SUEÑOS Y REALIDADES

SUEÑOS Y REALIDADES

 

 Martha Larios 

Foto y portada: DGP Alvaro Venegas Larios

 

PRÓLOGO

Martha Larios (Luna) eligió, con dominio y oficio, como artilugio,  la línea límite entre el sueño y la realidad, para contarnos su país, en esencia, folclore y originalidad, toma las costumbres y nos las entrega en rito y magia, color y sentir. En Sueños y realidades la narradora desarma el país en pueblos, el pueblo en costumbre, la costumbre en una escena de la vida, una vida o muerte mexicana en minutos, en encuentros y desencuentros para entregarnos en narración tranquila y serena, un todo de la forma pura.

Martha Larios (Luna), una narradora culta y moderna, presenta etnia con una imaginación que ama esa misma etnia, esa historia calladamente incrustada en todos los destinos del mexicanismo puro.

Poetastrabajando.com, y su revista LetrA-Z edita de manera digital Sueños y realidades de Martha Larios con el compromiso de la presentación de poetas y escritores noveles con gran potencial en los caminos de la literatura, recomendándolos a una temprana audiencia de lectores. Nuestra colección de Libros de por ahí se enriquece y se vuelve noble con la presencia Sueños y realidades de Marta Larios (Luna).

Que los lectores disfruten de esta colección de relatos sin eludir sus propias formas de vida sin importar en donde la lotería del destino nos brindó nacer, la esencia de los pueblos es todo pueblo. Gracias Martha Larios (Luna) por permitirme presentar y editar junto a Leonor Aguilar tu obra, espero que mi palabra haga justicia a tu trabajo.

 

Russo Dylan Galeas Maynor

poetastrabajando.com

 

¿EL ESPÍRITU ÑATU O MAZAHUA?

 

Era una hermosa tarde de otoño, voy caminando entre los inmensos árboles, sin hojas,  sin embargo están repletos de flores de jacarandá. Disfruto mucho, porque son mis favoritos desde que era pequeña. Decido hacer un alto en mi destino, sentarme a contemplarlos en una banca de hierro, respirando el aire fresco y disfrutando de la tranquilidad del lugar.

De pronto una mujer se queda parada a un lado, cargando un morral de manta, sin atreverse a sentarse a mi lado… la observo sin que lo note. Va vestida a la usanza indígena Ñatu, son cuatro enaguas o ahora llamadas faldas que llegan abajo de la rodilla, una sobre otra. La tres primeras son de manta, una es el fondo, la segunda con orilla tejida con ganchillo, y la tercera bordada a mano y la cuarta y última elaborada con tela yakar, lisa y brillante, que no se decolora, conserva su color y textura para siempre. Encima un mandil, de preferencia verde porque simboliza el color de la vegetación, la blusa amarilla por el color del sol y remata con una fajilla de lana virgen tejida en telar de cintura y teñida con hierbas, vegetales, flores o frutos, que mide aproximadamente 2.30 metros para poder cargar cosas pesadas sin dañar la columna. No usa zapatos cerrados, lleva huaraches.

Usan telas de varios colores brillantes, que tal vez las mujeres de la ciudad jamás nos atreveríamos a usar juntos. Sin embargo dan armonía y alegría a la vista, como verde limón, rosa mexicano, azul turquesa, usa unas arracadas de plata con una piedrita roja, el cabello intensamente negro forma dos gruesas trenzas adornadas con listones de colores.

La saludo, le pido que se siente. La observo un poco más y noto que está un poco encorvada, pero no por la edad. Me parece que es el peso de sus penas o su vida, o tal vez por su timidez y cansancio, porque esos ojos pequeños pero brillantes y al mismo tiempo tristes, es lo que me dejan entrever. Tiene una sonrisa agradable, pero apenas se dibuja con agrado al ser invitada a descansar.

Empiezo a hablar con ella, casi a interrogarla discretamente. Toma confianza y me doy cuenta que tiene deseos de ser escuchada. Y poco a poco se desarrolla la historia. Me dice que es Ñatu y no Mazahua, como todo mundo los llama. Al llegar los españoles elegían un líder en cada comunidad y de acuerdo al nombre de esa persona, el español elegía un nombre para la comunidad, por lo que actualmente son Mazahuas.

Me confiesa que abandonó a su familia porque la mandaban a trabajar desde muy pequeña, cinco o seis años, era como una esclava. Esto debido a que su padre la vendía hasta por cien pesos para trabajar. Después fue a vivir a otro lugar, pero cuando tenía ocho años, se dio cuenta que estaba a punto de ser violentada y huyó. Decide irse a la gran ciudad de México a buscar empleo, como hacen ellas, solo como servidumbre.

Platica cómo aprendió a bordar en tela y esperanzas en su pueblo y me muestra algunas cosas. Me explica que cada bordado tiene un simbolismo. Cada pieza que elabora, sin ser dibujada, es perfecta. Algunas son el sol, el agua, las flores, las aves, en fin… todo lo relacionado con los elementos de la naturaleza.

Es inteligente, cuando tiene 16 años aprende a leer y escribir, pero no se olvida de su lengua de origen, le gusta la poesía y empieza a aprender algunos poemas en su idioma y a traducir otros.

Se une a un grupo de artesanas y forman una comunidad. Alguien sabe de su existencia y la invitan a visitar algunos países, lugares donde va mostrando su artesanía y diciendo sus poemas.

Comentaré algo, solamente para realzar lo que ella me dijo. En México existe una actriz que ha hecho varias películas. Se hace llamar “India María”, que en forma simpática interpreta a una de ellas, llamadas “Marías”, indígenas que han llegado a las grandes ciudades para vender especialmente naranjas, limones, bordados, etc.

Así que mi nueva amiga, quien no quiso dar su nombre, me cuenta que llegó a uno de esos países y la gente que ha visto películas mexicanas dijo: Miren llegó la India María. Y ella con todo orgullo y dignidad contestó: no… ella es la copia, yo soy la original, lo dice con una sonrisita simpática y de satisfacción, al recordar ese momento en que ella se dio su propio valor.

Sin darnos cuenta, las horas transcurrieron entre los vaivenes de su vida y la mía. Y así nació una amistad con una de esas heroínas de la vida, que no son reconocidas pero si son humilladas, maltratadas y menospreciadas. Muchos seres humanos consideramos que somos superiores a ellas, sin saber que tienen la riqueza que no se sustituye con nada y es… ser las portadoras de las lenguas madres, tradiciones gastronómicas, artesanales pero sobre todo un gran corazón.

Terminamos la plática, por un segundo miré hacia otro lado para saludar a alguien que lo hacía desde lejos. Y al voltear hacia el lugar donde estaba sentada, había desaparecido. El parque estaba vacío, no se veía por ningún lado.

Acaso fue solamente el espíritu de la identidad Mazahua que deseaba dejar un mensaje?

 

TEMAZCALLI

 

Realidades preciosas haces llover,
de ti proviene tu felicidad,
Dador de la vida,
olorosas flores, flores preciosas,
con ansia yo las deseaba,
vana sabiduría tenía yo
Netzahualcoyotl

 

Era una noche de octubre, en el hermoso firmamento brillaba la luna roja… tan roja como el fuego que daba calor a las piedras que se utilizarían para el temazcal “casita de vapor”, a un lado también hervían en el bote, las hierbas medicinales. A la entrada del temazcal, útero materno de la madre tierra con su respiradero, ombligo o centro del ser, centro del universo, que ya se encontraba cubierto para conservar dentro, el calorcito que albergaría a los humanos.

Ella usaba un vestido blanco de manta, cubría su cabeza con el paliacate o pañuelo rojo, iba descalza, era la abuela que recibiría a todos y dirigiría la ceremonia o lo que es lo mismo, correr el temazcal.

Se iniciaba la tan esperada ceremonia para hacer el sembrado de nombre de una de sus integrantes, que sería “Cozcacuauzihuatl”, quien llevaba flores blancas, moradas, rojas y amarillas para los cuatro rumbos o puntos cardinales, una maceta pequeña de barro con tierra y semilla de maíz para ser plantada, como corresponde a una mexicana.

Por la puerta pequeña, uno a uno, de rodillas, fueron entrando los participantes, por el lado izquierdo, en el sentido de las manecillas del reloj, colocando la frente en el piso en señal de respeto y pronunciando el Ometeotl, y tomando el lugar que la abuela indicaba para cada uno. El piso era de tierra y para no lastimarse, había petates de tule, tejidos a mano.

El hombre de fuego empezó a colocar en el centro las piedras calientes, que durante la ceremonia serían bañadas con el agua de hierbas que provocarían el delicioso calor aromático, una vez cerrado el temazcal, que permitirá la sanación física, mental y espiritual, durante las cuatro puertas, cada una dirigida a uno de los rumbos: Tlahuiztlampa u Oriente, Zihuatlampa o Poniente, Huiztlampa o Sur y Mictlampa o Norte.

Se canta en náhuatl al Creador del universo o Tloque Nahuaque Ipalmenohuani, el señor del cerca y junto, el invisible como el viento. Se medita, se analiza, se conversa con todos los integrantes, se masajea cada uno a si mismo, y se suda en abundancia.

Se realizan las cuatro puertas que corresponden a los cuatro estadios del hombre, niño, joven, adulto y viejo o nacer, crecer, desarrollarse y morir. Cada puerta se abre para recibir un poco de aire fresco y poder continuar con la ceremonia.

Imposible describir la maravillosa experiencia que ahí se vive, solo se debe sentir.

Al final, salimos, nos bañamos con jícara, con agua que se ha serenado toda la noche para templar el carácter, como se hace con el hierro, tomamos te de hierbas frescas y se reparten los dulces mexicanos, tales como alegría o amaranto, palanqueta o cacahuate, ambos con miel para celebrar.

Todo lo realizado, permite reflexionar en lo siguiente: Lo más valioso del ser humano se encuentra en su interno. Iniciar trabajo en el temazcal era el conocimiento de si mismo, y con ello el despertar de la conciencia. Y cuando hay armonía, se vive en paz consigo mismo, y consecuentemente habrá equilibrio y estabilidad emocional personal y en el entorno.

De ahí la admiración y respeto a nuestros antepasados o abuelos, porque precisamente ellos fueron los que crearon y practicaron esta forma de vida y conocimiento.

Con esto, me acepto como soy, con mis aciertos y mis errores, y esto es el verdadero amor, que es la energía más poderosa, que todo lo puede. Y empiezo a sentir la libertad.

Aquí encontramos herramientas que ayudan a vivir con verdad y respeto. Que soy reflejo de los demás, y yo el suyo.

Cada rumbo con su energía trasmiten conocimiento, fortalecen la voluntad, nos transformamos y finalmente trascendemos en el momento de la partida de este plano.

Tomamos conciencia de que somos insignificantes y grandiosos a la vez. Porque al salir es con la cabeza, igual que renacer después de estar en el vientre obscuro y fresco del útero materno, simbolizado por la Nanantzin tlalli o madrecita tierra.

Gracias a los abuelos, nuestros ancestros, en la tierra del Acolhuacan, porque con su legado nos enseñan esencial y profundamente a sentirnos orgullosos de nuestra patria.  Pude sentir su presencia, se pueden ver sus imágenes en el fuego y en las piedras o será que estaba…

 

LA CARCAJADA DE LA CATRINA

 

No he construido nada que me puedan robar.
No hay nada que yo pueda perder.
Nada que yo pueda intercambiar,
Nada que se pueda vender.
Yo he decidido viajar,
Yo elegí conocer,
No tengo nada que dejar
Porque he aprendido a vivir
Klaw Diona

 

La muerte Mexicana o  Catrina, como la llamara el excelente grabador José Guadalupe Posada, caminaba por las calles empedradas de una pequeña ciudad, observando a cada paso, el comportamiento de los transeuntes. Y de pronto soltó una tremenda carcajada.

De qué te ríes?, le preguntó su mejor amiga, llamada Vida, quien desde siempre, la acompaña a todos lados.

Vida, mira nada más a tu alrededor, observa a la raza humana, y te darás cuenta como te desperdician. Les brindas las cosas más hermosas, como son salud, amistad, amor, todo aquello que no se puede comprar con nada.  Tienen penas y preocupaciones normales, que les permiten ser cada vez mejores seres humanos. Y en lugar de consumirte poco a poco, disfrutándote con alegría… te ignoran.

Ambas pasamos desapercibidas. A ti, mi querida Vida, por lo menos te ignoran, continuó diciendo la Catrina, porque de mi, volvió a reír estruendosamente… ni se acuerdan.

Catrina, no digas mentiras amiga mía, dijo Vida.

Bueno, bueno, tienes razón, no precisamente y comentó: ¿Sabes cuándo me recuerdan?. Sólo cuando sucede lo inesperado en sus vidas o cuando tienen que irse conmigo.

Nooo, dijo Vida,  creo que en México, desde épocas prehispánicas, te recuerdan con alegría, en una fecha en especial, además de lo que tu mencionas.

Ah sí, dijo Catrina, la gran celebración en que me hacen una fiesta grande y hermosa, a donde invitan a todos sus seres queridos que se han ido conmigo. Me gusta mucho, pues es el único país del mundo, donde me celebran de esta manera.

Colocan una gran mesa con el mejor mantel, flores de cempoal-xochitl, pan especial y delicioso,  llamado pan de muerto, encaladillas, dulce de camote morado, otro de tejocote, o de calabaza, tamales, mole. En fin, muchos platillos y postres que sólo se degustan en esta ocasión y que eran los favoritos del difunto. Y adornan todo con papel picado en el que plasman mi imagen, y que simboliza la alegría de que estén de visita las almas. Colocan también, la foto del ser querido al que le ofrendan los manjares, una imagen religiosa que simboliza su fe, el agua y sal que recuerda su bautizo y purificación, una veladora para iluminar el alma, encienden copal deliciosamente aromático para que el alma encuentre el camino a la ofrenda y después a su lugar de reposo.

