Raymonda

RAYMONDA

 

 

Raymonda es un ballet en tres actos y cuatro escenas, con música de Alexander Glazunov y coreografía de Marius Petipa, estrenado en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, Rusia, el 19 de enero de 1898. El reparto original estaba encabezado por Pierina Legnani (Raymonda) y Sergei Legat (Jean de Brienne).

Este ballet está ambientado en la Edad Media, y cuenta las peripecias de una muchacha que espera la vuelta de las cruzadas de su prometido, Jean de Brienne. Un caballero sarraceno fija sus ojos en la joven, pero en el último momento su prometido regresa, vence a su rival y comienzan los preparativos para la fiesta de la boda.

La obra se estrenó en San Petersburgo el mismo año de su creación, y fue puesta en escena por el Bolshoi en Moscú en 1900. Raymonda se remonta a la Edad Media y a sus luchas por el ideal cristiano contra las fuerzas del Islam. Ambientada en la corte del rey de Hungría, incorpora danzas folclóricas y vestuario de ese país.

La narración de la obra, en la que un príncipe cruzado y un sarraceno luchan por el amor de Raymonda, parece ser una expresión cultural del expansionismo de la Rusia Imperial en Asia, en pleno apogeo en tiempos del debut de este ballet. Hay que recordar que en aquel entonces las tropas del zar se internaban en los antiguos dominios de Persia y en las fronteras con China. El mismo año del estreno se producía en la costa china la Rebelión de los Bóxers, tras la cual la intervención rusa en los asuntos orientales se hará más decidida y fuerte.

La historia de Raymonda es la historia de una mujer pretendida y amada por dos hombres de distintas civilizaciones.

Raymonda fue el primer ballet coreografiado por Rudolph Nureyev en el Palais Garnier cuando él fue nombrado director de danza de la Ópera de París.

I Acto

Escena 1
En el castillo se están preparando los festejos para el cumpleaños de Raymonda. Las muchachas bailan con trovadores y pajes en vez de atender sus trabajos. La condesa Sibila, tía de Raymonda, las reprende y les muestra la estatua de la Dama Blanca, una antepasada suya y espíritu protector del castillo que castiga a los que no cumplen con sus obligaciones.
Un mensajero de Jean de Brienne anuncia su llegada inminente, provocando la alegría de Raymonda. Poco después, un emir sarraceno, Abderramán, pide hospitalidad para él y su escolta, atraídos por la fama de la belleza de Raymonda. El emir le ofrece amor y riquezas, pero la muchacha le rechaza.

Escena 2
La fiesta continúa. Una vez despedidos los invitados, Raymonda se adormece. Durante el sueño ve cómo la estatua de la Dama Blanca toma vida y la invita a seguirla al jardín. Entre la niebla del parque, la muchacha cree ver a su amado y corre a refugiarse entre sus brazos. Pero a una señal de la Dama Blanca el caballero desaparece, y Raymonda se encuentra entre los brazos de Abderramán, que le reitera sus ofrecimientos amorosos. Raymonda se desvanece y la visión desaparece. Raymonda comprende que ha sido solamente un sueño.

II Acto

Mientras se acaban los preparativos para los festejos de la llegada del cruzado y de la inminente boda, vuelve a aparecer el sarraceno con su escolta. Trata de conquistar una vez más a la muchacha. Tiene lugar una exhibición de sus bailarines y sus esclavas, y entre tanto intenta raptar a Raymonda. De pronto aparece Jean de Brienne con sus compañeros de armas y el rey de Hungría, llegados de Tierra Santa. Jean desafía a un duelo al emir, y protegido por la Dama Blanca, hiere de muerte al sarraceno. El rey vuelve a unir a los prometidos, a los que toda la corte rinde homenaje.

III Acto

Se celebra la boda de Raymonda y Jean, ocasión en la que salen a relucir las numerosas danzas húngaras y el grand pas classique, en el cual Raymonda despliega todo su virtuosismo. El ballet acaba con la apoteosis final.

 

 

 

 

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