Películas con personajes envueltos en movimientos obreros

PELÍCULAS CON PERSONAJES ENVUELTOS EN MOVIMIENTOS OBREROS

por Claudio Bringas (Canadá)

Para celebrar el mes de mayo y el Día Internacional de los Trabajadores revisaremos tres excelentes películas que incluyen personajes envueltos en movimientos obreros:

Un Lugar en el Mundo (1992)

            Dirigida por Adolfo Aristarain y estrenada en 1992, esta película narra la historia de una familia que ha vuelto a Argentina luego de haber vivido en el exilio por ocho años en Europa.

        La familia está compuesta por el padre, Mario, interpretado por Federico Luppi, su esposa Ana (Cecilia Roth) y el hijo adolescente, Ernesto (Gastón Batyi).  En vez de radicarse nuevamente en la moderna ciudad de Buenos Aires, ellos deciden vivir en una pequeña comunidad al interior del país donde llevan una vida sencilla, alejada de muchas de las complejidades de las grandes metrópolis. Mario establece una escuela gratuita para niños y ayuda a crear una cooperativa para los agricultores locales, a la vez que Ana trabaja como doctora entregando atención médica a la comunidad, también de forma gratuita.

            A pesar de sus buenas intenciones de ayudar a la gente local, ellos se encuentran una vez más enfrentados a poderosas fuerzas económicas que pueden arruinar sus planes. Andrada, un terrateniente adinerado (Rodolfo Ranni) intenta desbaratir la cooperativa y remover los agricultores de sus tierras con el fin de explotar posibles reserves de petróleo. En este momento llega Hans (José Sacristán), un geólogo español contratado por Andrada para la búsqueda de petróleo. Irónicamente, Hans establece una amistad con Mario y su familia. Es precisamente a través de Hans y sus constantes preguntas y comentarios, que aprendemos de las penurias por las cuales Mario y su familia tuvieron que pasar.

            Habiendo vivido en varios países, la familia se encuentra en una constante búsqueda de un hogar, dando la sensación de que nunca van a establecerse permanentemente en un lugar fijo. Tuvieron que partir de Argentina por motivos políticos, exiliándose en países como Francia y España, países donde a pesar de tener una tranquila existencia, nunca lograron encontrar su propio lugar, debiendo retornar a Argentina ya que, como lo describe Mario, “nunca se fueron realmente.” No lograron encontrar su espacio en su país natal ni tampoco lo encontraron en Europa, extrañando algo que nunca existió, algo del cual no pudieron estar apartados por mucho tiempo, pero que tampoco han podido establecer completamente en su vida actual.

            El guión, escrito por el mismo Aristarain junto con Alfredo Lecchi y Kathy Saavedra, es sólido, donde cada diálogo que sostienen los personajes es muestra fehaciente de lo multidimensional y complejos que son estos personajes, en particular Hans que es el personaje que entrega la mayoría de las líneas interesantes en el transcurso de la película. Aristarain logra combinar lo mejor del cine norteamericano, la solidez narrativa, con aspectos sociales tan propio del cine latinoamericano. Aristarain entrega su propia experiencia, él mismo habiendo vivido en varios países, conociendo los distintos sentimientos que afloran cuando se vive en el extranjero. Un Lugar en el Mundo logra capturar de manera excepcional los problemas que surgen cuando se añora por una realidad que quizás nunca existió, representando la búsqueda que todos tenemos por buscar nuestro propio espacio, intentando encontrar nuestro pequeño lugar en el mundo. 

Créditos

Año: 1992
Duración: 120 minutos
Dirección: Adolfo Aristarain

Intérpretes:
José Sacristán (Hans), Federico Luppi (Mario), Leonor Benedetto (Nelda), Cecilia Roth (Ana), Rodolfo Ranni (Andrada), Hugo Arana (Zamora), Gastón Batyi (Ernesto), Lorena del Río (Luciana), Mario Alarcón (Juan), Juan José Ghisalberti (Don Gregorio)

Guión: Adolfo Aristarain, Alfredo Lecchi y Kathy Saavedra
Fotografía: Ricardo DeAngelis
Montaje: Eduardo López
Música: Emilio Kauderer- La Camerata Bariloche
Productores: Adolfo Aristaráin, Isidro Miguel y Osvaldo Papaleo

Lugares Comunes (2002)

Con Lugares Comunes, estrenada en el año 2002, Aristarain nos presenta una emotiva historia de un profesor universitario Argentino, Fernando Robles (Federico Luppi) que es obligado a una jubilación forzosa debido a sus ideas políticas (algo que parece un tema recurrente en las obras de Aristarain).