Ah, olvidaba algo más, agregó Catrina, también elaboran calaveritas de azúcar, chocolate o amaranto, con sus nombres y las regalan a sus familiares y amigos.

Además, como en toda ceremonia de sus ancestros, está presente la simbología de los cuatro elementos, sin los cuales el ser humano no viviría, el vaso con agua, la tierra son las flores, el fuego la veladora, el papel picado el viento.

Durante estos días van cambiando las ofrendas para que permanezca bonita y el último día, dos de noviembre, comparten todo con vecinos, familiares y amigos.

¡Qué bonita fiesta, me gusta mucho y la disfruto en grande, pero debe ser muy especial que te festejen, mi querida Catrina!.  Pues tú siempre estás conmigo, pero en verdad, solamente te miran una sola vez, dijo Vida. En cambio conmigo están todos los días, y son muy pocos los que se acuerdan de celebrarme, creo que solamente me recuerdan en la fecha en que nacieron, y tú también estabas presente.

Efectivamente, dijo la Catrina, si fueran más inteligentes, agradecerían cada instante, segundo, minuto, hora, día, mes y año que estuvieran contigo, porque el último minuto, está dedicado solo para mi, y con gran orgullo volvió a mirar a Vida, soltando otra sonora carcajada.

Sin embargo, comentó Vida, ¿sabes a qué dedican la mayor parte de su tiempo? A hacerse infelices unos a otros, me desperdician metiéndose en la vida de los demás, en lugar de vivir la propia. Y “viven” con desamor, chismes, críticas, mentiras, hipocresías, etc. o sea, los peores sentimientos.

Pero eso no es todo, dijo Catrina, otros no hacen lo que tú indicas, pero si te despilfarran en borracheras continuas, drogas, y que habiendo maravillas que les ofrece la madre tierra, comen mal, consumen chatarra como trogloditas, imaginando que todo se va a acabar. No solamente te desperdician a ti, también enferman a un cuerpo hermoso con el que deberían estar agradecidos.

Por qué no hacer lo contrario, reír, pedir perdón, gritar al viento, percibir el aroma de las flores, observar la luna, el sol, las estrellas, gozar del frío, del calor, bailar bajo la lluvia, disfrutar una melodía, soltar el llanto, abrazar, besar, amar al extremo, y muchas otras cosas más, que son regalos envueltos en tu magia.
Como ves, le dan muy poco tiempo, a todo lo que vale la pena.

Y después de decir todo esto, todavía agregó Catrina en tono sarcástico, bueno mi querida amiga Vida, sigamos reflexionando durante nuestro eterno caminar, pero, espera, también podemos reír y divertirnos con ellos, para no aburrirnos,  al ver lo tontos que son. Son títeres de sí mismos, de sus congéneres y de las grandes transnacionales que les venden basura a precio de oro.

Y juntas, tomadas del brazo, continuaron su caminar las dos grandes amigas Catrina  y Vida, diciendo “Ilusos, vida y muerte son solo un instante y el momento que viven… es la eternidad”, soltando ambas, una tremenda carcajada.

 

SUEÑO DE NAVIDAD

 

Era nochebuena, un día antes de Navidad. Gabriel oró a su ángel de la guarda, pues como cada noche, tenía miedo, y de esta manera se sentía seguro y protegido.

De pronto, ya estaba soñando sobre una mullida gran cama, caliente y agradable.

Podía ver la gran sala con adornos hermosos con flores rojas, la nochebuena, que los antiguos mexicanos llamaban en nahuatl, cuetlaxochitl y que salió de México para el mundo,y ahora ha tomado diversos nombres.

En el comedor, una maravillosa mesa elegante cubierta con un mantel blanco muy fino, vajilla de porcelana con filo dorado, copas de cristal cortado, variados y exquisitos platillos y postres, además chocolates finos, que degustarían en familia, el enorme árbol de navidad natural que emitía el aroma del bosque, repleto de luces de colores y hermosas esferas y moños, y en la punta, la gran estrella.

Al pie de él se encontraban las figuras de porcelana que conformaban el hermoso misterio, José, María, el niño Jesús y todas las demás figuras. A un lado, el chisporroteo de la chimenea y el color rojo-amarillo del fuego que danzaba al ritmo de la música, y calentaba el ambiente haciéndolo más agradable. Sus padres reían y bailaban, mientras él y su hermana jugaban felices. Sus abuelos disfrutaban del ambiente.

Y también, en su sueño sabía, que el niño Jesús llegaría con muchos juguetes esa noche para él y su hermana Aurelia. Y que al día siguiente, al amanecer, en Navidad abrirían con ojitos alegres y plenos de emoción, y sorpresa, sus regalos. Qué serían?, acaso lo que habían pedido en su cartita, elaborada con ayuda de sus padres o una sorpresa diferente?.

Un año atrás, antes de morir sus padres en un accidente, le habían hablado de esto. Así que para ellos Santa Claus no existía, no sabían quien era, solamente el nombre de un extraño, a pesar de ver sus imágenes en todos lados y escuchar ese nombre infinidad de veces entre sus amigos, les quedaba claro quien traería sus juguetes a su hogar.

Su sueño era tranquilo y placentero. Al igual que el de su hermanita, que dormía a un lado. Él tenía 7 años y ella 5. ¿Ella acaso no soñaba algo así?. Parecía quejarse o llorar, tal vez tenía pesadilla, pero nadie se daba cuenta, pues se encontraban solos.

Amaneció y empezó a sentir frío, jaló automáticamente la manta para cubrirse, pero se despertó por esta razón, pues siempre al llegar el frío de la madrugada, hacía mucho ruido el periódico con el que se cubría, así que no dejó de sorprenderse de que  ahora era algo caliente y suave. Además llegó el aroma de algo delicioso. Todo esto, lo hizo despertar.

Con sus manitas, frotó sus ojitos, ya entreabiertos y somnolientos, que no lograban ver bien. Cuando pudo mirar en la bruma, vio junto a él un anciano elegantemente vestido, con un gran abrigo negro, guantes y sombrero de fieltro, quien le entregó otra manta igual para cubrir a su hermanita, una bolsa con delicioso pan  y dos vasos de chocolate caliente y en sus manos dos cajas de regalo.

Al principio sintió desconfianza y temor, tenía miedo de  que los regresaran y separaran como habían hecho antes. Pues ellos habían sido llevados a una casa hogar, mientras decidían con quien se quedarían después del accidente de sus padres. Huyeron y vagaron por las calles todo este tiempo y no querían volver.

El anciano los miraba con ternura al tiempo que por su rostro corrían las lágrimas. Gabriel lo observó con atención y apenas podía creerlo, ahí estaba de pie, su abuelo paterno, acariciando sus caritas y cabecitas sucias y les dijo con la voz quebrada por la emoción, por fin los encuentro, gracias a Dios, ahora quiero llevarlos de regreso a casa, la familia los espera.

Todo ese tiempo los buscó con desesperación, con ayuda de autoridades, familiares y amigos. Temía que algo grave les hubiera sucedido. A diario, caminaba solo, por las calles de la ciudad, buscándolos.

Gabriel y Aurelia lo miraron con ternura se abrazaron a él con todas sus fuerzas y con miedo de perderlo. Abrazados empezaron a caminar juntos.

Y de pronto Gabriel le dijo, abuelito, los niños que viven en la calle nos cuidaban, ayudaban con comida y nos regalaron los periódicos para dormir. Son muy buenos aunque la gente los trata mal.

El abuelo contestó, pues vendremos después para compensarlos. Esos son ahora sus verdaderos amigos y deben estar agradecidos toda la vida.

El niño se quedó pensativo y preguntó:  Abuelito, si todos los días fueran Navidad, ¿existiría siempre bondad y amor en el mundo?

¡Desde luego que sí, cariño! Por eso hoy, 25 de diciembre, el gran milagro de Navidad ha sucedido.

 

SORPRESA NAVIDEÑA

 

Bendita sea la fecha que une a todo el mundo,
en una conspiración de amor
Hamilton Wright Mabie

 

Era la fría mañana antes de Navidad, Luna se encontraba ofreciendo los productos para su venta, de pronto frente a su mesa, vio a una mujer de impredecible edad, estatura mediana, complexión regular, cabello rizado rubio hasta los hombros, cara redonda y unos hermosos y brillantes ojos verdes, en los que fácilmente se podía leer la riqueza de su alma.

Y le dijo… sabía que si venía aquí te encontraría, y la abrazó con gran familiaridad. Luna pensaba, soy buena fisonomista, pero francamente no recuerdo a esta persona. ¿Dónde la conocí?

Y como si la extraña leyera el pensamiento, dio la respuesta, sé que no me reconoces, pero no importa, solo vine a ayudarte, ¿me permites? Solo necesito que me acompañes cinco minutos al pequeño jardín del fondo.

Con gran confianza y sin dudar o pensar, la acompañó, aun sin recordar quien era. Empezó a frotar sus manos, le regaló energía pasando sus manos por su cuerpo, de cabeza a pies, sin tocarla, pero podía percibir algo hermoso e inexplicable.

Regresaron al lugar de venta. Luna, en agradecimiento le obsequió unos aretes, que la extraña se puso inmediatamente, diciendo con gran alegría, que los usaría siempre para recordarla.

De pronto dijo… ah también tengo algo para ti . Y sucedió algo extraño, empezó a buscar en su cabellera, revolviéndola por todos lados con las dos manos. De pronto dijo.. ah, aquí está, extendió su brazo y pidió… pon tu mano derecha, recibe mi regalo y siempre llévala contigo.

Era una hermosa pluma azul de ave, con reverso rojo. Estaba tan sorprendida que no acertó a decir nada. Mientras ella le dijo adiós, le lanzó un beso, salió corriendo y subió al autobús de excursiones que esperaba frente al edificio.

Luna, de pronto reacciona y piensa, ¡qué lástima!, no le pregunté y no sé nada de ella, su nombre, de dónde viene, ¿quién es? ¿dónde nos conocimos? Surgieron mil preguntas sin respuesta.

Decide salir corriendo a buscarla. Se acerca al autobús y le pregunta al conductor, disculpe busco a una persona, ¿puedo subir?. Claro que sí. La busca entre todos los viajeros, y no logra encontrarla.

¿Quién es o cómo se llama?, pregunta el chofer.
No sé su nombre pero es… y empieza a describirla. Para su sorpresa, le informa, lo siento pero nadie con esas características ha viajado con nosotros.

Y desde entonces, la pequeña pluma sigue en su cartera, esperando que algún día se aclare el misterio.

 

EL PEQUEÑO REY MAGO

 

Era la noche de Reyes Magos en México, cuya tradición es muy importante entre los niños. El 5 de enero por la noche, dejan uno de sus zapatos detrás de la puerta con la carta dirigida a ellos, pidiendo deseos y juguetes. Y van a dormir temprano para que al despertar disfruten de sus regalos.

Esa noche, la madre se encontraba triste, no encontraba la manera de decir a su pequeño, que los Reyes Magos no existían y que esa ocasión no tenía dinero para comprar el juguete que él deseaba. ¿Cómo terminar con esa inocente ilusión?.

Los niños mayores que él, en la escuela le habían comentado, que los Reyes Magos no existían y que eran sus papás. Habían tratado de acabar con toda la inocencia y magia de ese día de celebración, pero él se resistía a creerlo, según había comentado con su madre.

Ella, como siempre que algo le preocupaba, se puso a meditar y orar pidiendo sabiduría. De pronto, la idea llegó y decidió hablar con él.

Mira mi amor, tengo que decirte algo muy importante, cuando los niños crecen ya no reciben juguetes de los Reyes Magos, porque ellos se convierten en Rey Mago. Así que a partir de hoy… tú serás uno de ellos.

Vamos a tu habitación y me dirás cuáles de los juguetes que ya no usas, puedes donar, que desde luego, deben estar en muy buen estado.

Entre los dos fueron eligiendo y llenaron un costal de manta. Ambos lo hacían con gran ilusión, la madre con su idea y el niño sin saber que sucedería después, pues con gran curiosidad hacía muchas preguntas atropelladas, cuyas respuestas eran pospuestas para después… Calma, calma por favor, ten paciencia, en un ratito sabrás para que son.

Cenaron delicioso con música clásica de fondo y velas, haciendo que empezara la magia. Ella le obsequió unos chocolates, él lo agradeció porque había aprendido que todo lo que se recibe, sin importar el valor, se agradece de corazón.

La semana anterior a este evento, él había participado como Rey Mago en la pastorela de la escuela. Había sido una experiencia fantástica. De pronto su madre le dijo, ahora sí, trae tu traje y corona de Rey Mago y saldremos cuando estés listo. Será una noche mágica y maravillosa, te lo prometo.

El niño se apresuró a vestirse, era grande su emoción, ya era tarde, y qué raro que mamá no le pidiera ir a la cama temprano. Estaba listo.

Tomaron la bolsa y se fueron caminando hasta el centro del pueblo, donde se encontraban todos los vendedores nocturnos en las calles, vendiendo todo tipo de juguetes económicos para la gente más humilde que no puede ir a comprar a los grandes y lujosos centros comerciales.

Entre toda esa gente, encontraron a los niños de la calle, algunos descalzos a pesar del frío, otros usando harapos y mirando con curiosidad toda la algarabía que sucedía a su alrededor, deseando un juguete, otros sentados pidiendo una moneda o un dulce.

De pronto mamá le indicó, ahora tomarás un juguete para cada niño que yo te indique, y les dirás que los Reyes Magos se los envían, y recibirás miradas de admiración y sorpresa, pero también las sonrisas más hermosas, así que debes estar muy atento. Hoy tendrás el mejor regalo… el compartir con los demás, no lo que te sobra, sino lo que quieres dar de corazón. ¿No te parece una excelente idea?

Claro que sí, mamita, contestó el niño con gran emoción. Y así procedieron.

Regresaron a casa al amanecer, muy cansados de tanto caminar, pero satisfechos y felices de la labor realizada.

