas. A través de los personajes secundarios, Wood nos muestra que ninguna clase social es perfecta, y que ninguna está ajena a los problemas socioculturales. Es así como vemos algunos personajes teniendo relaciones extramaritales o matrimonios que han sido rotos por abandono.

            A pesar que la relación entre ambos niños se va haciendo más fuerte, la situación alrededor de ellos, es completamente opuesto, donde cada vez el país se polariza más y se vuelve menos tolerante. Wood realiza un sólido trabajo de cámara, combinando tomas lentas desde la distancia permitiéndonos ver el clima polarizado de esos años, junto con algunas tomas más cercanas, íntimas, desde el punto de vista de los protagonistas, siempre acompañado de una atmósfera de tono gris y bastante melancólica. La extrema división del país también es representada por Wood a través de ciertas escenas simbólicas, tal es el caso del viaje que ambos niños realizan en una sola bicicleta a lo largo de la calle que precisamente es usada para delinear el borde entre la comunidad priveligiada y la desposeída.

            Es indudable que, conociendo los hechos históricos, desde el comienzo ya se sabe que la película no va a tener un final feliz. Wood, un ex-alumno del Colegio St. George, y por ende, un miembro de la clase privilegiada, ciertamente vivió esos momentos duros de la historia chilena. Quizás el personaje de Gonzalo represente a Wood, y Pedro Machuca sea el amigo que tuvo y que se ha ido, o el amigo que nunca pudo tener debido a las divisiones sociales en el país. Especulando, podríamos decir que Machuca tal vez represente para Wood una manera de lavar su cargo de conciencia que pudiese tener por los sucesos que acontecieron. Tal vez represente, de cierta manera, la frustración de una nación entera, que aún no logra sanar completamente sus heridas ni mucho menos crear un país más unido.

Créditos

Director: Andrés Wood

Productores: Gerardo Herrero, Mamoun Hassan, Andrés Wood

Actores: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela Martelli, Aline Küpenheim, Ernesto Malbrán, Tamara Acosta, Francisco  Reyes, Alejandro Trejo, Federico Luppi

Anna Karenina

ANNA KARENINA



Anna Karenina es un ballet coreografiado por Boris Eifman, basado en la novela Anna Karenina de Leo Tolstoy. El estreno tuvo lugar en San Petersburgo el sábado 2 de abril de 2005. La música es de Pyotr Ilyich Tchaikovsky.

Ana Karenina relata la historia de una joven aristócrata de San Petersburgo que decide abandonar a su marido, un hombre mayor y dedicado a sus negocios, por un apuesto y encantador joven. Con el tiempo, él se aburre de la relación y Ana intenta retomar su vida junto a su esposo y su pequeño hijo. Pero es rechazada y cae en la desesperación.

Formado en el Conservatorio de San Petersburgo, Boris Eifman transformó la trágica y aclamada novela de Lev Tolstoi de 1877, Anna Karenina, en uno de los dramas más emocionantes de la danza contemporánea, a partir de fragmentos procedentes de distintas obras de Tchaikovsky. Debido al concepto de movimiento dinámico de su trágica historia de amor, llena de pasión y desesperación, esta pieza es considerada como la obra maestra del coreógrafo ruso.

El lenguaje coreográfico de Eifman tiene evidentes raíces clásicas. Los personajes femeninos bailan sobre zapatillas de punta, destacan las extensiones y los virtuosismos técnicos de toda la compañía. En el cuerpo de baile masculino se puede apreciar la influencia de las danzas tradicionales rusas. El coreógrafo aborda el espacio con exquisitez, se suceden numerosos cruces del cuerpo de baile, movimientos en canon, en unísono, continuos cambios de direcciones y velocidades.

Anna Karenina es la historia de una pasión con un personaje que fascina por la intensidad de su vida, una historia que se ha convertido en una de las obras más grandes de la literatura. Un retrato que refleja la visión de Tolstói sobre la sociedad urbana, símbolo de los vicios y el pecado, en oposición a la vida sana de la naturaleza y del campo.

No es fácil condensar una historia tan compleja como la de Ana Karenina en un ballet que cuenta con movimiento, pero no con palabra. Pero el guion, la música y la coreografía consiguen hacerlo, a base de prescindir de muchos elementos concretos y centrarse claramente en una sucesión de emociones más que de hechos. El resultado funciona casi siempre y en algunos momentos muy bien: tras la escena de amor en Roma, Ana ve a unos niños y juega con ellos, e inmediatamente cambian sus emociones, empieza a echar de menos a su hijo y vuelve a Rusia; Ana va a la ópera, se siente rechazada y empieza a pensar en el suicidio. Sin duda es una simplificación de la historia, pero como al mismo tiempo la danza y el montaje escénico dotan de otros contenidos a la historia, el resultado es muy sugerente y rico en significados.

El Mesías

EL MESÍAS

El Mesías es un ballet  creado por Mauricio Wainrot con música de El Mesías de Händel.

Mauricio Wainrot creó la primera versión de El Mesías en 1997 para el Ballet Real de Bélgica. La obra fue presentada en sucesivas giras por Bélgica, Holanda, Alemania, Polonia, Turquía, China y Canadá, y también en la apertura del Sínodo de Obispos Europeos, realizado en 1998 en el Palais des Beaux Arts de Bruselas. En 1999 Wainrot realizó una segunda versión de El Mesías para el Ballet Nacional de Chile, más extensa que la anterior, que se estrenó en Santiago con la colaboración de la Orquesta y Coros de la Universidad de Chile y destacados solistas de ese país. Ese año, tras obtener el premio APES en Chile, la obra fue estrenada en la Sala Martín Coronado con el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Para la creación de la coreografía, Wainrot seleccionó 30 de los temas del extenso oratorio y, para el final, el famoso Aleluya.

El Mesías, nacido en un momento de hondo desaliento en la vida de Händel, que lo llevó a una actitud contemplativa ante el misterio de la redención, fue inspiración de nivel superior para Mauricio Wainrot. El contenido de la pieza danzada es profundo y verdadero, el artista logró capturar la esencia y trasfondo espiritual que el músico transmitiera en sonidos, más allá de aquello latente en los textos. Es por ello que esta coreografía, aun cuando comprende varios temas, constituye una sola unidad de principio a fin que fluye en un perpetuo crescendo hasta llegar al majestuoso Aleluya final. La utilización de un lenguaje moderno y contemporáneo basado en un soporte académico riguroso, permite al coreógrafo regalarnos una extraordinaria sucesión de hermosas imágenes situándonos como espectadores privilegiados en las regiones celestes. El artista exhibe en su composición danzada, una concepción clara de elegante pureza lineal y profundo sentido espiritual. 

La coreografía, que por momentos evoca escenas del Nuevo Testamento, presenta mayormente escenas abstractas, y guarda una íntima relación con el ánimo que inspira la música de Händel. Solo un par de imágenes sugieren religiosidad, en la figura del descenso de Cristo de la cruz y la alegoría de ‘La Piedad’. Toda la obra es un canto a la armonía y al amor fraterno.