Junto con su esposa española, Liliana (Mercedes Sampietro), asistente social en barrios pobres de la capital Argentina, Fernando ha vivido prácticamente toda su vida en un sólo lugar. Después de una larga carrera académica, Fernando se encuentra desempleado y frustrado. No consigue encontrar nuevo empleo, tanto por sus tendencias políticas de izquierda como por su avanzada edad y la crísis económica del país. Ahora Fernando y Liliana se ven enfrentados a la dura realidad de no poder vivir con una pensión de jubilado y deciden cambiar el rumbo de sus vidas

            Deciden vender su departamento de Buenos Aires y mudarse al campo, a un lugar llamado Villa Dolores para así reducir sus gastos. Aquí, Fernando piensa críar flores y plantas para vender sus esencias a los fabricantes de perfume. Al mismo tiempo que están pasando por estos cambios, Fernando y Liliana decidieron visitar a su hijo Pedro (Carlos Santamaría) que vive una vida de clase media acomodada en España. A pesar de su exitosa carrera, Fernando no le perdona a su hijo el hecho de que haya abandonado sus sueños por una carrera aburrida y para llevar una vida burguesa, donde prima la adquisición de bienes materiales. Fernando, siendo extremadamente idealista, cree que las personas debieran dejar de lado los intereses económicos para poder ejercer una carrera que les apasione y que a la vez sea algo que ayude a la humanidad.

            La tensa relación que vemos aquí entre padre e hijo no es un tema nuevo. Es característico de varias películas de Aristarain, particularmente en Un Lugar en el Mundo (1992).Ahora también vemos como Fernando y Pedro sufren por sus diferencias, con una manera muy distinta de ver la vida, y que los ha llevado a distanciarse. Frente a esta situación, está Liliana que trata de actuar cómo intermediaria y apaciguar la relación entre ellos dos. Sin embargo, Aristarain nos presenta estos problemas intrafamiliares como un aspecto entre tantos otros de la vida humana. La incertidumbre, esperanza y los sueños que Fernando y Liliana sienten son sentimientos que todos tenemos, lo que facilita la identificación del espectador con esta historia.

            Aristarain nuevamente nos demuestra su talento, tanto por la solidez narrativa como por entregarle a sus personajes la necesaria calidez humana y profundidad. Vemos los personajes entablando largos diálogos sobre el sentido de la vida y las relaciones humanas, temas tan característicos de este director Argentino. En este sentido, los personajes secundarios, especialmente Carlos (Arturo Puig), entregan la solizez necesaria para complementar esta interesante historia. El comentario social y político obviamente está presente durante toda la película, enfocándose en la crisis económica por la cual atraviesa Argentina, manifestándose en las pocas oportunidades de trabajo y en bajos salarios. Emigrar a otro país es siempre una alternativa, pero aquí es visto con un cierto tono negativo, donde el hijo, Pedro, se ve forzado ha abandonar todo lo que quería para poder obtener un cierto estatus económico.

            Aristarain no se propone resolver estos problemas, sino que simplemente se dedica a explorar estos problemas, de una manera sencilla, humana y efectiva. Lugares Comunes logra entregar una historia entrañable que puede ser disfrutada por un público bastante diverso. Los que están acostumbrados a las historias emotivas de Aristarain, con sólidas actuaciones, no se sentirán defraudados con esta obra, probando que todos los galardones recibidos (un total de 13 premios nacionales e internacionales) han sido completamente justificados.

Creditos:

Dirección: Adolfo Aristarain.
Año: 2002.
Países: España y Argentina.
Duración: 112 min.


Interpretación: Federico Luppi (Fernando Robles), Mercedes Sampietro (Liliana Rovira), Arturo Puig (Carlos Solla), Pablo Rago (Pedro Robles), Yaël Barnatán (Fabiana), Carlos Santamaría (Pedro), Valentina Bassi (Natacha), María Fiorentino (Tutti Tudela), Claudio Rissi (Demedio).


