Alicia en el país de las maravillas

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Alicia en el País de las Maravillas” es un ballet de tres actos dirigido y coreografiado por Christopher Wheeldon, con decoración de Nicholas Wright y música de Joby Talbolt. La obra es una coproducción entre el Royal Ballet of London y el National Ballet of Canada (NBC) y se estrenó en ambos países en 2011.

El ballet está basado en la novela de Lewis Carrol. A Wheeldon le atrajo la diversidad y originalidad de los personajes, y encontró en la historia una perfecta oportunidad para tener un papel de primera bailarina solista. Quiso con ello crear algo más amistoso para el público, eligiendo a Lauren Cuthbertson como papel principal, ya que creyó que sería la bailarina idónea para cautivar a la audiencia y hacerla creer en Alicia.

Cuando Lewis Carroll imaginó a su Alicia, dejó de lado las convenciones para sumergirse en un universo donde todo es posible, ilógico, fantasmagórico, extraño. Christopher Wheeldom siguió los pasos del autor de “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, para romper con algunos códigos del relato formal y armar su propio mundo de fantasías.

Los personajes de la vida real de Alicia son los protagonistas de su mundo imaginario. El mismo Carroll es el fotógrafo que luego se convierte en conejo blanco; la madre es la cruel y despiadada Reina de corazones cuyo único placer es cortar las cabezas de quienes se animan a contradecirla. Un personaje rico, insoslayable, con toques de humor satírico que dejan ver un excelente trabajo técnico-actoral.

Wheeldon también incorporó una historia de amor entre Alicia y Jack, que en el mundo imaginario de la protagonista es la Sota de corazones. El mejor momento de ambos es el pas de deux final en el que logran mostrarse como sólidos bailarines a través de una propuesta coreográfica simple. Tiene saltos precisos, giros veloces, y contribuye en un final donde aparece la danza ausente durante la obra.

Bob Crowley, el realizador de la escenografía, es el artífice de ese mágico efecto que hace que Alicia se encoja y se agrande por solo beber una poción extraña dentro de una botella.

La música de Joby Talbot es una magnífica partitura que mezcla disonancias con armonías tradicionales que parece ser la música justa para la Alicia de Carroll.

La Alicia de Wheeldom es bella y atractiva, con aciertos indiscutibles como la oruga, el jardín de la Reina de corazones, el sombrerero y los diseños victorianos. Y por sobre todo, por esos magníficos toques de humor que satirizan el cuento, lo reinventan y lo inundan de color y frescura.

ARGUMENTO

ACTo I

Oxford, 1862. En la fiesta en el jardín de la familia Liddell, Lewis Carroll, un amigo de la familia, entretiene a tres jóvenes hermanas con una historia y trucos de magia. Una de ellas, Alicia, es amiga del hijo del jardinero, Jack. Él le da una rosa y ella le da tarta de mermelada. La madre de Alicia acusa a Jack de robarle y le despide. Entre una curiosa variedad de invitados llega Lewis Carroll a consolar a Alicia. Mientras toma una fotografía desaparece bajo la tela de la cámara y emerge como el Conejo Blanco, luego se cuela en la bolsa de su cámara. Alicia le sigue y cae en un mundo misterioso y maravilloso. Jack es la Sota de Corazones, acusado de robar una bandeja de tartas por la irascible Reina de Corazones, cuyos guardias persiguen sin descanso. Alicia espía el jardín a través del agujero de la cerradura, pero no alcanza. Encuentra una bebida que la hace encoger y una tarta que la hace gigante. Nada en el lago de sus propias lagrimas con una extraña variedad de criaturas, y organiza una carrera para animarlos. Se topa con una Duquesa en una casa de campo atendiendo a un bebé (mientras el Cocinero convierte a los cerdos en salchichas), un hombre-pez y un hombre-rana, y al misterioso Gato Cheshire. El Conejo Blanco y la Sota de Corazones, preocupados por su seguridad, le prohíben seguirles y le vendan los ojos.

ACTO II

Alicia se encuentra aún más confundida cuando pregunta por direcciones al Gato Cheshire, después se encuentra en una extraña fiesta del té con el Sombrerero Loco, la Liebre de Marzo, y un somnoliento Lirón. Se escapa, para conocer una exótica Oruga posada en un hongo que le da un trozo de seta. Al fin se encuentra en el jardín, lleno de extrañas y preciosas flores, y para mayor deleite, se encuentra a la Sota de Corazones. Pero la Reina de Corazones aún sigue en su búsqueda y la Sota tiene que escapar de nuevo, seguido por el Conejo Blanco y Alicia.

ACTO III

Tres jardineros están pintando los rosales de color escarlata tras haber plantado erróneamente rosales blancos, que odia la Reina de Corazones. La Reina llega y ordena la ejecución de los jardineros. Después de mostrar sus habilidades de baile, ella y la duquesa juegan al cróquet con flamencos por mazos y erizos por bolas. Cuando la Duquesa acusa a la Reina de hacer trampas, ésta ordena también su ejecución. La Sota de Corazones es descubierta y llevada al castillo para el juicio. Todos los coloridos personajes son testigos y acusan a la Sota mientras que el juicio se hunde en el caos. Su defensa no sirve de nada así que Alicia interviene: ella insiste en que él es inocente, si hay algún culpable, es ella. Su testimonio final consigue ganarse el corazón de todo el mundo menos el de la Reina, que se apodera de un hacha. Se sucede la persecución. Sin ninguna escapatoria a la vista, Alicia empuja a uno de los testigos, que cae encima de otro, y este encima de otro, así hasta que toda la corte se derrumba: sólo era un juego de cartas, después de todo. En medio de todo este caos, Alicia se despierta.

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