Y efectivamente, el regalo fue para ambos… sonrisas y miradas sorpresivas que quedaron grabadas para siempre en la memoria y corazón del pequeño Rey Mago.

 

INOCENCIA

 

Cuando sus ojos se abren, en ellos su alma se aprecia,
blanca, como la nieve del invierno cuando cuaja,
tranquila y sosegada, como la marea en calma,
feliz y en paz con todo lo que, sin saberlo, ama…
Es este el bello retrato de la efímera inocencia
Noelia Toribio

 

Era una tarde de inicios de noviembre, empezaba a sentirse el invierno, el aire soplaba helado, las hojas de los árboles danzaban a su ritmo. Me encontraba en una banca frente al templo de San Antonio, observando a los paseantes y meditando, sobre las festividades de esos días, cuando de pronto alguien, dijo mi nombre en voz alta y agitando su mano a lo lejos. Era una de las amigas de mi madre. Se sentó a mi lado y dijo en tono triste, que bueno que te encuentro, quería platicarte algo, te he estado llamando y no podía localizarte. Mira que suerte encontrarte. Me siento terrible.

Con expresión extrañada le pregunté. ¿Qué le pasa? ¿Puedo ayudarla?.

Solo quiero que me escuches. Llorando, indicó, ¿te acuerdas de mi nieto Pedro? Tú bien sabes que ellos viven lejos de aquí y decidió ir a estudiar la universidad aun más lejos de su hogar.

Es un joven respetuoso, educado, estudioso, en concreto una buena persona. Qué más puedo decirte, si tú nos conoces a todos. Ya solo le falta un año para terminar su carrera universitaria.

Es tan responsable y tan consciente del esfuerzo que sus padres hacen para darles la mejor preparación, que casi nunca sale con sus compañeros, como normalmente hacen ellos, a tomar y fumar los fines de semana. Tiene amigos cercanos con los que sale a otras actividades como practicar algún deporte, ir al cine, estudiar juntos, etc.

El fin de semana pasado finalizaron sus cursos. Así que fueron a verlo algunos de ellos. Y le dijeron ahora si no tienes pretexto de quedarte a estudiar, pues ya terminamos y vamos a celebrar. De hecho tenemos una gran sorpresa y un pastel por tu cumpleaños. Eso lo emocionó y dijo, son muy amables, muchas gracias, claro que si, iré con ustedes. Tienen razón ya no tenemos presión de nada.

Fue a su casa, descansó y cuando llegó la hora, se arregló, y muy feliz fue a encontrarse con sus compañeros.

Como es desconfiado de la gente que no conoce bien, y además no tiene esa costumbre, no tomó nada. La fiesta estuvo agradable, bailaron, rieron, disfrutaron. Casi al final, le llevaron y partieron un pastel, le cantaron las tradicionales mañanitas Mexicanas y le ofrecieron una bebida, igual que a todos.

Comió y bebió lo que le ofrecieron y decidió irse pronto porque esto podría prestarse a continuar bebiendo, así que decidió retirarse. Iba feliz y agradecido con ellos.

Se fue directamente al departamento donde vive solo. De pronto empezó a sentirse muy nervioso con un terrible dolor de cabeza y en el pecho, sentía que le iban a estallar, como que moría.

Cada segundo era peor, los nervios lo llevaron a una desesperación muy extraña, más allá del límite de su control, se sentía fuera de sí, se acercó a la ventana a que le diera el aire fresco, no sentía alivio, y no supo ni por qué, ni como, pero se lanzó por ella desde el segundo piso. Todo se obscureció y no supo más.

Estaba tirado en la banqueta, inconsciente. Cuando una de sus amigas, por fortuna o milagro, pasó por ahí y dijo Dios mío, es Pedro. Cómo es posible? Qué le pasó? Qué hace aquí? Mil preguntas sin respuesta y sin saber que hacer en el momento. Muy nerviosa y angustiada, llamó una ambulancia para llevarlo al hospital más cercano. Mientras los trasladaban,  telefoneaba a su familia y a la de Él.

Tardaron mucho en salir a informar su estado de salud. Tenían miedo de que hubiera perdido la vida. Cuando el médico salió, les avisó que había sobredosis de alguna droga. Y dijo que como era un cuerpo totalmente limpio y sano le hizo un efecto devastador y que si no lo hubieran llevado a tiempo pudo morir, pero también había podido irse de esta vida, por el tremendo golpe al caer. Tenía el cráneo partido y varias fracturas en diversas partes del cuerpo.

En ese momento pensaron, gracias a Dios, a pesar de todo, está vivo. La señora lloró inconsolable al recordar tan terrible experiencia.

Comenté indignada, qué horror, no pueden dejar que esto quede impune, deben denunciar a los culpables. Hasta cuándo seguiremos viviendo situaciones como estas? El es un claro ejemplo de las muchas casos que se presentan actualmente entre los jóvenes, en todo el mundo.

Pero la historia aun no había terminado, era dos de noviembre, Día de muertos, que en México, desde época pre-Cuauhtémica, antes de la llegada de los Españoles, se celebra con fiesta, luz, color y una gran ofrenda de flores, frutas, velas, sal, agua, tamales, delicioso pan especial para esos días, llamado de muerto y todo lo que le gustaba al ser querido que ha partido. Todo tiene un simbolismo que ahora es producto del mestizaje, pues ya incluye algunos elementos que no iban antes de 1521, como el pan y la sal.

Llorando me pidió la acompañara a su casa, la vi tan desconsolada, que no pregunté nada, la impresión de su historia me dejó muda.

Decidí ir con ella, a pesar de tener muchas cosas que hacer ese día. Caminamos del brazo y en silencio.
Entramos, lo primero que vi fue la ofrenda, como en todas las casas, y en medio de ella… la foto de Pedro!!

 

CONFESIONES DE UNA NOCHE TORMENTOSA

 

No solo hablas por teléfono a mi oído,
muerde el cuello, acaricia el aliento.
Dime algo que me lleve a tus brazos,
no puedo soñar, es mejor tu voz… río de agua
Armida Durán

 

Era una noche de agosto, el jardín tenía aromas perfumados de huele de noche, azahares, heliotropos y madreselvas. La negrura imperaba en el ambiente, solo la luna llena brillaba en todo su esplendor, rodeada de millones de estrellas que titilaban al son de la música que se encontraba en el ambiente, jazz, donde el saxofón sonaba melodiosamente, invitando al romance y al encuentro de dos cuerpos que se desean y se aman.

Por fin, después de tanto tiempo de no verse, hablarse y mucho menos amarse, se presentaba la oportunidad de estar juntos. Sus corazones palpitaban fuertemente mostrando la emoción en sus pechos y en la respiración. Sus alas crecieron, sus sueños volaron y se hicieron realidad.

Era un gran amor oculto a los ojos de los demás, pero que se manifestaba en todo su esplendor, al igual que la luna de esa noche.

Decidieron tomarlo con calma, para disfrutar cada instante intensamente, ahora ya respirando plácidamente al compás de sus corazones.

Colocaron una mesa en ese jardín, un mantel blanco, flores, velas, y trajeron deliciosas viandas y un buen vino para comenzar la fiesta privada, solo de ellos, un canto a la vida. Disfrutaron de esto. Después bailaron cadenciosa y sensualmente al ritmo de la música de fondo, entre abrazos, besos y caricias. Dándose sin entregarse.

Después de un rato, el mantel cayó al suelo, igual que sus ropas, que una a una fueron deslizándose y así como Adán y Eva pecaron en ese paraíso terrenal, dieron vuelo a su lujuria y deseo.

Se entregaron como solo ellos sabían hacerlo, con todo el ímpetu de sus ausencias, con deseosos cuerpos y amantes corazones.

Como si fuera la única y última vez que lo hicieran. Entregándose, matándose el uno al otro, como dice Sabines en sus poemas.

La noche se hizo breve, a pesar de las miles de caricias y besos que corren por sus cuerpos y se encuentran en sus bocas plenas de ansiedad de amar y de encontrar con gran ímpetu.

Cada vez, es más intenso, más experimentado y desvergonzado, tal vez porque ahora se conocen plenamente en su totalidad, cada centímetro de sus cuerpos, pensamientos, sentimientos, emociones y espíritus.

Empieza a amanecer, y el frío comienza después de una entrega de tanto calor, pero su corazón está repleto de amor, el cuerpo de caricias y la mente de hermosos recuerdos que quedarán grabados para siempre en sus vidas.

Ahora mientras se encuentran abrazados, porque ahora son uno solo,  se escucha música diferente, están entonando la canción sabor a mí, de Alvaro Carrillo.

Entran, se sientan frente a la chimenea,  desnudos pero enlazados en una sola manta caliente, beben vino, juegan, ríen, se abrazan y  besan con ternura y cuentan historias hasta el amanecer.

Tristemente la noche se termina, y la luz del sol los hace despertar de ese sueño irreal, donde cada uno se encuentra en lugares y recámaras diferentes, pero en su pensamiento un recuerdo, en sus cuerpos sensaciones de caricias y en los corazones un intenso dolor con aroma a ausencia, a distancia y olvido.

 

¿ZAPATOS MÁGICOS?

 

Y abandoné en la sombra todos los zapatos y -el grito a chorros verdes de silencio-

 

Era una tarde de agosto cuando recibió un email, en el que le informaban que su amigo Juan, quien contaba ya con casi 90 años de edad, había sido internado de emergencia, pronto sería dado de alta, pero tenía un gran problema, su soledad. Había venido a trabajar a México por muchos años.

La amiga que le escribió, le preguntó si sabía de alguien que pudiera prepararle el régimen alimenticio que indicó el médico. Trataron inútilmente de conseguir alguien. Desafortunadamente no. No había quien. Así que decidió que ella lo haría. Y así transcurrieron varias semanas muy agradables en su compañía.

Se recuperó y se sentía con ánimos de hacer muchas cosas. Un día, él le comentó que regresaría a su tierra con su familia, se sentía cansado de la soledad. Ella dijo, es lo mejor que puedes hacer.

Estaba pensativo, señaló una caja y dijo, mira adentro, hay unos zapatos que compré en Turquía hace muchísimos años. Son nuevos y los adquirí como una curiosidad y para colección de los países en los cuales he estado. Además, no son muy comunes, ya no se usan. ¿Te gustaría tenerlos? Si te agradan, te los regalo. No pienso regresar a mi país con ellos.

Muy entusiasmada después de verlos, dijo sí, muchas gracias, ¡me encantan!

Procedió a ponérselos de inmediato y curiosamente eran de su número, y se puso a girar con ellos, aunque no era fácil, pues son de madera y lo único que sostiene el pie es un pedazo de piel. Y comentó… me encantaría bailar con ellos, pero en Turquía. El rió y dijo… loca jajaja

Él se fue a la semana siguiente. Ella volvió a recibir un email del extranjero, pero no era de Él, era otro amigo que le dijo, ya solamente estaremos tres meses en Turquía, así que nos gustaría que conocieras. Ven a visitarnos.

Tu boleto y carta de apoyo para la visa están arreglados, solo tienes que obtenerla y venir por los tres meses que estaremos aquí. Regresarás a México, dos días antes de que partamos.

Apenas podía creerlo cuando lo leyó… desde luego aceptó, le encantaría conocer ese país. Pasada la impresión, revisó todo, y en los siguientes días hizo los trámites pertinentes y se fue al otro lado del mundo, en menos tiempo del que pensaba y se cumplía uno de sus deseos.

Al llegar a casa de sus amigos, lo primero que escuchó fue el hermoso canto de la mezquita, que es un llamado a la oración y al corazón y bálsamo para el alma. Después de hablar con ellos, y conocer la casa, en lugar de descansar, dijo que quería ir a visitar la mezquita más cercana, que se encontraba a dos calles de ahí y resultó ser una de las más antiguas de la ciudad.

Al regresar, ellos todavía sorprendidos por ese deseo tan repentino, preguntaron ¿por qué? Tienes tres meses para ver mezquitas y se rieron. Ella contestó, la verdad no sé,  solo tenía unos deseos inmensos de ir.

Aunque ahora que lo pienso, puede ser porque de niña viví algo muy especial. A la edad de nueve años, tuve un sueño un tanto extraño. Llegaba a un lugar, parecido a una iglesia, me quitaba los zapatos y cubría la cabeza con una pañoleta. Entré, no había nada, solo grandes arcos, techos altos, con hermosos candiles de cristal, y una hermosa alfombra hecha a mano, color rojo obscuro con dorado.

Me hinqué y de pronto, en un idioma que no conocía, pero que por alguna razón lograba entender, alguien gritaba en voz alta… Ahí viene Dioooos, ahí viene Dioooos… Decidí solamente poner la frente en el piso y sentí una mano cálida  y cariñosa sobre mi cabeza y en ese momento… desperté.

Y en la mezquita que visité hoy, me llevé una tremenda impresión, era el lugar de ese sueño de la infancia.

Sus amigos estaban impresionados pero escépticos respecto a la narración.

Eso no fue todo. La siguiente semana partió hacia Bursa, la ciudad de la seda, donde otro amigo le dió como regalo una visita al hammam (baño turco) uno de los más hermosos y antiguos del país. Después de su masaje con espuma de aceite de oliva, baño caliente, reposo en el hermoso hammam de mármol blanco con agua muy caliente, secada con una suave y perfumada toalla. Y para llevarla a la sala de descanso, donde la espera un plato de coloridas frutas y una taza de infusión de hierbas deliciosas, para su sorpresa, le llevan unos zapatos idénticos a los que había recibido de regalo.

Le explicaron que solamente los usan en ese lugar, para conservar la tradición.

¿Premonición o coincidencia?

 

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

 

Del latín Secretum, secreto, secretaria

 

La jovencita de 16 años se presentó a solicitar empleo en la institución de investigación de su pueblo natal. Se había enterado de una vacante de secretaria. La entrevistaron y le dieron un pase para presentar tres días de exámenes en la gran ciudad de México, los cuales fueron aprobados.

