Así te cuento de un joven pianista

 ASÍ TE CUENTO DE UN JOVEN PIANISTA

por Cony Ureña (México)

 

 

¿Recuerdas que alguna vez te platiqué de las tertulias que organiza la señora Verena Gerber?, ¿sí? Bien, la señora Verena es una generosa dama que promueve talentos  poco conocidos mayoritariamente, aunque en el círculo de familiares y amigos de los artistas sean distinguidos con gran aprecio.

Como tú sabes, tengo amistad con un virtuoso pianista de origen español, radicado en México y precisamente a uno de sus conciertos lo acompañé a la casa de la señora Verena quien destina un espacio para sus veladas. He asistido a conciertos desde luego de piano, poesía, teatro, marionetas pero por una u otra causa, me he perdido de algunos eventos, pero la fortuna quiso que el último sábado de septiembre, precisamente el día de los Arcángeles, la tertulia fuera realmente estupenda.

Te confieso que no sabía a quién iba a escuchar, solo que era un joven pianista quien deleitaría con su arte a la audiencia que usualmente acude al llamado de la señora Verena y después del evento disfruta de un ambigú de deliciosa variedad de quesos, ensaladas con sus ricos aderezos, carnes frías, vino y un pan que estoy segura te gustaría muchísimo.

Hasta el inicio del concierto supe que se denominaba Acuarelas -Música de Salón del Porfiriato-*. La presentación del concertista causó asombro porque fue como una entrevista guiada por una joven que hacía preguntas al artista. La frescura, naturalidad y simpatía de las respuestas provocó que él “se echara el público a la bolsa”. Fue una presentación sui generis, adornada con anécdotas de lo sucedido a este joven mientras investigaba la vida y obra de los compositores que homenajeó en esa su singular introducción y que alegró bastante a la concurrencia, preparándola para escuchar interpretaciones desconocidas -al menos para esta tu amiga-.

Vale mucho la pena que te mencione que este joven de 19 años ha recopilado (rescatado) más de 500 partituras de música clásica mexicana de la época afrancesada de aquella sociedad; sí, pero con un toque nacional. Ese volumen ha crecido porque fue hace dos años cuando realizó el inventario y ha continuado investigando para rescatar esa música que tal vez, si no fuera por él, estaría completamente olvidada.

Compositores de la era porfirista como Velino Preza, Luis Jordá, Julio Gilbert, Melquiades Campos, Oscar Braniff, Fernando Soria, Vicente Mañas, Vittorio Dell’Oro fueron quizás escuchados por primera vez desde finales de los 1800 y principios del 1900. Menciono aparte a Ernesto Elorduy quien a mi parecer es más conocido por los públicos actuales. Y hubo una pieza de Alfredo Carrasco llamada “Adiós” que arrancó grandes bravos y vivas por ser acaso la más popular entre los asistentes; así también, nos conmovió la interpretación de una de las obras precisamente de Elorduy, el autor predilecto del concertista.

Cada una de las interpretaciones, maravillosamente ejecutadas, fue introducida mediante una breve pero muy agradable explicación sobre el autor, el motivo, momento y objetivo de la composición.

Me intriga saber si este joven, enamorado de la música mexicana, ha aprendido de memoria esas más de 500 partituras porque la veintena que interpretó -en para mí un memorable y espléndido concierto de dos horas-, lo hizo sin guiarse precisamente por la partitura.

El carisma de este joven también se reflejó en su sonrisa, en su caravana para agradecer los nutridos aplausos de la concurrencia. Te repito, cautivó al público por su sencillez, originalidad, naturalidad y dejó huella esa pasión suya para encontrar en una época antigua ya, un extraordinario tesoro musical.

Está claro para mí que estuvimos bajo el hechizo de un artista de excepción, por su juventud, su talento, forma de ser y su excelente técnica interpretativa.

Tú sabes que no soy conocedora, a mí las artes me impresionan si es que me llegan al fondo del corazón; si no es así, paso de largo. Pero en este caso quiero contribuir con un granito de arena para el reconocimiento de un gran artista que eligió llevar a cabo una misión muy especial y la está realizando de forma por demás brillante y por supuesto, un agradecimiento a la señora Verena por esa labor discreta pero sumamente altruista que beneficia grandemente a virtuosos como Diego Montemayor.

*Porfiriato: Era denominada así por el nombre del dictador Porfirio Díaz quien fue el mandamás de México durante más de 30 años.

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