Las cuatro estaciones de Vivaldi

Las cuatro estaciones de Vivaldi

 

 

Las cuatro estaciones es un grupo de cuatro conciertos para violín y orquesta del compositor italiano Antonio Vivaldi. Es la obra más conocida de Vivaldi. Inusual para la época, Vivaldi publicó los conciertos con unos poemas de acompañamiento (posiblemente escritos por el propio Vivaldi) que describían qué quería representar en relación a cada una de las estaciones. Proporciona uno de los ejemplos más tempranos y detallados de lo que después se llamaría música programática o descriptiva, música con un elemento narrativo. Por ejemplo, el “Invierno” está pintado a menudo con tonos ocuros y tétricos, al contrario el “Verano” evoca la opresión del calor, incluso una tempestad en el último movimiento.

Vivaldi se esforzó en relacionar su música con los textos de los poemas, traduciendo los versos poéticos directamente en música. En la sección media del convierto Primavera, cuando las cabras duermen, su perro ladrando queda marcado por la sección de viola. De la misma manera se evocan otros acontecimientos naturales.

Hay cierto debate sobre si los cuatro conciertos fueron escritos para acompañar a los cuatro sonetos o si fue al revés.​ Aunque no se sabe quién escribió estos sonetos, hay una hipótesis que sostiene que Vivaldi mismo los escribió, considerando que cada soneto está dividido en tres secciones, claramente correspondientes a un movimiento en el concierto. Cualquiera que fuese quien escribió los sonetos, Las cuatro estaciones pueden calificarse de música programática, música instrumental que pretende evocar algo extra-musical​ y una forma artística que Vivaldi pretendía demostrar que era suficientemente sofisticada para ser tomada en serio.​

Además de estos sonetos, Vivaldi proporcionó instrucciones como “El perro que ladra” (en el segundo movimiento de “La primavera”), “Languidez causada por el calor” (en el primer movimiento del “Verano”), y “los borrachos se han quedado dormidos” (en el segundo movimiento del “Otoño”). Las cuatro estaciones se usaron en la película de 1981 Las cuatro estaciones junto con otros conciertos para flauta de Vivaldi.

PRIMAVERA

Llegó la primavera y festejándolo
La saludan los pájaros con alegre canto,
Y las fuentes con el soplo de los cefirillos
Con dulce murmullo discurren entretando:
Vienen cubriendo el aire con negro manto
Y rayos, y truenos, elegidos para anunciarla
Callando así estos, los pajarillos;
Vuelven otra vez a su canoro encanto.

Largo
Y así, sobre el florido y ameno prado,
Al caro murmurar de bosques y plantas
Duerme el cabrero con el fiel can al lado.

Allegro
De la pastoral zanfoña al son festejante
Danzan ninfas y pastores en el techo amado
A la brillante llegada de la primavera.

VERANO

Bajo dura estación por el Sol encendida
Languidece el hombre, languidece el rebaño, y arde el pino;
Suelta el cuco la voz, y cuando la entienden
Cantan la torcaz y el jilguero.
El Céfiro dulce sopla, pero en disputa
Se mueve Bóreas de improviso a su lado;
Y llora el zagal, porque suspendida
Teme a la fiera borrasca, y su destino.

Adagio e piano – Presto e forte
Roba a sus miembros laxos el reposo
El miedo al relámpago, y los fieros truenos
¡y de las moscas, y moscones, el tropel furioso!

Presto
¡Ah, que son sus temores verdaderos!
Truena y fulmina el cielo y granizoso
Trunca las cabezas de las espigas y los granos altera.

OTOÑO

Celebra el rústico, con bailes y cantos
La feliz vendimia y el alegre placer
Y del licor de Baco encendidos tantos,
Acaban con sueño su gozo.

Adagio molto
Hace cada uno saltos y bailes y cantos
El aire que templado da placer,
Y la estación que invita a tantos
De un dulcísimo sueño al bello gozo.

Allegro
Cazador que al alba sale a la caza
con cuernos, escopetas y jaurías salen fuera
Huye la fiera, y la rastrean;
Ya sorprendida, y agotada por el gran ruido
de escopetas y perros, herida amenaza,
Lánguida, con huir, pero abrumada muere.

INVIERNO

Helado tiritar entre la nieve plateada
al severo soplo del hórrido viento
correr batiendo los pies en todo momento;
Y por el soberbio castañetear los dientes;

Largo
Estar junto al fuego, tranquilos y contentos,
Mientras afuera la lluvia moja a ciento.

Allegro
Caminar sobre el hielo, y a paso lento
Por miedo a caer avanzar con cuidado;
Ir firme, resbalar, caerse al suelo
De nuevo ir sobre el hielo y correr rápido
Sin que el hielo se rompa, y se desmenuza;
Sentir que sale de las puertas herradas
Siroco, Bóreas, y todos los vientos en guerra
Esto es el invierno, pero tal, que alegría nos trae.

 

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