Delirios

DELIRIOS

Por Gustavo Enrique Mestre Cubillos (Colombia)

Ella llegó para con su vigilia ahuyentar los monstruos que en mis sueños se habían engendrado, luego marchó con un poco de mi dolor a cuesta, dejándome conservar el espíritu de mi desdicha. A veces siento que me reconforta y me consuela verla inconmensurablemente lejana en distancia y lejana en el tiempo, gloriosamente desvinculada de los que fue nuestra época e intemporalmente ajena a mis delirios, esperanzas y certezas.

¿Dónde dejó ella ese gesto de enamoramiento? ¿Por qué al marchar no me libero de nuestras viejas y múltiples obsesiones y del roce de nuestros cuerpos?. Aquí dentro de mi el deseo persiste, quizás herrado. Le guarda fidelidad como el superfluo adiós que no nos dimos, como el superfluo adiós que en medio de nuestra distancia ha quedado, haciendo eco en nuestra diferencia idiomática. 

Sé feliz querida mía, vuela en este mundo o en el de más allá a conforme ahora en mi mente vuelan estas letras hacia el papel, conoce lo mágico de lo que pudo ser y no fue, conoce de mi llanto y no pares, ríete de él. Yo sólo seguiré aquí, sin ti, sin nuestro Dios, sin fe.

(Visited 16 times, 16 visits today)