Día de la Danza

 

 

La danza es un arte que se lee en el cuerpo, y también el arte que lee al cuerpo. Es un lenguaje que permite descubrir las posibilidades que tiene el cuerpo en las diferentes etapas de la vida.

La UNESCO proclamó el 29 de abril como el Día Internacional de la Danza.  El día se eligió por ser el aniversario del nacimiento de Jean-Georges Noverre, maestro y creador del ballet moderno.

El objetivo del Día Internacional de la Danza es reunir a todos los que han elegido esta forma de expresión para superar todo tipo de barreras culturales, políticas y éticas y celebrar la danza y su diversidad.

Cada año, organizaciones , compañías y escuelas de danza realizan actividades abiertas al público: clases, ensayos, conferencias y espectáculos callejeros. Además, cada año la UNESCO solicita a una personalidad reconocida del arte de la danza que redacte un mensaje para ser difundido mundialmente.

Este año, el mensaje difundido pertenece a Ohad Naharim, reconocido creador internacional que dirige la “Batsheva Dance Company”, compañía a la que llegó el coreógrafo en 1990, y desde entonces, la línea de trabajo establecida donde calidad y creatividad conviven estrechamente, la han convertido en una importante agrupación internacional de reconocido prestigio.

 

Mensaje del Día Internacional de la Danza 2018. 
Ohad Naharin, Israel.

 

Coreógrafo, director artístico de la compañía de danza Batsheva, creador del lenguaje
del movimiento GAGA.

Bailar, es ser en el momento. Es estar atento a las señales emitidas por las sensaciones y dejar que éstas se transformen en la esencia de cualquier sentimiento, cualquier forma y cualquier contenido. Pero sin olvidar nunca de donde venimos.
Cuando me preguntan de qué trata mi trabajo, lo primero que contesto es que trata de sí mismo. Trata de cómo todos sus elementos se combinan para crear su propia narrativa.
Una narrativa de danza del volumen, de la delicadeza, del uso del poder explosivo. La búsqueda del movimiento, de la organización y de la estructura. Reírnos de nosotros mismos, de la dinámica, de la exageración, de la subestimación, del vínculo entre placer y esfuerzo, y de la sublimación de la locura, de la pasión y de la fantasía que expresa cada bailarín hasta alcanzar una forma clara.
En su punto culminante, la danza puede llegar a ser sublime, aunque no alcance la perfección. Necesitamos resistirnos al pensamiento conservador y convencional que tiene raíces en muchos sistemas educativos y formativos de la danza, y sustituir las viejas ideas por otras nuevas y mejores. Además no olvidemos nunca de bailar un poco cada día…
Además no olvidemos nunca de bailar un poco cada día… y cuando lo hagamos que no sea frente a un espejo.

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