Al presentarse a la oficina indicada, el imponente y estricto Director le preguntó. ¿De verdad quieres trabajar, niña? Ella contestó, no solo quiero, sino que lo necesito. Pues bienvenida, fuiste aceptada, por lo cual debió conseguir una acta de nacimiento falsa donde indicaba 2 años más de edad, de otra manera no le hubiera sido posible laborar.

Esta situación no era extraña, pues las secretarias empezaban a trabajar muy jóvenes, aun así vestían elegantes, de traje sastre, medias, zapatillas, maquillaje, joyería y perfumes discretos y una bolsa de mano de piel, donde cabía de todo, desde un par de medias para no verse mal si se rompían, tener el hilo corrido, daba muy mal aspecto, pequeño estuche donde iba aguja, hilos de varios colores, y segurito para arreglar en cualquier momento una descompostura, otra bolsita con un peine, maquillaje, labial, delineador, rímel y un pequeño perfumito para el retoque a la hora de la comida, cuando se tenían dos turnos o a la hora del café cuando era horario corrido. No podían faltar los pañuelos desechables o un pañuelito de tela bordado a mano, una pluma, agenda y directorio pequeños para emergencias.

Ser secretaria era un gran honor, sobre todo si era de rango importante, en eso si se demostraba que se ocupaban esos puestos tan codiciados porque eran las más preparadas.

Para su formación, llevaban muchas materias como ortografía, geografía, taquigrafía, mecanografía, contabilidad, administración, correspondencia, dictado directo a la máquina, archivonomía, redacción, inglés, relaciones humanas, superación personal, etc.

El profesorado era bastante exigente en cuanto a su comportamiento. Enseñaban que no se debía reír estruendosamente, eso era vulgar, caminar erguidas, sentarse adecuadamente, con la espalda recta y las piernas juntas o cruzadas, contestar el teléfono de forma atenta, vestir a la moda con elegancia, bien peinadas, manos cuidadas, aretes pequeños, entre muchas otras cosas más.

Eran rápidas al tomar dictado en taquigrafía y transcribirlo a una máquina manual que después fueron sustituidas por máquinas eléctricas.

Tenían que ser perfectas en la escritura, porque la mayoría de las veces los oficios o escritos eran con muchas copias con papel carbón. Y si había una letra equivocada debía borrarse con mucho cuidado en la original y todas las copias y si se movía un poco el cilindro o carro de la máquina, debían empezar de nuevo todo, porque se verían los errores en las copias y el original no podía ir así.

Además fungían como recepcionistas, exigentes con la agenda para que sus jefes llevaran una vida ordenada en lo social y laboral. Y muchas veces también recordarles asuntos personales, como aniversarios de bodas, cumpleaños de los miembros de su familia, amigos, etc.

Todo empezó a cambiar cuando llegaron las computadoras. Las secretarias fueron sustituidas por personas que logran estos puestos sin mayores requisitos, solamente saber usar una computadora, misma que se encarga de corregir los errores ortográficos, tomar el dictado a través de un micrófono y transcribir. Si algo se escribe mal, se borra, se corrige y se imprime directamente.

Y aun con todas estas actividades, se hacían bromas y chistes de mal gusto respecto a ellas. Sin embargo, era un trabajo clave, importante en el funcionamiento de una institución o empresa. Elegante, pero también menospreciado y criticado.

Se valoraba realmente lo que era ser secretaria. Puestos administrativos que ya tienen pocas instituciones. Se han perdido tanto los valores, que ahora solo importa ser bonita y de buen cuerpo, no interesa si se es vulgar e ignorante. Desde luego, siempre habrá honrosas excepciones.

La joven de la que hablaba al principio, pertenece al grupo de la tercera edad, ahora tiene mucha más experiencia, pues siempre se siguió preparando y aun es ágil en el teclado. Está muy bien de salud y de sus facultades mentales, pero ya no es posible conseguir empleo. Y desde luego, se irá a la tumba con todo su conocimiento, que en  la actualidad, para los demás, parece inútil.

 

UNA CELEBRIDAD

 

Sonreíste. ¡Qué silencio,
qué falta de fiesta!
¡Cómo me puse a buscarte
en tu sonrisa, cabeza
de tierra,
labios de tristeza!
Jaime Sabines

 

Era una fresca mañana de julio, debido a que la noche anterior había llovido mucho.

El médico se encontraba en su consultorio atendiendo a la primera paciente. Su recepcionista y asistente en su lugar, organizando la agenda de ese día. Era su primer día de trabajo ahí.

En ese momento entró una persona imponente, aun con su edad y sobrepeso, podía apreciarse una gran belleza escondida de antaño. Piel blanca, hermosos ojos claros, cabello corto, nada de maquillaje. Iba solamente con un amplio batón y una chalina, zapatos bajos.

Le dio su nombre y le pidió avisar al doctor, que había llegado. Iba acompañada de otra señora un poco más joven, bajita y regordeta, que era quien manejaba el vehículo en el que llegaron.

Avisó al médico y la pasó al otro consultorio, a donde él vino y después de saludarlas afectuosamente, se dirigió a su asistente, me dijiste que sabes dar masaje podal? Por favor hazlo a la señora. La paciente se quitó los zapatos, tenía unos pies perfectos. Se recostó con gran esfuerzo. Y su amiga se retiró prometiendo regresar por ella más tarde.

El doctor para asegurarse antes de regresar con la otra paciente, preguntó a su asistente, ¿cómo lo harías?. Ella con gran seguridad le mostró su conocimiento y habilidad. El  sonrío complacido y dijo… muy bien, prosigue. Y cuando termines me avisas por favor.

La recepcionista nunca imaginó que este encuentro le daría una historia que sería contada en partes, varios capítulos en cada cita, pues a la enferma, le encantaba el masaje, pero sobretodo conversar con ella.

Lo primero que dijo fue, siempre que vengo el doctor me regaña porque me da por escrito mi régimen alimenticio y cuando estoy aquí, sigo igual o peso más, y se reía complacida. Pero te diré porque.

Sabes que las artistas no podemos comer cualquier cosa, debemos pasar muchas horas haciendo ejercicio para mantener la figura, y otras más actuando, bailando y cantando.

Me gustaba mucho mi trabajo, continuó, pero sí es de bastante sacrificio. Así que ahora que ya no lo hago, me desquito, cuando no me ve mi amiga y enfermera. porque se descuida, pido por teléfono pizza, hamburguesa, tacos, refrescos, chocolates, etc. Y los como a escondidas. ¡No sabes cuánto lo disfruto! Son manjares, ¿será porque los tengo prohibidos y antes nunca podía comerlos? Parecía una niña traviesa cuando lo decía.

Y así continuaron las confidencias. En otra ocasión, me sorprendió, pues llevó una serie de fotografías en blanco y negro, donde aparecía en varias escenas de películas Mexicanas, en diversos papeles, por lo que pude ver su belleza en todo su esplendor, una hermosa cara y cuerpo escultural.

Las citas seguían y la recepcionista quería hacerle varias preguntas que le daban vuelta en la cabeza, pero por respeto y discreción no las hizo. Como las siguientes, se ha enamorado alguna vez?, se casó? tiene hijos? con quién vive?

No fue necesario plantearlas, ella le tomó confianza y sin pedirlo empezó la historia.

Como podrás imaginar, pues sabes quien soy, ganaba mucho dinero como actriz de películas, del cual no me quedaba nada, pues mi padre, quien era mi representante artístico tomaba todo y me daba solamente para lo indispensable. Así pasaron los años. A mí me parecía normal, tal vez porque nunca fui ambiciosa. Además de que no salía a nada y con nadie. Debido a mi trabajo, no tenía amigas, solo conocidas y compañeras.

En el ambiente, conocí a un actor,  de quien le dio su nombre, y era un famoso. Y dijo, bien sabes que era tremendamente guapo, elegante, fino y atento.  Me enamoré perdidamente de Él. Y empecé a salir a escondidas, pues tenía temor de mi padre.

Nuestra relación cada vez se hizo más intensa, me entregué a él y quedé embarazada.

Estábamos cenando y celebrando en un restaurante, donde prometió pedir mi mano y casarse conmigo, lo cual me pareció maravilloso. Estaba muy ilusionada.

En ese momento entró mi padre muy molesto con un arma en la mano derecha y disparó a mi amor, quien murió al instante.

A mi padre lo detuvieron. Me gritaba que, lo hacía porque no iba a dejar que alguien viniera a quitarnos lo que con tanto esfuerzo habíamos logrado. Esto era una pesadilla. Sentí volverme loca de dolor.

Me fui al hospital, porque debido a tan tremenda impresión, perdí a mi bebé.

En un momento, toda mi vida dio un vuelco de 360 grados.

La recepcionista lloró con ella, era tremendamente impactante esta historia, pero la cita terminó y sería hasta la próxima vez que pudieran seguir hablando. Pues le pedía al médico, que ella la atendiera antes de su chequeo normal.

Tal vez era su gran deseo, de platicar con alguien su desventura. Aunque ya lo había hecho en los medios, nunca será lo mismo que hablar y llorar en privado con alguien a quien le tomas confianza.

Llegó la fecha de la cita y después de recostarse continuó.

Cuando logré recuperar mi salud, pero no mi corazón, empecé a trabajar, pues la vida debía continuar. Fui a visitar a mi padre a la cárcel, le conseguí un abogado para que quedara libre y después de mucho dinero y tiempo, lo logré y volvió a laborar conmigo.

Posteriormente me arrepentí de haberlo hecho, pues cuando ya tenía una buena suma de dinero, decide llevarme de interna a un manicomio. Traté de defenderme, les decía a todos que no estaba loca, pero nadie me creía, porque me ponía desesperada e histérica. Triste es confesar que estaba enfermo de ambición, solamente quería dinero.

Por fin una enfermera con un corazón sensible y dispuesta a escucharme, supo la verdad. Y dijo, efectivamente, he observado tu comportamiento diario y tú estás sana, no debes estar aquí. Te ayudaré a salir de este infierno.

Un buen día, la enfermera, quien ya era mi amiga, me dio un uniforme y a la hora del cambio de turno, nos fuimos juntas en su auto a toda velocidad para vivir en un pequeño lugar de provincia. Pues con anterioridad pude adquirir una casa, desde luego, ocultándolo a mi padre.

Ahí vivimos juntas, tranquilas y felices, pues mi amiga no tiene familia. Es mi madre, hermana, amiga, cocinera y enfermera, pues se encarga de mi todo el tiempo.

La recepcionista escuchó estas confesiones con gran paciencia, cariño y solidaridad, pero su trabajo en ese lugar llegó a su fin. Y nunca más volvieron a encontrarse.

Un buen día lloró su muerte, que fue publicada en los medios. Después de hacer una oración por ella, dijo para sus adentros, y pensar que tuve la fortuna de escuchar tu historia en privado y con lujo de detalles. Gracias por tu confianza. ¡Descansa en paz y que Dios te tenga en su Gloria!

 

EL ESCULTOR

 

“Pequeña es la existencia de un solo hombre,
pero el arte es la oportunidad que éste tiene
de expresar la grandeza del ser humano”
Escultor Benito Ortega Vargas

 

Era una tarde muy agradable y como siempre la tía y la madre llevaban a la niña de visita a la casa de sus amigas. Para ella era mágico ir, por eso le encantaba. Aunque no hubiera niños para jugar, había muchos espacios que la hacían soñar.

Esa casa era interesante desde la entrada, puerta grande de madera, balcones de herrería, techos altos con viguetas de madera, una gran y hermosa estancia con seis pianos, donde una de las señoritas daba clase, sala con brocados e invaluables obras de arte sacro por todos lados, algunos de más de cien años, donde algunas hermanas bordaban, alcobas con camas de latón, tocadores y roperos antiguos, comedor de madera fina con hermosos manteles tejidos con gancho y en las vitrinas  porcelanas y piezas de cristal cortado de varios colores, originarios de varios países. La cocina con su brasero de cerámica  poblana con un antecomedor hermoso y en un lugar muy especial dentro de un capelo la escultura pequeña de San Lorenzo, patrón de la cocina.

En el centro del patio central, un pozo rodeado de plantas y en las otras áreas, muchas flores y árboles. Y muchas otras cuartos alrededor, y  así podría continuar.

Una de las habitaciones más grandes en el traspatio, era un estudio, donde el señor Hernández elaboraba hermosas piezas de Santos de madera, que con sus manos mágicas, transformaba en algo parecido a la porcelana. Y que se encuentran en los altares del pueblo, sus alrededores y en otros lugares, de la ciudad de México, donde se hay obras monumentales de 7 y 9 metros.

Era un ser fuera de lo común en su conjunto, una personalidad muy especial, callado, discreto, respetuoso, atento, alto, delgado, encorvado, manos grandes y fuertes, cabello largo, lacio, blanco. Usaba siempre una bata de trabajo gris o beige obscura.

Visitar su espacio, era invadir la privacidad de un artista, pero para los ojos de esa niña, era una experiencia maravillosa, pues El siempre gentil le explicaba, mostraba y platicaba. Era un lugar donde se encontraba de todo, maderas, lacas, pinturas, pinceles, cuadros y esculturas de santos antiguas esperando ser reparadas, era percibir el olor del arte.

Pocas veces se le veía en la calle, pero decía que cuando salía a caminar era para observar a la gente en detalle, caras, gestos, ojos, orejas, manos, piernas, cuerpos para poder crear.

Por ejemplo, cuando hizo a San Isidro Labrador fue a los ranchos a observar los bueyes para hacer la yunta.

Decía que tenía un catre porque en las noches, se quedaba ahí, observando su obra  para seguir trabajando, y cuando estaba muy cansado, se recostaba y de pronto en su sueño, llegaba la inspiración y se levantaba para continuar, no importaba la hora.

Era tan modesto, que nunca quiso una entrevista, un vídeo o algo que dejara un recuerdo visual de su persona. Y como muchos otros artistas, murió en el anonimato junto con sus antecesores, tres generaciones de escultores de arte religioso.

