Coppelia

Coppelia

 

Coppelia es una obra de ballet  con música de Leo Delibes y coreografía de Arthur Saint Léon. Fue estrenado en el Teatro de la Ópera de París el 25 de mayo de 1870. Su libreto de ballet lo realizaron Saint-Léon y Charles Nuitter y está inspirado en el cuento de Hoffman “El hombre de arena” (Der Sanderman).

El estreno tuvo lugar ante una brillante audiencia que incluía a Napoleón III y a la emperatriz Eugenia. El ballet fue un triunfo en todos sentidos. El romanticismo, para entonces, había muerto y fue significativo que en el ballet hubiera personajes que representaran la vida real, y no personajes fantásticos como se acostumbraba en esa época.

Con esta obra Delibes adquirió fama de ser uno de los mejores compositores de ballet y situó esta clase de música a mayor altura de lo que jamás estuviera.

El coreógrafo elegido para colaborar con el compositor Léo Delibes en esa producción, Arthur Saint-Léon, fue quien creó todas las danzas y montó las escenas de pantomima. Una importante innovación de su parte fue la introducción de la Mazurka y las Czardas en escena. El uso de danzas nacionales se volvió un esquema para subsecuentes ballets completos.

Saint-Léon murió de un ataque cardiaco durante la guerra Franco-Prusiana, tres meses después de la primera presentación de su obra maestra. Coppélia fue el último ballet producido en la Ópera de París antes de que el teatro fuese forzado a cerrar sus puertas. La guerra marcó el final de una época para el ballet y para muchas otras cosas en Francia.

El éxito de los ballets de comedia ligera es raro, pero nadie puede objetar que Coppélia es uno de los más característicos del género. Es uno de los pocos ballets del siglo diecinueve que han sobrevivido hasta nuestros días sin perder continuidad; es un trabajo que se sigue produciendo en el mundo a través de las mejores compañías, sin dejar nunca de divertir al público.

n un pueblo rural y alegre viven la traviesa Swanilda, su novio Franz y el juguetero Coppélius, quien habita en una misteriosa casa donde guarda sus creaciones desconocidas para el resto, muñecas de tamaño humano. Entre esas maravillosas muñecas está su máxima creación: Coppélia.
Es tal su perfección que Franz se enamora de la muñeca provocando los celos de su prometida. Swanilda y sus amigas deciden entrar a la casa de Coppelius dispuestas a averiguar qué oculta el juguetero. Swanilda decide reemplazar a Coppelia, ante el asombro del doctor que cree que su muñeca ha cobrado vida.

Ella, después de divertirse un rato, le confiesa la verdad y el juguetero no soporta la desilusión. Finalmente es rescatada por su novio, Coppelius los perdona y deciden celebrar su boda en un entorno de alegría generalizada del pueblo, imagen característica de las obras de la época, enmarcadas en gran parte en ámbitos rurales.

ACTO I

La acción transcurre en la plaza de una aldea donde viven, entre otros, la traviesa Swanilda, su novio Franz y el artesano Coppelius. Este último habita en una misteriosa casa donde guarda sus creaciones : muñecas de tamaño humano. Su pieza preferida tiene forma de muchacha, Coppelia, y es tan realista que todo el mundo que la ve sentada en el balcón cree que se trata de una chica de verdad.
Swanilda se enfada porque no consigue atraer la atención de Coppelia, aunque haga todo tipo de aspavientos y de voces desde la plaza. Pero su enfado pasa a la ira cuando descubre a su novio Franz intentando flirtear con Coppelia.
Entran los aldeanos a la plaza y con ellos el Terrateniente, anunciando que habrá una fiesta para celebrar la presentación de una nueva campana para el pueblo y que todos los que estén prometidos en ese momento serán obsequiados con unas monedas. Swanilda quiere probar la fidelidad de Franz, quien sin mucho convencimiento le asegura su amor.

Por la noche, Coppelius sale de su casa y en el camino se le cae la llave. Swanilda y sus amigas la encuentran y la curiosidad les empuja a entrar en el taller. Cuando el artesano se da cuenta de que ha perdido la llave, vuelve, al ver la puerta abierta, entra sigilosamente para descubrir al intruso.

Mientras tanto, Franz ha decidido subir al balcón para conocer a la chica misteriosa que tanto le atrae.

ACTO II

Dentro del taller, Swanilda descubre que Coppelia es solo una muñeca y las chicas se divierten con los diferentes autómatas que encuentran : vestidos de escoceses, chinos o españoles, bailan pasos típicos que ellas imitan. Hasta que irrumpe el doctor y las echa a todas, excepto a Swanilda, que se ha escondido en la alcoba de Coppelia y se ha puesto sus ropas para que no la reconozca.
En ese momento entra Franz y Coppelius logra atraparlo y dormirlo con una droga. Se le ocurre entonces que podría utilizarlo para llevar a cabo su obra maestra : transferir el espíritu del joven a su muñeca para que esta tenga vida propia. Swanilda le sigue el juego y le hace creer que la muñeca puede moverse, hasta que vuelven sus amigas y Franz despierta. Entonces Coppelius se da cuenta de que todo es un engaño.

ACTO III

De nuevo en la plaza del pueblo, en la presentación de la nueva campana. El Duque hace su regalo a las parejas de prometidos y también a Coppelius, quién se queja de que sus muñecos quedaron destrozados la noche anterior. La obra concluye con una fiesta donde se representan las horas del día y los esponsales. La boda de Swanilda y Franz es el final feliz de la velada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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