Guión: Adolfo Aristarain y Kathy Saavedra; basado en la novela ‘El renacimiento’ de Lorenzo f. Aristarain.
Producción: Gerardo Herrero, Adolfo Aristarain y Javier López Blanco.
Fotografía: Porfirio Enríquez.
Montaje: Fernando Pardo.
Dirección artística: Abel Facello.
Vestuario: Kathy Saavedra y Valentina Bari.

Machuca (2004)

            Contar la historia de sucesos dramáticos de un país nunca es fácil, especialmente cuando no existe consenso en cuanto a la manera exacta en que ocurrieron los hechos. Latinoamérica, tanto por razones socio-políticas como históricas y económicas, ha aportado muchos casos que han sido llevados a la pantalla grande. Tal es el caso de Machuca, película dirigida por Andrés Wood.  La historia está ambientada en Santiago de Chile, en 1973, durante los días previos al golpe militar que pondría fin al gobierno socialista de Salvador Allende. Aquí nos encontramos con Gonzalo Infante (Matías Quer), un niño de clase media alta que está en su pre-adolescencia, y el cual asiste al colegio privado St. George.

            Aquí se encuentra con las reformas sociales que el director del colegio, Padre McEnroe (Ernesto Malbrán), está intentado impulsar. Influenciado por el idealismo de la Teología de la Liberación y el Marxismo, el Padre McEnroe decide incluir a niños de barrios pobres para que puedan compartir los beneficios de un colegio privado. Gracias a estas medidas, llega Pedro Machuca (Ariel Mateluna), junto con otros compañeros de bajo estatus económico. Rápidamente, Gonzalo y Pedro se convierten en amigos, participando, entre otras cosas, en la venta de banderas políticas durante numerosas protestas callejeras, negocio, donde además participa el tío de Pedro (Luis Dubó) y su vecina (Manuela Martelli).

             Es precisamente la amistad entre estos dos niños, lo que nos permite observar dos mundos totalmente opuestos, que a su vez están entrelazados. Por un lado nos encontramos con el mundo de Gonzalo, una existencia priveligiada, mientras que en el mundo de Pedro la realidad es completamente distinta, donde abunda la escasez, la pobreza y hasta cierto resentimiento hacia las clases priveligiadas. A través de los personajes secundarios, Wood nos muestra que ninguna clase social es perfecta, y que ninguna está ajena a los problemas socioculturales. Es así como vemos algunos personajes teniendo relaciones extramaritales o matrimonios que han sido rotos por abandono.

            A pesar que la relación entre ambos niños se va haciendo más fuerte, la situación alrededor de ellos, es completamente opuesto, donde cada vez el país se polariza más y se vuelve menos tolerante. Wood realiza un sólido trabajo de cámara, combinando tomas lentas desde la distancia permitiéndonos ver el clima polarizado de esos años, junto con algunas tomas más cercanas, íntimas, desde el punto de vista de los protagonistas, siempre acompañado de una atmósfera de tono gris y bastante melancólica. La extrema división del país también es representada por Wood a través de ciertas escenas simbólicas, tal es el caso del viaje que ambos niños realizan en una sola bicicleta a lo largo de la calle que precisamente es usada para delinear el borde entre la comunidad priveligiada y la desposeída.

            Es indudable que, conociendo los hechos históricos, desde el comienzo ya se sabe que la película no va a tener un final feliz. Wood, un ex-alumno del Colegio St. George, y por ende, un miembro de la clase privilegiada, ciertamente vivió esos momentos duros de la historia chilena. Quizás el personaje de Gonzalo represente a Wood, y Pedro Machuca sea el amigo que tuvo y que se ha ido, o el amigo que nunca pudo tener debido a las divisiones sociales en el país. Especulando, podríamos decir que Machuca tal vez represente para Wood una manera de lavar su cargo de conciencia que pudiese tener por los sucesos que acontecieron. Tal vez represente, de cierta manera, la frustración de una nación entera, que aún no logra sanar completamente sus heridas ni mucho menos crear un país más unido.

Créditos

Director: Andrés Wood

Productores: Gerardo Herrero, Mamoun Hassan, Andrés Wood

Actores: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela Martelli, Aline Küpenheim, Ernesto Malbrán, Tamara Acosta, Francisco  Reyes, Alejandro Trejo, Federico Luppi

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