Algunas veces llamaba a sus amigas, la madre y la niña para que vieran alguna obra antes de ser entregada, porque sabía que disfrutaban mucho de esto y así pasaron muchos años.

Un buen día telefoneó y dijo… Vengan por favor, a ver algo que terminé, antes de que lo entregue. Inmediatamente fueron, y se encontraron como siempre, con una pieza cubierta con una tela blanca. ¡Sorpresa! Al descubrirla, era San Antonio, santo patrono del pueblo, y solo faltaban dos semanas para su fiesta.

¿Qué les parece?, preguntó ¿Y qué le encuentran de familiar?
Ellas después de observar por un buen rato, dijeron, pues no, no sabemos.

Y ese anciano, mirando con cariño, a la niña ahora una mujer madura, y tocando su hombro, le dijo: Tus ojos mija, tus ojos… No dijo más, dio la vuelta y siguió trabajando.

Para ella, fue una impresión inimaginable, que perdura para siempre en su memoria. ¡Y a punto de llorar solo dijo muchas gracias!

Poco tiempo después el murió y fue la última escultura que entregó.

Así que cuando ella va a ese templo, pide a San Antonio: Por favor, permíteme mirar con tus ojos de amor. Porque sabe que esa escultura, debida a las oraciones, emana una energía sin par.

Hace poco, estaban haciendo una rifa para la fiesta de este año. Ella compró boletos y mirando al santo dijo, este tiene que ser el ganador, porque será para tu fiesta, solo permíteme mirar con tus ojos de amor. Y la gran sorpresa es que de pronto, dicen número 37, número 37. ¡Ese era el ganador!  Y la fiesta se celebra hoy, 13 de junio.

El universo es energía. ¿Causalidad o milagro? Llamémosle como queramos…

 

EL NACIMIENTO

 

Era una tarde de mayo. Mujeres y hombres corríamos a toda velocidad en el bosque, entre árboles, arbustos, pastos, arroyos, claros de luz, debíamos llegar lo más pronto posible. El tiempo se terminaba y el día perdía su claridad.

Todos íbamos vestidos casi de la misma manera, en colores café y beige, y sobre las camisas, pantalones y faldas, usábamos un chaleco largo de piel suave del mismo color. Todos llevábamos botas de piel para protegernos de las inclemencias del tiempo y de los animales silvestres.

Agitados, hambrientos, sudorosos y tremendamente cansados, por fin llegamos. Era una cueva enorme, al fondo un grupo de hombres tocaban diferentes instrumentos. El gran hueco se llenaba de hermosa música griega antigua, conformada por flautas, tambores, liras, cítaras, etc. Ya habían encendido una fogata, empezaba a sentirse frío debido a la continua lluvia de los días anteriores.

La persona que encabezaba nuestro grupo entregó un gran envoltorio al líder del clan, quien apuraba a la gente a prepararse. Abrió el gran bulto y salieron hermosas pieles tersas, que fueron colocadas cerca de la fogata y empezó a pedir ayuda a los demás. Diciendo con palabras atropelladas… ya viene, ya viene debemos apresurarnos.

De pronto con gran majestuosidad apareció preñada la gran hembra del unicornio. Una especie de caballo con un cuerno que contenía poderes mágicos y espirituales, de color bellísimo como la piedra de luna, blanca con destellos azul claro.

En cuanto vio las pieles, con gran confianza en los hombres, se recostó y empezó el maravilloso proceso de parto. Después de casi toda la noche a la luz de la luna y la fogota, y antes del amanecer nació el bello ejemplar que permitiría la supervivencia de la especie en peligro de extinción.

Todos en vigilia para no ser sorprendidos por los cazadores que siempre la perseguían para robar sus poderes.

Los hombres comentan que ha regresado después de sufrir mucho con su manada y ayudar a los que la necesitaban. Pues debido a su libertad, tiene valores de nobleza y respeto.

La música resonó más estruendosamente y con mayor alegría los hombres y mujeres cantaron para dar la bienvenida al nuevo ser, que encarnaba la pureza y el poder espiritual.

Ha amanecido, fue una noche fantástica, excitante, mítica y plena de misticismo y magia. Vuelvo a mi vida cotidiana.

 

MI AMIGA SOLEDAD

 

Vuelve con frecuencia y tómame, amada sensación, cuando la memoria del cuerpo se despierta y el viejo deseo corre otra vez por la sangre, cuando los labios y la piel recuerdan, y las manos sienten como si tocasen otra vez

Era la fría y airosa tarde del primer día de marzo. Regresé de trabajar, me senté tranquila en la salita a escuchar música de Lizst.

De pronto alguien tocó a la puerta. Me entusiasmé, tenía visita, así que con gran alegría abrí y ahí se encontraba frente a mí, mi gran amiga soledad, que gusto verla, pues a menudo viene a hacerme compañía.

Tiene una belleza excepcional, pero es tan extraño su comportamiento que no a todo mundo le agrada. Como decimos en México “no soy monedita de oro, para caerle bien a todos”.

Me siento muy bien con ella, disfruto de su compañía, pero sinceramente, de pronto me harta que venga tan continuamente. Pero hoy, me hacía falta estar con ella.

Pasamos al comedor, nos deleitamos con algunos bocadillos, quesos y frutas, con una copa de vino tinto que tanto disfrutamos, al compás de la hermosa música.

Y como siempre hacemos, empezó nuestra elocuente, emotiva y maravillosa conversación alrededor de nuestras vidas, tristezas y alegrías, desengaños, decepciones y experiencias maravillosas con la familia y amigos, amores y desamores, encuentros y desencuentros.

En esta ocasión, hicimos un recuento importante de lo acontecido en mucho tiempo. Todo un análisis profundo. Ah y que maravilla revisar el comportamiento humano ante cada circunstancia. Lo mejor fue, que lo hicimos sin crítica, rencor, resentimiento, nada de sentimientos negativos. Más bien reviviendo momentos pasados o algo especial vivido en otro lugar. Los paisajes vistos, lugares visitados, lecturas por las cuales pasaron nuestras miradas, la música en nuestros oídos, los sabores deleitados, las caricias dadas y recibidas, los aromas que nos recuerdan algo o alguien.

También repasamos uno de los días más maravillosos compartidos hace algún tiempo.

Nos encontrábamos en un transbordador en medio oriente, el mar de Mármara, situado entre los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, que separa Estambul, en su lado asiático y lado europeo.

El chofer del autobús en el que íbamos, sin hablar ningún otro idioma que no fuera turco, a señas nos indicó subir por una escalerilla y la sorpresa fue grandiosa, estábamos donde no somos ni una mota de polvo, en medio de la inmensidad del universo.

Era de noche… hacia arriba, el cielo completamente obscuro pleno de estrellas con la luna en todo su esplendor, y abajo el mar tranquilo con su cadencioso movimiento, totalmente negro. Podría definirlo como la nada y el todo.

Y como éste, muchos otros recuerdos estuvieron presentes, viajes a otros países. Así como visitas constantes conociendo México de norte a sur, con sus tradiciones, costumbres, gastronomía, artesanía, toda la riqueza cultural de nuestros pueblos.

Así que ante los efectos del delicioso vino, reímos a carcajadas, lloramos como niñas, nos consolamos abrazadas.

Que bien tenerla como amiga. Debe ser triste para muchos, no tener momentos así. Pocos son capaces de vivir tan intensamente.

Esto, como siempre sucede, duró algunas horas, luego decidí despedirla y salir a caminar para reencontrarme con mis amigos en un café y soledad se fue, pero sé que al volver a casa, me estará esperando, como siempre con su calidez, comprensión y sabiduría, dándome la oportunidad de regalarme tiempo a mí misma, de reflexionar y orar. ¡Salud por ti… soledad!

 

TODO POR AMOR

 

Vuela… vuela en ese espacio tuyo interior, donde nace el torrente del amor

González Valverde

 

Era una fría mañana de febrero, en una casita de una población cercana al Lago de Texcoco, México. Y como cada amanecer, se escuchó a la madre expresar en voz baja en la recámara… ¡Felipe, Felipe! levántate, tu padre está listo para salir.

Con frío pero sin flojera, pues ya estaba acostumbrado, aventó las cobijas, se estiró y dijo, ya voy… se vistió de prisa y salió corriendo rumbo al lago para recoger lo que el maravilloso lugar les proveía, charales, carpa, patos silvestres, sal de tierra, ahuautle, acosiles, romeros y otras cosas más.

El agua estaba helada, los dedos de los pies y manos se entumían y la piel se cuarteaba. La mayoría de las veces había que pararse sobre troncos, que ahí se encontraban, para no congelarse. Pero bien valía la pena, por lo que se obtenía y sobretodo el maravilloso espectáculo, mirar el sol saliendo y reflejándose en el azul  del agua, los patos  y otras especies volando. Era un regalo para sus ojitos verdes antes de ir a la escuela. Siempre mostró gran inteligencia, era de los primeros en su clase.

Por las tardes hacia sus tareas acompañado de sus hermanos, mientras su padre pintaba los maravillosos paisajes del lago, y su madre cocinaba delicias con lo obtenido esa mañana, y como único ejemplo, por ser algo muy peculiar y solo de esa zona, tortitas de ahuautle en salsa de chile pasilla, es la hueva del mosco, mucha proteína y además, ni siquiera pueden imaginar el sabor especial y rico que tienen, acompañadas de tortillas de maíz hechas a mano. Se consumían desde época prehispánica.

Así transcurrieron los años, ya siendo un joven, decidió seguir estudiando, y logró el título que tanto deseaba, viajó a varios países, vivió en Europa por varios años, donde aun se preparó más, por lo que habla varios idiomas.

De mañana, tarde, noche o en el amanecer, no importa, no hay hora marcada para ayudar. Siempre dispuesto a atender a quien lo necesite.

A su hogar, lleno de luz y riqueza espiritual, llegan hombres, mujeres adolescentes y maduras, ancianos y niños para poder consultar a quien un consejo, les ha de dar.

Ha pasado carencias, tristezas, problemas en la soledad de un lugar siempre  diferente. Aun así, lo único que nunca le falta para ofrecer es su comprensión y gran corazón, repleto de amor. Se ha preparado mucho para poder lograrlo.

Nunca su vida ha sido fácil, porque es de gran entrega, nunca se queja, y tampoco ha perdido su sonrisa, que alegra a quien lo conoce, con la alegría de vivir, que se puede ver en el brillo de sus ojos.

Siempre hay profundas y maravillosas palabras que brotan de su intelecto, como flores hermosas que se ofrecen en un día especial. Tiene una riqueza espiritual sin par. Ha marcado la vida de mucha gente con su actuar. Siempre tiene a la mano, solución a los problemas, opciones para enfrentar las adversidades de la vida, o simplemente una palabra de aliento.

Por sus conocimientos, es un sabio sin reconocimiento, por su justicia un rey sin corona y por su generosidad, un santo sin altar, porque afortunadamente continúa en esta vida brindando su servicio y tocando cada mente, alma y corazón de quien cruza su camino. Es un excelente sacerdote y la psicología su mejor opción.

 

¿SUEÑO O REALIDAD?

 

Era una noche de agosto, tocaban a la puerta con desesperación, la madre de Cenicienta, abrió y le dieron una terrible noticia, una tremenda pesadilla, algo que nadie esperaba. Avisaron que su esposo había tenido un terrible accidente automovilístico y perdió la vida. Un hombre con un gran corazón, joven, guapo, inteligente y bondadoso.

Insólito, terrible,  su pequeña solo tenía tres meses de nacida. La vida de su madre giró alrededor de ella, con todo su amor.

Pero la vida tiene mil sucesos inesperados. Así que cuando Cenicienta tenía tres años, su madre contrajo matrimonio nuevamente.  Esta mujer nunca supo si fue realmente amor lo que la llevó al altar o la necesidad extrema de compañía, apoyo emocional y económico. Además de que vivir sola en el pueblo y con una pequeña, no era nada fácil.

Lo cierto es que la vida de las dos cambió y cuando se dio cuenta ya estaba embarazada, lo cual sucedió dos veces, y nacieron dos mujercitas. Siempre protegidas por su padre. Y a ella nunca la aceptó y mucho menos amó, como había prometido, cuando pretendía a su madre.

Los años pasaban y  la madre se daba cuenta que cada día Cenicienta se parecía más a su padre, en todos los sentidos. Esto hacía que añorara aun más su presencia, pues nunca dejó de amarlo. Su recuerdo estaba vivo y presente. No había ni habría nadie como él.

La niña, en su nuevo hogar creció siempre con angustia, sufrimiento y falta de cariño, pero la vida todo lo compensa. Sus tíos la amaban. Transcurrieron los años y muy joven empezó a trabajar, donde recibió todo el aprecio y cariño que le hizo falta. Fue muy querida por quienes la rodeaban. Así transcurrieron los años.

Una tarde de otoño al estar en su trabajo, frente a la computadora, empezó la gran sorpresa que el destino deparaba para ella. Recibió un mensaje que la dejó perpleja… totalmente sorprendida, no podía creer lo que sus ojos leían… uno de sus amigos se casaría en el otro lado del mundo.

La invitaba a su boda, todo pagado. Venía incluida la carta donde se hacía responsable de ella, para que no tuviera problemas de ningún tipo en migración. Debía agilizar los trámites para viajar. Si quería vivir esta maravillosa experiencia, debía apresurarse. Y lo logró… estaba en camino.

Fueron muchas horas en el aire. Llegó y la esperaban sus amigos con gran emoción, para llevarla a comer a un lugar tranquilo y agradable frente al mar, un hermoso paisaje, donde disfrutaron de un delicioso vino y platillo a base de canguro. Realmente estaba probando el sabor Australiano.

Después fueron a casa de su amiga, novia de quien la había invitado. Ya se estaban haciendo los preparativos para la boda. Y como dos hermanas, pasaron toda la noche hablando del pasado, presente y futuro de ambas.

