Concierto de Año Nuevo – Viena 2020

CONCIERTO DE AÑO NUEVO VIENA 2020

El Concierto de Año Nuevo 2020 ha sido dirigido por vez primera por el director Andris Nelsons (Riga, Letonia, 1978). 

El Concierto de Año Nuevo de la orquesta Filarmónica de Viena tiene lugar cada año en la mañana del 1 de Enero en la Sala Grande o Sala Dorada de la Musikverein de Viena, Austria. Es, sin duda, el más mediático y renombrado concierto del mundo, retransmitido por televisiones de casi 100 países, con una audiencia potencial de más de mil millones de personas… Porque no hay muchas posibilidades de estar personalmente en la Sala Dorada… Por culpa de su altísima demanda, las entradas son sorteadas y es preciso tener un poco de suerte

Cada año, el mismo programa se interpreta también el 30 de diciembre (“ensayo general”) y el 31 de diciembre como “Concierto de San Silvestre”

La música es, en su mayor parte, de la familia Strauss. Las flores que decoran la sala de conciertos del Musikverein son un regalo anual de la ciudad de San remo en Liguria, Italia.

El concierto siempre termina con varios bises después del programa principal (propinas que no están incluidas en el programa). Los músicos entonces desean colectivamente un feliz Año Nuevo (Prosit Neujahr), y terminan con el vals de El Danubio Azul de Johann Strauss hijo, seguido de la Marcha Radezky, de Johannn Strauss padre. Durante esta última obra, la audiencia aplaude al compás y el director se vuelve para dirigirla, durante breves instantes, en lugar de a la orquesta. Un quiebro en la tradición en tiempos recientes fue durante la edición de 2005, dirigida por Lorin Maazel, cuando el programa terminó con el vals del Danubio Azul como una señal de respeto por las víctimas del Terremoto del Océano Índico de 2004.

El concierto se celebró por primera vez el 31 de diciembre de 1939 (con un ensayo público el día anterior), como “concierto extraordinario”, dirigido por Clemens Krauss. En este caso solo se interpretaron obras de Johann Strauss (hijo), y concluyó con la obertura de Die Fledermaus.

El siguiente concierto se celebró el 1 de enero de 1941, recibiendo ya el título definitivo de “Concierto de Año Nuevo”. Krauss se hizo cargo de la dirección del concierto cada año hasta su muerte, salvo dos años en los que cedió la batuta a Josef Krips. A partir de 1954, la dirección la asumió el primer violín de la orquesta, Willi Boskovsky, que se mantuvo en el puesto durante 24 años. En 1958, Boskovsky introdujo la tradición de acabar el concierto con El Danubio Azul y la Marcha Radetzky. Tras su retirada, en 1979, tomó su lugar el entonces director de la Ópera Estatal de Viena, Lorin Maazel. A partir de 1987, cuando la orquesta concedió el honor de dirigir el concierto a Herbert Von Karajan, se decidió que cada año dirigiera el concierto un director invitado distinto. En 1991, por primera vez en la historia del “Neujahrskonzert”, se tocó una obra de Mozart: la obertura de Las Bodas de Fígaro, como homenaje al compositor al conmemorarse ese año el bicentenario de su fallecimiento.

Del mismo modo, en 2013, año del bicentenario del nacimiento Wagner y Verdi, se tocaron sendas obras de ambos compositores.

El “Concierto de San Silvestre” (Sylvesterkonzert), con el mismo programa del de Año Nuevo, se celebra desde el 31 de diciembre de 1952, y el ensayo general, o “preaudición” (Voraufführung), desde el 30 de diciembre de 1962, entonces como un concierto privado para miembros de las Fuerzas Armadas de Austria, y desde 1998 con parte del aforo a la venta para el público.

La Marcha Radetzky es una composición orquestal de Johann Baptist Strauss I (padre), escrita en el año 1848. Fue compuesta en honor al Mariscal de Campo austriaco Conde Joseph Wenzel Radetzky (ver su biografía más abajo), que en una serie de victorias, salvó el poderío militar de Austria en el norte de Italia durante la revolución de 1848-49. La marcha alcanzó gran popularidad como expresión del nacionalismo austriaco. Fue ejecutada por primera vez el 31 de Agosto de 1848.

Nada menos que nueve de las 16 obras del programa 2020 sonaron por primera vez en el Concierto de Año Nuevo, que en su 80ª edición arrancó con la obertura de la ópera Los vagabundos de Carl Michael Ziehrer para recrearse después en los muchos homenajes y efemérides que se anuncian para este año, empezando por el 150º aniversario de la muerte de Josef Strauss, siguiendo por el centenario del Festival de Salzburgo (cuyas imágenes aéreas se acompasaron al vals Saludos amorosos) y terminando con los 150 años de la inauguración del Musikverein, cuya excelente caja de resonancia volvió a ajustarse al milímetro a las características de una de las mejores orquestas del mundo.

