En picada

EN PICADA

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Sobre el autor

Me llamo Facundo Quiroga. Nací el 11 de noviembre de 1995, en Mendoza, Argentina. Actualmente, estoy estudiando Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, pero siempre gusté de usar un poco de mi tiempo libre en escribir relatos, cuentos, poemas e incluso novelas. Participé varias veces en concursos literarios hechos por la Municipalidad de Godoy Cruz y, en el 2011, logré que tres de mis cuentos fuesen publicados  por ésta. Espero que los disfruten tanto como lo hago al escribirlos.

* * *

(Un cuento breve como un sueño)

… De pronto, aparecí en el pasillo de una antigua casa. El piso era de madera y las paredes blancas.

No entendía cómo había llegado allí, pero lo único que sabía era que una figura humana caminaba

hacia mí, desde la oscuridad. Al llegar a mi lado, la débil luz de un candelero iluminó su rostro.

Era una mujer alta, con rostro pálido. Sólo le daban color sus rizos dorados, que caían hasta los

hombros.

-Te estábamos esperando -me explicó en un susurro.

De repente, el piso de madera se partió y yo caí al vacío. Iba tan rápido que en unos segundos me

encontraba a kilómetros del pasillo. Tenía esperanzas de salir con vida, ¿pero cómo?

Junté los brazos como si estuviera abrazando a alguien y, como por arte de magia, apareció un tubo que evitó mi caída. En pocos segundos recuperé la respiración.

Igualmente, la mala suerte continuaba. Mis manos empezaron a sudar, resbalé y comencé a caer nuevamente. Cerré los ojos para esperar mi muerte.

La velocidad disminuyó y bajé a otro pasillo de madera. Caminé para buscar una salida y los tablones empezaron a caerse uno por uno. Las paredes, que eran de mármol, comenzaron a juntarse velozmente. El pasillo desapareció y yo caí con los brazos estirados entre las paredes que iban achicándose. El miedo me recorrió todas las vértebras. Era mi fin.

Sin embargo, por más que siguiera cayendo hasta morir, me solté. Mi cabeza me estaba estallando por la falta de oxígeno. Me pregunté qué era lo que había sucedido, si la mujer de rizos dorados sabría qué me estaba pasando.

Pasé por entre medio de varios tubos oxidados, pero no quise agarrarme de ninguno. Sentí un dolor punzante en el pecho y llegué a un pasillo de hotel. Éste era de paredes negras y los números de las puertas estaban desgastados.

Mi subconsciente me decía que era un hotel fantasma. Sorpresivamente, una puerta se abrió y salió una anciana con una bata sucia y rosada. En sus manos traía una bandeja tapada, pero no logré ver nada porque volví a caer. Y esta vez, choqué fuertemente contra el suelo.

Abrí mis ojos y encontré la notebook frente a mí. Aliviado, me levanté y me dirigí hacia la puerta que se encontraba detrás. Recordé que debía apagar la computadora y me volteé. Noté que mi cuerpo seguía sentado en la silla y yo, mi alma, me había separado de él. ..

Dicen que cuando estás cayendo en un sueño y chocás contra el suelo, es que has muerto en la realidad. ¿Habrá sido lo que me ocurrió a mí?.

 

Facundo Quiroga

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