Al día siguiente fueron a comprar las flores exóticas y extrañas a su vista, diferentes a todas las que había visto en toda su vida, para hacer los bouquets para la novia y las damas de honor o madrinas que eran tres, de diferentes nacionalidades India, México y Escocia.

Todo estaba listo. Los vestidos hermosos en organza azul plúmbago, zapatos color perla. Llegó muy temprano un fotógrafo inglés que empezó a tomar fotos desde que empezaron a arreglar a la novia y las damas de honor.

El novio regala  a Cenicienta, ese mismo día, una joya con un agua marina del color del vestido, como recuerdo de ese inolvidable día.

Después son trasladadas en un automóvil blanco de colección, a la capilla, que se encontraba en medio de un bosque. Todo era una hermosa alfombra de hojas de maple amarillas, rojas y naranjas. Era un paisaje realmente increíble. Y a la entrada, se encontraba un gaitero con su tradicional traje escocés tocando para recibir a los invitados antes de la ceremonia religiosa. Todo se conjugaba para ser un espectáculo maravilloso.

Antes de entrar a la capilla, le informaron que ella encabezará el cortejo, tremendo honor, cada vez más sorprendida, de todo lo que sucedía.  Tenía un nerviosismo muy bien disimulado. Ahí esperaban tres ministros vestidos de diferente manera pues eran familiares de los novios, un protestante, un católico y un anglicano.

La capilla lucía preciosa, plena de luz y flores. Todos los presentes, elegantemente vestidos al estilo inglés, algunas mujeres con sombreros y velos. Un coro precioso  Y al frente del altar, sonriendo, cuatro caballeros en traje de gala escocés. El novio y los acompañantes de las damas. Parecían imágenes de una película antigua.

La novia entró con una chalina de cuadros rojos y líneas amarillas y verde obscuro, que simboliza el clan al cual pertenece. Y una vez casada, se la cambian por la de cuadros azules con dorado y verde obscuro que corresponde a su nueva familia. Este simbolismo de pasar de una familia a la otra y tomar el nuevo apellido, era muy emotivo.

Al terminar la ceremonia, uno de sus amigos, un joven muy apuesto, la toma del brazo  y la acompaña al jardín, ubicado en la parte lateral de la capilla, donde hay un pozo con un molino de agua, y previo a la fiesta se hace un brindis con champagne.

Después van al salón de fiestas. Los novios y las madrinas son los últimos en entrar, según las reglas de etiqueta para que el cortejo principal sea recibido por todos los asistentes de pie y con un gran aplauso.

Cenicienta vive su propio cuento, un escocés con la gaita y otro con el bastón, dan los nombres de la primera pareja de la noche y los lleva el paje a la mesa de honor y así sucesivamente cada una de las tres madrinas y sus respectivas parejas, al final claro, para ser ovacionados, se presentan los novios.

Empiezan a disfrutar de deliciosos manjares, vinos y postres traídos de diferentes partes del mundo, a la luz de las velas y la música de fondo, en vivo.

Su pareja es el mejor amigo del novio. Se dirige nuevamente a ella y le dice,  necesito una dama para bailar toda la noche, tendiendo la mano para iniciar con las demás parejas. El era tremendamente atractivo, blanco, cabello negro, ojos azules, una sonrisa encantadora y carácter afable y divertido. Esto era como un sueño.

La música era preciosa. El grupo musical es un grupo de jóvenes rubios vestidos de negro, que interpretan música antigua y que se baila como en los tiempos de los reyes. Antes de cada pieza ellos dan las indicaciones. Todos ríen y disfrutan cada pieza al máximo.

Los novios ya han partido a la luna de miel en medio de un gran alboroto,  de familiares y amigos, quienes les desean felicidad eterna juntos y la fiesta continúa hasta el amanecer.

Una noche de sueño, mágica, inolvidable… ¿acaso fue verdad?

Al despertar con un hermoso día soleado, y el corazón pleno de felicidad, en casa de su amiga, duda… pero sobre el tocador reluce una aguamarina engarzada en oro.

 

¿EN QUÉ QUEDAMOS PELONA? ME LLEVAS… O

 

Eres una mujer teñida por el viento recio de la historia.
Y hundiste tus raíces en el humus que te sostiene
en tu grandeza!
F. González Valverde

 

Esa mujer luchaba por su vida, el problema de salud parecía no ceder.  Tenía fiebres muy altas día y noche, ningún medicamento hacía efecto. El médico insistía en internarla pero ella no aceptaba, pensando que si se iba a un hospital, si moriría, porque su pequeño estaba en el kinder y no quería dejarlo con nadie, era su mayor preocupación.

Era una tarde de octubre, sintió como un desmayo, se fue como girando en un torbellino negro, de pronto mucha luz, y se puso de pie. Abrió los ojos, tocó su cuerpo y pensó, que bien me siento ahora, que alivio después de tantos días de pesadilla.

De pronto, mira hacia abajo y para su sorpresa, lo único que ve es una imagen que la impacta, su madre llorando sobre su cuerpo inerte, tratando de revivirla, ya no tenía pulso y no latía el corazón. Y piensa, ¿qué me pasó? ¿Dónde estoy?, empieza a sentir tristeza, angustia y desesperación.

Sigue observando y ve a alguien con una túnica blanca, que la llama. No sabe que sucede, pero no quiere ir. Decide mirar al cielo y llora, con desesperación y logra ver al señor Jesús, y le grita con angustia que por favor, no la deje ir. Pregunta, que hará mi hijo solo en la vida?, qué será de él?

Implora por su vida, y ve una mirada dulce, tierna, compasiva y de gran amor, que no ha logrado visualizar ni en un recién nacido, que baja los párpados, como aceptando la petición. Dulce imagen que permanecerá para siempre en su mente y corazón.

De pronto abre los ojos, y está en su cama, la cara empapada de lágrimas, igual que su madre, quien quiere preguntar algo. Y ella le dice, por favor, hice un viaje muy largo, ya te platicaré, ahora quiero descansar. Y se queda dormida todo el día, mientras su madre vigila su sueño con angustia.

Pasó la noche sin fiebre, y al amanecer, se siente fortalecida, quiere tomar algo, se siente muy débil por los días pasados,  pero por fin, se levanta de esa cama en la que estuvo casi un mes. Empieza a recuperarse rápidamente, sin ningún otro medicamento. Está agradecida con Dios y con la vida. El milagro sucedió, aun está en este mundo.

No era su momento, solo una breve visita al más allá…

UN CHARRO REVOLUCIONARIO

Gallo, caballo y mujer
por la raza haz de escoger

Empezaba el otoño, era una mañana lluviosa en Tlaxcala. Francisco, que tenía 7 años se encontraba, como todos los días, trepado en un árbol de pirul, desde donde vigilaba los borregos, que eran propiedad familiar. No asistía a la escuela. Su padre trabajaba arduamente sus tierras.

Era un chico trabajador, responsable, obediente y bien portado. Todos los días su madre ponía en una servilleta impecablemente blanca y bordada con brillantes colores, su tradicional hitacate para la hora del almuerzo.

En ese momento, un grupo de hombres a caballo se pararon frente al árbol donde él se encontraba y le preguntaron, dónde podían encontrar víveres, su objetivo era tomarlos sin pagar para sobrevivir.

El niño sin sospechar que robarían, les informó. Platicó un buen rato con ellos y les agradó mucho. Le preguntaron si le gustaría irse con ellos. Iban a la revolución.

La idea le pareció fantástica, pues ya había escuchado hablar del movimiento rebelde. Decidió rápidamente que sí, y dejó colgado su hitacate en una rama, sin meditar ni un momento que pensarían sus padres de todo esto. Solo le emocionó la idea de la aventura.

Sin importarle nada más partió con el grupo. Participó en la revolución y a pesar de todos los momentos difíciles que tuvo que pasar, logró sobrevivir, aprendió todo lo relacionado con los caballos, a quienes amaba entrañablemente, y así pasaron los años.

Mientras tanto, en otro Estado, se instalaba un cuartel, a donde fue enviado Francisco cuando ya tenía 17 años. En ese lugar conoció a Juana, una hermosa jovencita de 14 años, facciones finas, trenzas hermosas, cuerpo perfectamente delineado para esa edad, limpia, honesta y trabajadora, de quien se enamoró profundamente, y con quien contrajo matrimonio un poco después. Tuvieron ocho hijos.

Vivían felices, ya que con el esfuerzo de ambos, lograron comprar algunas tierras llamadas La Magueyera, construyeron una hermosa casa con piso de ladrillo, techos altos con viguetas de madera, recámaras amplias, cocina de talavera con brasero, que se alimentaba con leña. Al fondo y separada de la casa, se encontraba la cocina de humo, donde se hacían las tortillas a mano en el  tlecuil. Había también un pozo. Y un gran tanque, rodeado de hermosas plantas, donde se almacenaba el agua de lluvia para los animales y para lavar.

El frente de la casa tenía tres balcones de herrería con plantas, y un gran portón de madera, una piedra cuadrada de cada lado, llamados pollitos para sentarse a descansar o tomar el sol. En la barda principal, dos cabezas de caballo, de hierro con una argolla en los belfos para amarrar los caballos al llegar.

En los terrenos traseros se sembraban diversos cultivos y se criaban todo tipo de animales, vacas, borregos, conejos, todo para el abasto familiar y venta. Se criaban caballos. Estas actividades permitían dar empleo a mucha gente que era ayudada, respetada y tratada con dignidad.

Además Francisco era amansador de caballos, especialmente para los generales de la Universidad vecina. El era un charro completo, herraba, lazaba, pialaba, manganeaba, bordaba los arneses de los caballos. Sabía todo lo relacionado con esos nobles animales.

Una sola vez al año bebía con sus amigos, así que no necesitaba mucho para estar mareado. Esto lo hacía en su cumpleaños. Su caballo estaba adiestrado por él. Así que sus amigos lo atravesaban sobre el caballo y sin ser dirigido regresaba a casa, con su pezuña derecha tocaba en el portón, entraban y se hincaba para que su dueño pudiera ser bajado y llevado a su recámara. Maravillosa muestra de lo que su dueño era capaz de hacer con un hermoso ejemplar.

La pareja era muy apreciada por la comunidad, por lo que fue elegido para desempeñar un puesto importante en la Presidencia Municipal.

Un día, Francisco se encontraba cenando con su familia. Y algunos hombres pasaron por él, pues estaban persiguiendo a unos maleantes que estaban provocando escándalo en un pueblo vecino. El que encabezaba el grupo se llamaba igual que él.

Iban a todo galope, y de pronto los ayudantes del comandante gritan ahí viene Francisco, y disparan, y cae del caballo. En ese momento se dan cuenta que no era Francisco el ladrón, sino Francisco su compañero.

Es llevado de emergencia al único hospital del pueblo, en el convento de la Iglesia, donde es atendido y muere poco después, dejando a su familia, en la orfandad, tristeza y desamparo.

Gran impacto para el pueblo, vecinos y familia, se había perdido a un gran ser humano, deseoso de ayudar a su comunidad, y el sinvergüenza quedó vivo impunemente.

Mientras tanto en el hogar de Francisco, poco a poco los animales y después las propiedades se fueron vendiendo, los niños dejaron de ir a la escuela, todos empezaron a trabajar para salir adelante, solo quedaba la casa grande, donde ellos vivían.

A pesar de las circunstancias, todos hicieron su vida con la misma honestidad con la que fueron criados. Llevaban en sus genes la grandeza de un gran hombre.

Los años han transcurrido, y todavía queda algo de lo que era esa hermosa propiedad.

En uno de esos terrenos, habitan algunos de sus familiares. Y es muy curioso, pero varias personas han coincidido en decir que cuando llegan de visita… al salir, se encuentran con un charro de gran porte y estatura y les pregunta… Qué haces en mi casa y quién eres? Desde luego no han vuelto, por tan tremenda impresión.

Será que desde otra dimensión, sigue vigilando su casa y su familia este gran charro completo?

 

MEMORIAS GITANAS

 

Era verano, y como cada año, llegaba al pueblo, la magia para los niños y el temor para los adultos, que duraba de uno a tres meses.

Llegaban las húngaras o gitanas  en grandes camiones cargados de muchas cosas. Era toda una experiencia, ver su llegada.  Tardaban mucho en instalar sus tiendas, en medio de los grandes y frondosos árboles de pirul, para tener un poco de fresco y soportar el tremendo calor de junio. No les importaba instalarse bajo la mirada curiosa de los pobladores, ya estaban acostumbrados.

Por temor a ser robados o que se llevaran a sus niños, que es lo que los vecinos decían. Y de lo cual no estaban seguros, pues no había pruebas, preferían tener su amistad, así que les proporcionaban agua que acarreaban en grandes baldes para beber, bañarse y preparar sus alimentos.

Las tiendas eran de colores, adentro alfombras brillantes sobre las que colocaban grandes y hermosos cojines, sobre los que se recostaban para leer sus cartas, coser o simplemente descansar. Para los ojos de una niña, que curioseaba por abajo de la tela de la tienda, esta imagen  y muchas otras, eran como ver un trocito del cuento de las mil y una noches.

Uno de esos días fue descubierta, se hicieron sus amigas y después le mostraban todo y le platicaban lo que quería saber.

Sus faldas de seda azul turquesa, verde limón, rojo, amarillo oro, rosa mexicano, etc. eran bellísimas y según decían tenían 20 metros de vuelo para poder danzar al ritmo de los instrumentos de cuerdas, tambores y panderos en las diversas espacios libres. También salían por todas las calles a leer la suerte en la palma de la mano. Todo esto para reunir fondos para seguir su caminar por toda la República.

Ya arreglados para salir a divertir a los pobladores. Los hombres eran musculosos y fuertes, lucían camisas de un solo color, pero brillante, pantalones negros, un pañuelo atado en la cabeza, una arracada en la oreja derecha. Las mujeres jóvenes eran muy hermosas, su maquillaje era exagerado y sus cabelleras eran largas, sobre las que colocaban atado hacia atrás un pequeño pañuelo adornado con pequeñas monedas doradas que coronaban su frente.
La música sonaba fantástica, como salida de un cuento de hadas, pues no era común escucharla en la radio ni en ningún otro lugar.