Hubo entre el público quienes cerraron los ojos para deleitarse con La fiesta de las flores, pero no pudieron identificar entre sus notas lluvias de pétalos ni jardines exuberantes, pues Johann Strauss II elegía los títulos de sus polcas y valses en base a criterios puramente nemotécnicos que facilitaran su popularización entre el público de la época. Lo mismo ocurre con Donde florecen los limoneros, una obra tan poco programática como habitual en la matiné vienesa. Fue tal el nivel de precisión y virtuosismo del que hicieron gala los músicos durante la polca rápida De golpe y porrazo de Eduard Strauss que por momentos daba la sensación de que el engranaje de esa maquinaria casi perfecta llamada Filarmónica de Viena no requiriera de ninguna batuta para funcionar.Nada más lejos de la realidad, tal y como se encargaría de demostrar el propio Nelsons en la segunda parte del concierto.

Es más que probable que a Larry Lipton, el protagonista de Misterioso asesinato en Manhattan, le hubieran entrado ganas de invadir Hungría después de escuchar la obertura de Caballería ligera, cuyo libreto parodia a los militares austríacos tras la humillante derrota frente a las tropas prusianas en 1867. 

Nelsons aprovechó el inciso dramatúrgico de la obra Franz von Suppé (también de aniversario aunque tristemente olvidado por los programadores) para reivindicarse como factotum operístico y hasta médium de las esencias wagnerianas de Bayreuth. La polca francesa Cupido de Josef Strauss dio paso a varias escenas de ballet primorosamente engarzadas por José Carlos Martínez mientras de fondo sonaba el vals ¡Abrazaos por millones! de Johann Strauss II. El ex director de la Compañía Nacional de Danza se convirtió así en el primer español de la historia en coreografiar el Concierto de Año Nuevo. La primera parte estaba ambientada en el Palacio de Invierno del príncipe Eugenio de Saboya mientras que en la segunda, inspirada en los musicales americanos de los años 50, los bailarines recorrieron diferentes espacios de la Viena de Beethoven al ritmo de una selección de seis de las Doce contradanzas del genio de Bonn, que debutó también en el programa del primero de enero con motivo del 250 aniversario de su nacimiento, que se celebrará por todo lo alto a lo largo de 2020.

Entre medias, la Gavota de Josef Hellmesberger y El galope del postillón de Hans Christian Lumbye rindieron tributo a la arquitectura clásica del Musikverein y a las circunstancias en las que fue concebida su inimitable acústica. En la segunda de las obras, Nelsons saldó la cuota cómica del concierto y desenfundó una trompeta, instrumento con el que se desempeñó en sus primeros años como integrante de la Orquesta de la Ópera Nacional de Letonia antes de dar el salto al podio.

La siguiente de las piezas, el vals Disfrutad de la vida de Johann Strauss II, estaba dedicada a la memoria del que fuera su amigo y valedor, el también director Mariss Jansons, que falleció el pasado 30 de noviembre. Y como remate final, la archiconocida polca rápida Tritsch Tratsch y el vals Dínamos de Josef Strauss, cuya melodía se cuela irónicamente en los pentagramas de la ópera El caballero de la rosa del «otro Strauss», Richard, compositor vetado en el Concierto de Año Nuevo y al que sólo Kubrick se atrevió a emparentar con la larga saga de músicos vieneses, custodios todos ellos de la sacrosanta tradición tonal centroeuropea.

Tras la entrega de las flores al director, la primera de las propinas (la «sorpresa») corrió una vez más por cuenta de Josef Strauss y su polca rápida Al vuelo. A continuación sonó el vals En el bello Danubio Azul de Johan Strauss II, cuyos primeros compases, tal y como manda la tradición, Nelsons interrumpió para que los músicos de la orquesta felicitaran el año a los cerca de 55 millones de espectadores congregados frente al televisor. Para acabar, el público siguió con palmas el desarrollo de la Marcha Radetzky de Johann Strauss, que este año ha subido a los atriles con un arreglo colectivo firmado por todos los miembros de la orquesta que sustituye a la versión del compositor y miembro del partido nazi Leopold Weninger.

EN 2021, RICCARDO MUTI

El director italiano Riccardo Muti ocupará el 1 de enero de 2021 el atril para dirigir a la Orquesta Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo, según anunció este miércoles la compañía en un comunicado.

Será la sexta vez que Muti se encargue de conducir el famoso recital de bienvenida al año, con lo que será el cuarto director que más veces lo ha hecho desde que comenzó la tradición en 1939.

“Riccardo Muti tiene un valor extraordinario en la historia de la Filarmónica de Viena”, ha destacado el presidente de la orquesta, Daniel Froschauer, al anunciar la decisión.

Fuente: El Mundo, cultura

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