Desde mi ventana

Desde mi ventana

 

pasado

Es siempre doloroso recordar lo perdido,…Constatar que jamás nunca lo recuperaremos, nos crea un angustioso estado de desesperación.
Mil y una pregunta se nos hacinan en la cabeza, formando un muro infranqueable  de dudas, por no tener tan sólo una respuesta que nos explique la razón de esa pérdida.
Caminamos como inertes autómatas sin rumbo y desafiando la lógica de lo vivido, nos adentramos en ese túnel tenebroso y oscuro de la soledad.
La soledad nos lastima, nos sumerge en un monologo frió que poco a poco va invadiendo el más recóndito rincón del alma, mientras en nuestras mentes siguen martilleando con insistencia las preguntas sin respuesta.
¿Por qué?,… ¿Quizás nos precipitamos?..¿Cuál fue el desencadenante de aquella decisión que hoy dudamos que fuera la acertada?
Y esa duda que nos corroe el alma y que nos atormenta un día y otro, va minando nuestra existencia, como inflexible castigo.
Soledad y dudas, salpicadas de preguntas…y de nuevo nos invade la rutina de estar vivo y no sentir nada…¡Rutina y soledad!…¡Soledad y rutina que nos envuelve en halo de amargura y tristeza!

¡Si pudiéramos retroceder! ¡Si tuviéramos la oportunidad de volver atrás y recuperar lo vivido!… ¿Y si todo hubiera sido un sueño?
¡Soñar!… ¡Sueños y recuerdos!…Recuerdos y sueños que como imágenes animadas pasan ante los ojos como lluvia de sensaciones dormidas, aletargadas por el tiempo de las ausencias…La soledad impuesta duele aún más.
¡Recuerdos!… Sensaciones adormecidas por la desidia y el abandono, sentimientos olvidados de ese amor hoy moribundo en nuestras vidas y que en el fondo se resiste a morir y busca una oportunidad que al igual que el ave fénix pudiera renacer de sus cenizas.

©Roberto Santamaría

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