Era un mundo fascinante y diferente, y al mismo tiempo de temor por todo lo que de ellos se decía. La niña no le decía a su madre, pues le hubiera prohibido ir ahí por temor a que se la llevaran.

Esto marcó a la niña de por vida, pues coincidentemente, en la escuela le pidieron vestirse de gitana y ella indicaba a su madre todo lo que quería, pues lo conocía a la perfección. Quería verse como alguna de ellas. Y fue con la danza húngara número cinco, con la que se presentó, bailando con gran alegría. Que por cierto, ésta pieza sigue siendo su favorita. Estaba tan feliz, que de regreso bailó todo el camino. Al llegar a casa se quita los zapatitos y gran sorpresa, ya no tenían suela.

Los años pasaron, la niña convertida en mujer estaba visitando un pequeño poblado de Turquía, en un callejón obscuro, alejado y solitario, caminaba tranquilamente disfrutando del lugar, de pronto escuchó pasos sobre las baldosas, al mirar atrás iba rápidamente tras ella… una gitana. Ahora era al revés, la mujer la espiaba a ella, su mirada la asustó y la seguía rápidamente. Ambas empezaron a correr, seguramente quería robarle, como le habían dicho. Ella nunca lo creyó y a estas alturas de su vida, lo comprobaba. Sudorosa, asustada y con la respiración entrecortada entró a una tienda de zapatos Otomanos, donde ya la conocían. No dijo nada, solamente se sentó y le ofrecieron el te, como siempre que los visitaba. No quiso dañar la imagen preciosa que guardaba en su memoria, de aquellos seres extraordinarios, pero en la esquina, la esperaba todavía su pasado…

 

UN INSÓLITO DÍA DEL PADRE

 

Era una noche lluviosa y muy obscura, el cielo cubierto de nubes negras, lógicamente no se podía apreciar ni la luna ni las estrellas, algo se sentía en el ambiente.

De pronto alguien empezó a tocar  fuerte y con insistencia en la puerta de metal. Daba la impresión de ser alguien muy desesperado. Eran los vecinos a dar la triste noticia de que Ángel había muerto. Fue una impresión tremenda! Un joven sin problemas de salud, que raro. Que sucedió?

Todos sabíamos que siempre sufrió violencia intrafamiliar junto con su madre, después la ausencia de su padre, quien se cansó de maltratarlos y los abandonó desde que era muy pequeño.

Solo realizó estudios de primaria y secundaria debido a la precaria situación económica. Empezó a trabajar muy jovencito y afortunadamente, era un trabajador comprometido y empeñoso. Al paso de los años, avisó a su madre que se casaría y con su pareja se iría a perseguir el tan conocido sueño americano. Probarían fortuna, donde ya tenía algunos parientes trabajando.

Llevó a cabo sus planes, estuvo viviendo en los Estados Unidos por aproximadamente cinco años, durante los cuales ahorró para comprar una camioneta. Extrañaba a su querida madre y su patria, así que decidió regresar a México e iniciar su propio negocio.

Con sus ahorros logró instalar un pequeño restaurante, donde trabajaba con gran alegría y emoción, atendiendo solícito a sus clientes.

De pronto, y después de tantos años, esa tarde apareció en su negocio, su padre para visitarlo, estaba ebrio. Angel prudentemente, le sugirió regresar a su casa y le dijo que otro día hablarían. Su padre alabó la bonita camioneta y le pidió llevarlo a su casa. Pero una vez arriba, se puso necio, él quería manejar y lo tachó de egoísta por no prestarle su vehículo. Insistió tanto, que logró convencerlo y prometió manejar con precaución, ante la mirada expectante de su madre, empleados y clientes, quienes observaban la situación.

Manejaba imprudente y alocadamente. Discutieron en el camino. Y como era de esperarse… chocó. Pronto se escuchó el lamento de las  sirenas de la ambulancia y las patrullas policíacas. Los paramédicos, después de revisar, confirmaron que Angel había perdido la vida súbitamente. No había nada más que hacer.

El padre fue detenido, y la familia empezó a hacer los arreglos legales de inmediato. A los vecinos y amigos los citaron en su hogar, donde sería velado.

Empezó el rezo del rosario, cuando de pronto todo el panorama fue transformado extrañamente. Apagaron todas las luces y solo habia velas y veladoras por todos lados. De pronto en la penumbra, aparecieron algunos de los familiares, moviéndose en silencio poniendo mesas, manteles, sillas y empezaron a servir café, pan y tamales.

Dos primos de Angel, entran de la calle con un gran pastel con velas. Era un escenario un tanto extraño, una imagen rara, fuera de contexto, algo irreal, tremendamente impresionante.

De pronto, todo se tornó más lúgubre. Colocaron un cd en el pequeño stereo y la familia empezó a entonar la canción Mexicana por excelencia para los días de cumpleaños . Todos lloraban, incluso los que no eran de la familia. Era un sentimiento raro e inexplicable, todos contagiados. Una gran epidemia de tristeza.

De pronto, los miembros de la familia soplaron las velas al mismo tiempo y empezaron a cortar y repartir pastel a los presentes. Totalmente inexplicable para los que acompañaban. Nadie podía entender que sucedía. Qué era ésto?. Las preguntas estaban en el aire, nadie se atrevía a formularlas…

Cómo podían celebrar un cumpleaños en medio de un velorio?. Todo era impresionante. Por fin se comenta entre murmullos, nadie se atrevía a levantar la voz. Ángel… cumplía 29 años!

 

AL MAESTRO CON CARIÑO

 

Era una tarde calurosa de junio. En el jardín de acceso a la oficina se encontraba un señor ya mayor, parecía triste o enfermo. Se llama Fermín, según se identificó después.

Se notaba la urgencia de hablar con alguien. No conocía a nadie. Así que empezó a decir que era maestro rural jubilado en Oaxaca, su pensión era miserable. Había entregado su vida a la enseñanza en zonas inhóspitas, sin salones de clases, la mayoría de las veces a la intemperie entre polvo, lluvia y frío, después de largas caminatas para llegar a su destino. No lo decía con tristeza, más bien con satisfacción y una agradable sonrisa.

Ahora venía a la Cd. de México a ver a sus hijos. Su mujer era iletrada. La enseñó a leer y la apoyó en todo. Después la animó, y le pagó sus estudios para graduarse de enfermera. Cuando ella consiguió trabajo lo abandonó y se llevo a sus hijos. Nunca más lo buscaron, pero deseaba verlos.

Vino a vender dos productos famosos y deliciosos, chocolate y quesillo de su tierra, para pagar sus pasajes. Apenas y podía con su pesada bolsa de manta. Después de esta conversación, en menos de media hora había terminado. Ella conocía a todos, así que fue fácil ayudarlo. Se hizo costumbre, una vez al mes, a la hora de comida.

Esto fue el nacimiento de una hermosa amistad. La hora de comida, era para vender y hablar de sus experiencias en el trabajo. En agradecimiento, él la llamaba cuatro veces al año,  el día de la amistad, el día de las madres, cumpleaños y Navidad.

Ahora las ventas eran tan buenas, que le regaló el boleto para asistir a la famosa Guelaguetza en su tierra. Gran festejo desde época prehispánica, donde se reúnen las 7 regiones, en el estadio que se construyó con éste propósito en el cerro del Fortín. Van sus bandas de música y con sus diferentes danzas, después de la presentación de cada región lanzan al público, productos de cada una de ellas, como son bolsitas de café, sombreros de palma, etc.

No le permitió llegar al hotel, la atendió en su casita, como una hija, como una reina. Cuando se levantaba,  ya la esperaba sentadito en una silla de madera y el asiento tejido de tule, en la huerta de árboles frutales con un gran vaso de jugo de naranja. Durante el día con sus pasos lentos, pues usaba bastón, pero con gran alegría iban a recorrer lugares de la hermosa ciudad.

Pasaron algunos años y debido a su avanzada edad y problemas de salud, ya no podía venir. Así que enviaba cartas hermosas, más bien parecían poemas. Para él, recibir las respuestas era su único consuelo. Ahora estaba más solo que nunca, ya no podía ir a ver a sus hijos, a quienes amaba entrañablemente. Su ingratitud no mermó el amor por ellos.

Pasaron los años y la amistad seguía vigente y creciendo. El cariño y aprecio era mutuo. Ella hizo su vida, tuvo un hijo, a quien prometió llevar a conocer al Maestro Fermín, de quien tanto le había hablado.

Ese año no se comunicó en las fechas que normalmente lo hacía. Ella trató de comunicarse muchas veces y nadie contestaba, las cartas no llegaban. Ella estaba angustiada de no saber nada de su querido amigo. Los planes estaban hechos, seguiría escribiendo y llamando e irían a visitarlo.

Intenta llamar nuevamente en diciembre y oh… sorpresa, por fin alguien contesta. Pregunta por él y del otro lado de la línea se identifica una voz poco amable, soy una de sus nueras y él murió hace 3 meses. Fue tan cruel y tremendo impacto que no dijo nada, solo colgó y lloró.

Muchas preguntas vinieron a su mente, ahora sin respuesta, sus hijos vivían ahora ahí?, entonces él estaba?, no podía levantarse?, estaba solo? Un maestro que dio su vida por todos, llegó a ese punto?

Parece que todo había terminado de esta manera… Al poco tiempo, al llegar a su oficina y sobre su escritorio encontró esta carta, que nunca supo quien dejó:

RESPETABLE SEÑORITA

Me pidió que escribiera y lo hago con gusto y mucho miedo a mis errores. Espero que se ría un poquito.
Soy viajero que recorro distancias, llevando en mis hombros caducos, el fardo pesado de todas las hambres que aun no satisfago: hambre de saber, de alegría, de amor, de paz, etc., y de pan, que es la que más nos hiere, pero que sería la que menos debía de conmovernos. Que hermoso, que bello, que inexplicable es para mí, encontrar en medio de la corriente del caudaloso río humano a la gitana, hada o mujer, que lee en mi rostro la insatisfacción de mis hambres y de mis ansias, y que con caritativa sonrisa y con toda cortesía, deja caer una migaja de consuelo al empolvado caminante cansado y viejo, que en recompensa, quisiera asir esa mano bondadosa y colmarla d besos en señal de agradecimiento, por el paliativo a todos los imperativos que me atormentan. GRACIAS, muchas gracias, por hacerme feliz un momento con su desprendida y desinteresada actitud. Su servidor. Fermín Robles

 

 

EL CORDÓN DE PLATA

 

Una tarde de febrero en México, cuya característica es ser airosa, como sucede siempre en este mes.

En un hospital infantil, dos días antes, había sido internado Miguelito, un niño de siete años, con un problema de salud bastante grave. Todo estaba mejor! Y fue dado de alta.

Que alegría verlo un poquito más animado. Regresaron a su hogar, debería tener muchos cuidados, su vida era frágil y el peligro era constante e inminente. Su madre, siempre con la zozobra, preocupación y pena.

Así transcurrieron cuatro años, durante los cuales comía y dormía bien, asistía a la escuela, jugaba con los demás niños, llevaba una vida normal. Tenía características hermosas, como un carácter simpático, alegre, divertido, y una nobleza de espíritu incomparable. Le gustaba la música, invariablemente ponía en la vieja consola, el mismo long play de acetato “La montaña” interpretada por Roberto Carlos y cantaba al unísono o le pedía a su hermano mayor la tocara en la guitarra para él cantarla.

Un día, cuando le dieron un poco de dinero, como cada fin de semana, llamado “domingo”. Contrariamente a todo lo que los demás niños harían, se fue y compró tarjetas pequeñas con imágenes de Santos Católicos, en lugar de dulces. Y con una gran sonrisa, empezó a regalar a familiares y amigos, diciendo “ten para que te cuide”. Todos muy extrañados, pero divertidos por la forma en que lo hacía, porque ponía un acento muy especial en esa expresión.

Al día siguiente por la mañana, empezó el síntoma de la primera vez. Debieron llevarlo de emergencia en ambulancia al médico. Solo fruncía la boquita cuando el dolor era más intenso. Los médicos nunca se explicaban como era posible que soportara tan terrible dolor, sin quejarse nunca.

No permitieron a nadie entrar al consultorio. Salió el médico con un semblante adusto y anunció a la afligida madre, debemos operar de emergencia, se vino una tremenda hemorragia. La señora entró a la habitación y se sorprendió de ver todo salpicado de sangre, era increíble que por su boquita hubiera salido esa cantidad tan impresionante. La operación duró hasta el amanecer. Horas que se hicieron tremendamente largas y angustiosas. Solo quedaba llorar de desesperación y orar con fe.

Por fin salió el médico a avisar que la cirugía había sido todo un éxito, pero eso, no quería decir que el peligro había pasado. Lo llevaron a la sala de recuperación, y el médico anunció, si pasa esta noche y amanece bien, sin ningún otro síntoma y no tiene hemorragia… está salvado, pero si no, no puedo asegurar nada, su vida está en peligro. Hemos hecho todo lo que ha sido posible para salvar su vida.

Era tan delicado su estado de salud, que debieron tenerlo en una sala especial, donde no podía entrar nadie, solo podía verse a través de un cristal. Se veía tan tranquilo, tierno y frágil!

La madre oró con desesperación, toda la noche. Amaneció y se acercó a mirar por el cristal. Su niño sonreía con alegría a un hombre muy atractivo, alto y delgado, de traje obscuro. El la miró y le sonrió con gran dulzura y compasión. Y fue cuando ella observó que llevaba un alza-cuello, distinción de un sacerdote católico. Ella no se dió cuenta en que momento entró. Seguramente en su cansancio, físico y emocional, sin darse cuenta, en algún momento había llegado la somnolencia.

