El vuelo del Águila

El vuelo del Águila

por Leonor Aguilar (Argentina)

 

En la naturaleza las mutaciones más importantes y determinantes suelen tener un origen fortuito. A veces desencadenan inmediatamente cambios tan bruscos que es difícil reconocer el producto a partir de su antecesor; otras, esos cambios permanecen latentes en una silente espera de la oportunidad de ser. Creo que esto es también aplicable a la persona, los cambios ocurren sin una idea preconcebida hasta que algún desencadenante fortuito se encarga de sacudir lo suficiente las fibras como para movilizar sentimientos y actitudes que serán el sustento de futuros cambios trascendentales.

Puedo afirmar que en mi caso hubo un hombre que supo llegar a conmover mis fibras más íntimas en mi lejana preadolescencia, cuando en una siesta veraniega llena de ocio se hizo dueño de mi ser y me guió hasta un águila que volaba majestuosa entre las páginas amarillas de un libro olvidado.

Nunca ese escritor sabrá cuánto influyó en mí atrapándome entre las hojas de su libro. Me dejó profundas huellas de dos cosas que fueron mías en lo inmediato y en lo futuro: desnudó ante mis ojos el placer y la necesidad de leer desde el preciso instante en que pude volar desde las alas de la imaginación con un águila que hice mía cuando en su nido luchaba por la supervivencia. Sentí en sus párrafos su dolor y su gozo, su necesidad, fue mío su invierno y su vida misma. Fue tan mía que me llevó a releer el libro una y otra vez, y en cada oportunidad despertaron emociones diferentes al revivir sus errores y aciertos

Supe también que se había adueñado de mi alma un inmenso amor por los animales desde el momento en que sus alas surcaron el infinito de un cielo lleno de letras. Cuando pude comprender su ser, sufrir con sus penurias y regocijarme con sus logros, me sentí plena y volé libremente.

La oportunidad de exteriorizar a manos llenas ese amor por los animales la brindó el azar. Nunca pensé que acabaría trabajando con perros, y menos aún que fui la mano derecha de un criadero de Ovejeros Alemanes de alta competencia. Decir que atendía diariamente a quince perros adultos y las camadas de cachorros de cada oportunidad no sería justo para con ellos, suena a obligación laboral que nunca fue tal. No existe la palabra exacta que exprese mis desvelos y mis sentimientos por esos seres de cuatro patas, conocía a cada uno profundamente, sabía de antemano cómo reaccionarían ante cada reto impuesto. Ellos lo percibían y, sin pedir nada a cambio, me entregaron cada día una lección de nobleza y lealtad sin límites que no conozco en el ser humano.

A Dan Mannix, (27/ 10/ 1911 – 29/01/1997) al cumplirse 20 años de su fallecimiento. Es el autor del libro conocido en español como “El águila majestuosa”. Título original: The last eagle

(Visited 145 times, 19 visits today)