Ella estaba llorando cuando el sacerdote salió de la sala de los enfermitos graves. Y le preguntó, es tu niño con el que estaba hablando? Si Padre, contestó ella. Y expresó, debes estar tranquila, vine a darle un rato de alegría y la hostia, pues me dijo que antes de venir aquí, había hecho su primera comunión y yo visito siempre a los niños de esta sala, para darles un poquito de alegría y paz en su corazón.

Por la tarde-noche, debieron llevarlo de emergencia nuevamente a la sala de operaciones, el problema se había presentado nuevamente. Su hermana estaba en el pasillo y cuando iba en la camilla, pidió que se detuvieran un instante. Tomó su mano y dijo: Crees hermanita? me van a operar otra vez!! Su Mirada era amorosa pero con una gran tristeza reflejada en ella. Su hermana no pudo articular palabra, el dolor era muy profundo. Con el corazón oprimido y las lágrimas a punto de salir, sólo acertó a darle un beso en la frente.

Después de varias horas de cirugía, el medico salió a avisar que ¡su corazón no había resistido! Miguelito… ¡había muerto!. No hay palabras para describir todo lo demás. Estaban en la gran ciudad, sin conocer a nadie. Había que esperar todos los trámites administrativos para poder llevarlo de regreso a casa.

Una gran pena sufrida en el frío de la madrugada, sentados en las escaleras de la clínica, sin poder creer todavía lo que había sucedido. Y tristemente, no eran los únicos, hermanados en el dolor, había otros con casos diversos.

La madre desesperada preguntó por el sacerdote que había visto en la mañana. Le informaron que no había ninguno, y menos con las características que ella indicaba, Dijeron que no estaba permitido que alguien entrara a esa sala, solo médicos y enfermeras. Quién era? Nunca se sabrá.

Y ahora, cómo decir a sus hermanitos? Si solo estaban esperando que regresaran para celebrar el cumpleaños de su hermana más pequeña. La hermana mayor, antes de ir al hospital había comprado un pastelito. Por días, se quedó la mesa puesta, eran solo rebanadas de tristeza e imágenes de desconsuelo. El dolor era tan grande y la ausencia insustituible, que hasta las plantas se secaron y el perro con el que jugaba, aulló dos noches para morir también.

La madre estaba muerta en vida, no salía y nada le importaba, ni siquiera sus demás hijos. Una noche su hermana mayor, quien se hacía cargo de ellos, durante este período de duelo, lo soñó. Llevaba su traje blanco de la primera comunión, pero sucio y enlodado, en medio de un charco. Tenía sus ojitos con lágrimas y le suplicó que avisara a su madre que ya no llorara.  Y que esa era la razón por la que estaba así, que por favor lo dejara ir a descansar.

La madre no escuchó el mensaje, pensó que era solo para consolarla. A la siguiente noche, la venció el cansancio y se quedó dormida. Y tuvo exactamente el mismo sueño. Esto fue lo único que la hizo reaccionar un poco, ya no lloraba tanto y oraba más. Afortunadamente empezó a pensar en sus demás hijos y atenderlos. El dolor de una madre no se supera nunca. La herida cicatriza, pero no sana.

Días después, lo soñó nuevamente con su traje, ahora estaba impecablemente blanco, una gran sonrisa y su característica mirada de amor, dándole las gracias por dejarlo ir. Entró en una luz brillante…

Sería solamente que necesitaba que ella cortara el cordón de plata, del que hablan los monjes del Tibet. Ese que une el cuerpo sutil con el astral?…

 

¿PRIMAVERA O INFIERNO?

 

Era una mañana soleada y hermosa! La comunidad escolar de la secundaria oficial se encontraba en el patio de honor. Había tres niveles educativos. Se distinguían por colores para las jovencitas, rosa para primero, azul para segundo y guinda para tercero. Para los barones era igual para todos, verde olivo, parecido a uniforme militar con corbata y cuartelera. Se iniciaban las labores para elegir a la reina de la primavera. Había tres candidatas, una por cada nivel.

Todos habían participado vendiendo boletos, organizando kermes y rifas. El grupo que reuniera la mayor cantidad de dinero, era el ganador. Emocionados habían planeado todas las actividades para lograrlo. Había sido un reto.

Por fin había llegado el tan esperado día. Se estaba realizando el conteo frente a alumnos y profesores, para evitar cualquier inconveniente. Al frente de la contienda iba “la pelona”, que era el apelativo que se usaba para los de primer ingreso.

De pronto, llegó la esposa del rector de una universidad importante. Era la madre de la candidata de tercero.

Sin respeto para nadie, y desde luego, en acuerdo con los directivos, lo cual fue muy obvio. Con autoridad y prepotencia, colocó un fajo de billetes sobre la mesa de “honor” y declaró que su hija era la reina.

Una niña de primero, vestida de rosa como correspondía, y quien se encontraba en la fila de enfrente al grupo. En voz baja, de pronto empezó a renegar, hablando sobre la actitud de la señora, así como la falta de respeto y dignidad de las autoridades, manifestando que eso era una injusticia tremenda.

Una alumna, que tenía el mismo nombre que ella, la empujó, cuando iba pasando la reina impuesta, y ambas caen en forma aparatosa frente a toda la comunidad.

Gran ofensa!. ¿Cómo podía alguien hacer ésto a la hija del pudiente rector?. De pronto, se escucha en el micrófono la voz potente y molesta de la Directora. Por favor la señorita de primero con diadema blanca, preséntese inmediatamente en mi oficina, y los demás alumnos vuelvan a las aulas.

La niña asustada, pues solo tiene once años, trata de explicar la situación. No se le permite ni hablar y es acusada de frente con gran enojo. Y es suspendida de sus actividades por tres meses, que fueron un verdadero infierno!. Sus padres molestos, la tenían castigada, porque la comunidad era pequeña, y recordemos que, en pueblo chico… infierno grande. Cada vez que ellos salían, alguien preguntaba algo, porque querían  saber exactamente que había pasado.

Afortunadamente la niña no perdió el ciclo escolar. Sus amigos y compañeros llevaban los temas y tareas, todas las tardes, mismas que aprovechaban para platicarle como iba todo para su reincorporación.

Esta situación causó gran revuelo e indignación entre los estudiantes. Especialmente el Presidente Salvador, Secretario Jaime y Tesorero Jesús, de la Asociación de Alumnos, más otros, que con madera de líderes justicieros, se reunieron y formaron un comité para defenderla.

Citaron a la Asociación de Padres de Familia, para apoyar. Lograban siempre conseguir un espacio público, donde les permitieran hacer sus reuniones. El micrófono y palabras convincentes eran sus mejores armas. Bastante gente se les unió, porque decían que daba gusto escuchar a jóvenes de trece o catorce años, expresarse con tanta emotividad sobre la injusticia.

La situación se tornó cada vez más difícil. Suspendieron a otros alumnos. Desafortunadamente a pesar de todas las actividades, no se logró aparentemente nada. Pero este evento los marcó para siempre, y fue semillero de hombres y mujeres conscientes, capaces de luchar por la injusticia y sus ideales.

Y ahora que son adultos, ella y sus compañeros, son de los pocos que se atreven a levantar la voz!

 

ÉL, ELLA… ELLOS

 

Encendimos la noche
y beso a beso
prendimos las estrellas.
Pintamos un concierto
a cuatro manos
y al mirarse en peligro
la soledad huyó.
Ahí brotó el misterio:
Desde entonces
sin dejar de ser uno
seguimos siendo dos
Carlos Osorno, poeta

 

En una tarde de otoño, en mi lugar de trabajo, está una banca antigua de madera, a la cual he llamado el confesionario, por obvias razones. Cada día escucho problemas, soluciones, alegrías, tristezas, decepciones… en fin, cosas inimaginables, que la gente viene a confiarme.

Mientras escucho, veo caer las hojas de los árboles desnudándose para el invierno. Igual que los cuerpos y almas de dos seres que se aman y de cuya historia me entero hoy.

ELLA dice que se conocieron desde niños. El se convirtió en un buen mozo, tan atractivo con su caminar y presencia elegante. Muchas mujeres se interesaban en él. A ella le fascinaba y EL ni la miraba. El era y sigue siendo serio, amable y sencillo. Ella se sentía tan sola, que aceptó noviazgo con otro chico, que resultó ser compañero de estudios de El. Pronto esa relación terminó, pues no tenía razón de ser, no había mucho en común.

El tiempo transcurría. Nunca hubo nada entre El y Ella, solo saludos de vez en cuando. Ella se quedó a vivir en el mismo lugar. El se fue a otra ciudad. El tiempo pasó  y cada uno, siguió su camino.

Después de muchísimos años, un buen día, Ella recibe una sorpresiva llamada!. El estaba de visita en el pueblo, porque había muerto un gran amigo. Y curiosamente, y sin ninguna razón aparente, la recordó. Sería interés, causalidad o qué otra razón? Nunca lo supo, pero era lo de menos.

Buscó su nombre en el directorio y afortunadamente la encontró. Esto le dijo El, durante el café, que ese mismo día, fueron a tomar, para recordar gente y viejos tiempos.

Ella se encontraba muy nerviosa y emocionada. Fue un encuentro maravilloso, con excelentes presagios. Pues El prometió volver pronto, lo cual la ilusionaba. Y así fue, las llamadas y visitas fueron más frecuentes. Ahora se reunían en la antigua casa de El, a ciertas horas, porque lógicamente, ambos son conocidos por la gente del lugar.

El tiempo transcurre rápidamente. Crece la confianza. Se dedican más tiempo, comen y beben vino tinto a la luz de las velas, que a ella le gustan, dice que siente un ambiente más cálido, misterioso y propicio para contar secretos. Se gustan, se miran, se confiesan, pero nunca se tocan.

El fue notando algo diferente en ella.  Interés en su persona, tal vez cariño o empieza a nacer en ella el amor? El no lo sabe. De pronto, El le comenta que cuando venía a visitar a sus amigos, la veía en la calle y la miraba triste. Como si le hiciera falta una ilusión. Fue muy acertada su observación, era verdad. Tenía soledad, tristeza y en su corazón tanto amor, que no sabía que hacer con él, estaba dispuesta a regalarlo… pero solo a la persona indicada. Esperó muchos años!

Y después de varios encuentros y desencuentros, y un acuerdo silencioso pactado solo con acercamientos y miradas, empezó a crecer un romance, pleno de éxtasis. Unieron sus cuerpos con sed de amar, de dar, de vaciarse el uno en el otro.  Momentos mágicos, míticos, voces susurrantes, silencios intensos, miles de besos ardientes que sus bocas pedían a gritos, caricias extremas que les hacían falta, irrealidades a la luz de las velas y la música de fondo. Necesitaban sentirse valorados, apreciados, pero sobretodo amados.

Aunque no dejaba de ser la antítesis del amor, en todos sentidos. Todo en secreto, en lo obscuro y susurrante. Nunca salen a disfrutar de la naturaleza, comer helado, caminar tomados de la mano en un día lluvioso, escuchar un concierto, platicar tomando café en algún lugar, como cualquier pareja común.

Ella, solo estar con El la hace feliz. Y El le hace falta como el aire que respira, quita lo gris de su vida, la hace sentir, amar… vivir. Tan callado, discreto, prudente, silencioso. Ella tal vez nunca sabrá realmente que piensa o que siente El.

Ella tiene miedo después de todo éso, cada vez que se encuentran, pues es el otoño de sus vidas. Y se pregunta si debe seguir, o tal vez sea la incertidumbre de saber hasta cuando El seguirá viniendo para verla.

Al mismo tiempo, cada vez se le hace más difícil partir. Porque al salir de su cueva de amor, debe ponerse la máscara. Con ella oculta su verdadero ser, pues siente que todo mundo la mira, como si fuera impura e indecente, porque así fue educada. Pero qué sentimiento puede ser más puro que el amor que ella siente por Él?. Acaso el amor como el agua, no lava y borra todo lo que a los demás parece sucio?.

Ya obscurece, los pájaros vuelven a sus nidos en el jardín de la casa, el ruido en la calle se atenúa, la luna brilla intensamente, huele a tierra húmeda. Afuera llueve ligeramente, y las gotitas golpean en los cristales, avisando que es hora de partir.

Debe irse, queriendo quedarse para siempre entre esos fuertes brazos, que la hacen sentirse protegida y amada. Amada? Será o solo es una ilusión?. Ella si, El quien sabe… no está segura, pero acaso importa! En el dar,  está la plenitud.

Decide caminar, para que el agua le ayude a limpiar su cuerpo y alma, y para que reaccionen y vuelva a la realidad. Siente alivio por la descarga de emociones en los momentos compartidos, pero también ansiedad por el futuro.

Igual que el agua que corre por su cuerpo, de cabeza a pies, aun siente sobre su piel, sus manos, las caricias y los cientos de besos que le han sido dados con desesperación, como si fuera la última vez que se vieran. Como un gran regalo que durará, pero no sabe hasta cuando.

Al día siguiente ELLOS caminan y se confunden entre la gente, como dos extraños, sin que existan el uno para el otro, libre amor, sin ataduras. Solo sus noches mágicas son un mundo distinto, donde mentes, cuerpos y almas se desnudan…

 

LA AUTORA

 

 

Nació en Texcoco, Edo. de México en el año 1954. Trabajó como recepcionista, secretaria en español y secretaria bilingue, lo que le permitió conocer mucha gente alrededor del mundo. Después de su jubilación, se dedica a la elaboración de joyería con piedras naturales y plata. Ha tenido la oportunidad de visitar una muy pequeña parte de Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Oceanía. Además por amor a su patria, la ha recorrido totalmente en tres ocasiones, por lo que conoce parte de sus danzas, gastronomía, tradiciones y costumbres. Fue miembro de tres ballets folclóricos.

Debido a su interés, durante muchos años participó en grupos culturales independientes como el Taller de Arte Múltiple y La Nave de los Locos. Es autodidacta. Ha caracterizado a la famosa “Catrina”, representación de la muerte creada por el famoso grabador Mexicano, José Guadalupe Posada, en diversos foros durante 20 años. Ama la lectura, música, poesía, viajar y conocer gente de todos los niveles y países.

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